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1 de octubre de 2026
Antes de su regreso a Tandil, el músico habló de su particular manera de acercar la música al público, de su experiencia frente a espectadores de distintos países y de los recuerdos que conserva de la ciudad.
por
Brando Bruni
El músico, director, docente y divulgador musical Sergio
Feferovich regresará a Tandil el próximo 10 de octubre para presentar "La
Música de las Ideas", un espectáculo que combina piano, humor, historias,
participación del público y conceptos musicales para reflexionar sobre
situaciones de la vida cotidiana. En diálogo con El Diario de Tandil, habló de
su vínculo con la ciudad, de la propuesta que viene recorriendo distintos
países y de su intención de acercar la música a públicos cada vez más amplios.
La nueva visita a Tandil encuentra a Feferovich con muchas
expectativas. No solamente porque ya presentó allí "La Música de las Ideas",
sino también porque mantiene un vínculo anterior con la ciudad, a la que visitó
varias veces como turista cuando sus hijos eran chicos. "Es una ciudad en la
cual estuve con La Música de las Ideas, pero también como turista varias veces,
cuando mis chicos eran chiquitos y tengo especial cariño", contó. A ese
recuerdo le suma la respuesta que recibió del público en sus anteriores
presentaciones, algo que, según explicó, hace que llegue "con muchas ganas y
mucha expectativa de hacer lo que me gusta, lo que me apasiona".
En ese sentido, destacó especialmente el vínculo que se
genera durante cada función. "Es el privilegio de sentir que la audiencia
recibe con tanta alegría esto, que es un concierto de piano, pero que tiene
también mucho humor, tiene algo de clase. Yo soy docente de música de toda la
vida", explicó.
Para Feferovich, esa combinación responde también a una
necesidad que percibe en el público. "Estamos en una época donde parece que el
contacto humano, la emoción y lo espiritual no es tan importante", señaló,
aunque la experiencia de las funciones le demuestra lo contrario. "Función tras
función me doy cuenta de que la gente llega con una expectativa y se va con una
alegría enorme de cada función", sostuvo.
Un concierto difícil de definir
Describir "La Música de las Ideas" no resulta sencillo ni
siquiera para su propio creador. Feferovich reconoce que se trata de una
propuesta difícil de encasillar, aunque parte de una certeza: "La palabra es
espectáculo para empezar".
"No soy actor. Lo que hago es lo mismo que hago como músico
de toda la vida, lo que pasa es que ahora tiene otra trascendencia por estar en
un escenario", explicó. Desde ese lugar, contó que siempre le interesó
"traducir, entre comillas, la música", especialmente para acercar la música
clásica a quienes sienten que pertenece a un universo lejano.
"Es un concierto de piano, si lo queremos describir, que
tiene algo de humor y la audiencia es parte de la propuesta, por lo cual cada
presentación es única", definió.
El repertorio tampoco responde a una única tradición. En el
espectáculo conviven Bach y Mozart con Gershwin, Piazzolla, los Beatles y el
folklore, entre otras músicas. La diversidad es, justamente, una de las
herramientas que utiliza para derribar la idea de que determinadas expresiones
artísticas están destinadas a unos pocos.
"Está pensada para todo el mundo, para chicos, para grandes.
Vienen músicos, no músicos, familias enteras", señaló. Y en esa amplitud
encuentra una de las claves de la propuesta: "Tengo de gran aliada a la música,
que es tan amplia y tan todoterreno".
A eso se suman anécdotas, historias vinculadas con las
obras, conceptos de teoría musical y pequeños ejemplos que permiten descubrir
de otra manera aquello que está sonando. Todo, remarcó, sin exigir
conocimientos previos.
Volver a acercar la música a la gente
La propuesta de Feferovich forma parte de una búsqueda más
amplia que también observa en otras disciplinas artísticas. En los últimos
años, el músico conversó con artistas vinculados con la ópera y el ballet y
encontró una preocupación común: cómo recuperar el vínculo entre esas
expresiones y públicos más amplios.
Para él, se trata, en cierto modo, de volver a las fuentes.
"La ópera empezó como un género del pueblo", recordó, y comparó aquel origen
con el modo en que hoy se concibe al cine, que difícilmente sea considerado una
expresión elitista pese a sus antecedentes artísticos y técnicos.
En ese proceso, también reconoce una responsabilidad dentro
del propio mundo musical. "Muchos músicos también somos responsables de haberle
dado este cariz tan exclusivo a la música", consideró.
Su lectura parte además de una realidad vinculada con los
públicos de los conciertos. "Los públicos son cada vez menos, entonces hay que
renovar la propuesta para que la gente siga disfrutando y apreciando el valor
que tiene este tipo de propuestas", sostuvo.
