25 de junio de 2026
El guitarrista de Las Pastillas del Abuelo habló con El Diario de Tandil antes del show del 4 de julio en Unión y Progreso. Repasó el presente del grupo, el crecimiento sostenido de la banda y el fuerte vínculo que mantiene con el público tandilense.
por
Brando Bruni
Las Pastillas del Abuelo volverán a Tandil el próximo sábado
4 de julio, cuando se presenten desde las 21 en el Club Unión y Progreso. En la
antesala del show, el guitarrista y compositor Bochi Bozzalla dialogó con El
Diario de Tandil sobre el presente de la banda, el crecimiento sostenido que
mantiene desde hace casi 25 años y el vínculo especial que construyó con el
público tandilense.
El grupo llegará en el marco de una nueva gira nacional y
con novedades bajo el brazo. "Estamos presentando y adelantando dos
canciones del disco nuevo que va a salir en octubre", contó el músico, que
destacó que la banda atraviesa una etapa de intensa actividad luego de varios
conciertos consecutivos en distintos puntos del país.
Después de tantos años de rutas, escenarios y kilómetros
recorridos, Bozzalla reconoce que viajar forma parte de la rutina, aunque
admite que siempre hay lugar para la sorpresa. "Uno se acostumbra a andar
tanto, pero ninguna situación es exactamente la misma. Y por suerte, cada vez
que vamos a un lugar generalmente hay más gente que la vez anterior. Venimos en
ese tren y eso también nos sigue sorprendiendo", afirmó.
Ese crecimiento constante es una de las características que
distingue a Las Pastillas del Abuelo. Desde sus primeras visitas a pequeños
escenarios hasta los grandes recitales actuales, la convocatoria de la banda no
dejó de aumentar. Para Bozzalla, la explicación está en las canciones. "Me
parece que tiene que ver básicamente con la obra que hacemos. Las canciones
nuevas también las siguen tomando como propias, les siguen significando cosas,
las siguen conmoviendo. No quedan atados solamente a los clásicos. Eso hace que
podamos seguir creciendo", sostuvo.
El guitarrista remarcó que, además del cariño del público,
existe un fuerte compromiso interno por mantener viva la esencia del grupo.
"Seguimos disfrutando lo que hacemos hace tanto tiempo juntos. Sabemos que
nada garantiza que esto pueda durar para siempre, por eso tratamos de seguir
regando ese jardín: ensayando, componiendo, poniéndonos desafíos y queriendo
seguir tocando juntos."
Con una discografía extensa, cada recital implica el desafío
de seleccionar un repertorio que combine los clásicos con las nuevas
composiciones y algunas canciones menos habituales. Bozzalla explicó que la
elección surge de manera colectiva. "Siempre alguno empieza a armar la
lista, muchas veces me toca a mí, pero antes escuchamos qué quiere tocar cada
uno. Hay quien propone rescatar un tema que hace años no hacemos o quien tiene
ganas de un show más rockero. Después de escuchar todas esas ideas se arma un
esqueleto que suele servir para toda la gira, aunque nunca tocamos exactamente
lo mismo."
Incluso dejó abierta la posibilidad de un espectáculo
dedicado a las joyas ocultas del catálogo de la banda. "Hay canciones que
prácticamente nunca tocamos y algún día podríamos hacer un show de rarezas con
todos esos lados B que quedaron afuera de las listas."
Consultado sobre la identidad musical de Las Pastillas del
Abuelo, Bozzalla consideró que el sello propio fue apareciendo naturalmente con
el paso del tiempo. "Hay una manera de sonar y de hacer canciones que hace
que muchas veces alguien escuche un tema y diga 'esto parece Las Pastillas del
Abuelo', incluso antes de que empiece a cantar Piti. Eso se logró después de
muchos años de tocar los mismos siete músicos juntos. No inventamos nada raro;
simplemente el tiempo fue construyendo un sonido propio."
El músico también recordó las primeras visitas de la banda a
Tandil, una ciudad que forma parte habitual de sus giras desde hace casi dos
décadas. "Me acuerdo de la primera vez que fuimos, allá por 2007. Después
del show salimos a caminar por la ciudad y terminamos en el Castillo, de noche,
viendo las luces. Desde entonces volvimos muchísimas veces y siempre que
pasamos por la zona tratamos de incluir Tandil porque la gente sigue teniendo
ganas de escucharnos."
En ese sentido también destacó el vínculo con la artista
tandilense Ro Sosa, quien compartió escenario con el grupo en distintas
oportunidades. "Es una divina, con muchísimo talento. Siempre que
coincidimos compartimos un rato, ya sea cuando nosotros vamos a Tandil o cuando
ella viene a Buenos Aires."
Finalmente, Bozzalla invitó al público local a reencontrarse
con la banda el próximo fin de semana. "Volvemos a Tandil para recorrer
todas las canciones de nuestra discografía y presentar estos dos adelantos del
disco que saldrá próximamente. Esperamos a todos y todas para compartir una
gran noche. Gracias, como siempre, por recibirnos."
Las Pastillas del Abuelo tocan el sábado 4 de julio en Unión y Progreso (Quintana 450). Las entradas se consiguen en Manhattan (Chacabuco 873) o a través de www.articket.com.ar . Show apto para todo público.
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