La mirada del docente
La dimensión educativa atraviesa buena parte del espectáculo
y tiene una explicación en la propia trayectoria de Feferovich. Además de su
actividad como músico y director, es docente desde hace décadas, una faceta
que, según admite, resulta imposible separar de su manera de comunicarse. "Es
algo que uno tiene incorporado. Es difícil decir: bueno, ahora voy a ser
docente y ahora no", afirmó.
En ese sentido, recordó especialmente a aquellos profesores
que lograron transmitir conocimientos desde un lugar lúdico. "De los que más me
acuerdo no son los que más sabían, sino los que más me divertían, más me daban
los contenidos de una manera lúdica, con la posibilidad de ver las cosas de una
manera creativa", explicó.
Esa experiencia aparece directamente en "La Música de las
Ideas". El objetivo no es solamente interpretar una obra, sino generar nuevas
formas de escucharla y comprenderla. "Creo que el público valora especialmente
esa posibilidad de escuchar lo mismo pero decir: '¡Ah, mirá! Así que esto lo
escribió porque le pasaba tal cosa', o 'mirá cómo se siente acá, que la
repetición genera tal otra'", ejemplificó.
De esa manera, cuestiones propias de la música terminan
conectándose con experiencias cotidianas. "La música pasa a ser un lenguaje o
una propuesta mucho más cercana a la audiencia", resumió.
Las particularidades de cada público
Con más de 70 ciudades recorridas, más de 120 funciones y
una convocatoria que supera los 35.000 espectadores, "La Música de las Ideas"
ha pasado por Argentina, Uruguay, Chile, España y México. Esa experiencia
también le permitió comprobar que cada público responde de una manera
particular.
"Se nota la idiosincrasia de cada público y la cultura",
explicó. Pero aclaró que no se refiere a "cuán cultos son", sino a la cultura
popular y a las diferentes formas de expresarse.
Entre las experiencias que más recuerda aparece una
conferencia en Perú, donde encontró un público que permaneció prácticamente
inmóvil durante una propuesta que incluía participación. "Yo pensé que la
estaban pasando mal, que no les gustaba, porque puede pasar", recordó. Sin
embargo, al terminar la actividad, la situación fue muy diferente. "Hacían fila
para saludarme, diciéndome cuánto les entusiasmó la propuesta", contó. Luego
supo que se trataba de una cuestión cultural relacionada con el ámbito empresarial
y formal en el que se había desarrollado el encuentro: "Reírse, cantar o
aplaudir es casi como una falta de respeto. Entonces estaban contenidos
intencionalmente".
También destacó las diferencias que encuentra dentro de
Argentina y recordó especialmente "una calidez increíble en el sur del país".
En Barcelona, en tanto, se encontró con otro fenómeno: una importante presencia
de argentinos entre el público. "Muchos argentinos se van a España, pero te
queda, lamentablemente o por suerte, el bichito del lugar donde sos", explicó.
La música como lenguaje
Esa capacidad de atravesar fronteras lleva inevitablemente a
una de las frases más repetidas cuando se habla de música: que es un lenguaje
universal. Para Feferovich, hay elementos que permiten sostener esa idea.
"Esto de la música también está comprobado con estudios. Se
les pone a bebés un tipo de música u otro, y los gestos que hacen son medio
universales", explicó. "Cuando la música les gusta, ponen un gesto de placer. Y
el bebé obviamente no tiene prácticamente influencia cultural".
Pero al mismo tiempo, remarcó la importancia de respetar las
particularidades de cada sociedad y sus expresiones artísticas. En ese punto
apareció el ejemplo de Astor Piazzolla, a quien considera una figura
fundamental para comprender las dificultades que muchas veces atraviesan
quienes buscan romper con las convenciones. "Piazzolla la pasó muy mal toda su
vida y se tuvo que ir a Europa para ser reconocido", recordó. "Después que se
murió, hoy es el compositor argentino que más tocan todas las orquestas del
mundo".
Y completó su reflexión con una frase que también resume
parte de su propia búsqueda: "Todos los que hacen algo distinto suelen ser
admirados por pocos, pero criticados por todos".
Los recuerdos de Tandil
Antes de cerrar la charla, Feferovich volvió a Tandil y a
los recuerdos que conserva de la ciudad. Mencionó las sierras, las cabañas en
las que se alojó durante sus visitas familiares y una característica que
disfruta especialmente: "Ese clima seco y soleado que es precioso".
También recordó que llegó a la ciudad junto a sus coros y
mencionó especialmente a Annele Moroder, directora del Coro Universitario y
exalumna suya en la universidad, a quien definió como "una excelente
profesional".
"Todos recuerdos lindos. Así que seguramente cuando nos
veamos allá el 10 de octubre los voy a revivir, los voy a disfrutar un montón,
como cada vez que estuve ahí en Tandil", aseguró.
El reencuentro será el próximo 10 de octubre en el Teatro
del Fuerte, donde Feferovich volverá a poner el piano, el humor, las historias
y la participación del público al servicio de una propuesta que busca acercar
la música a todos.
Y dejó la invitación en primera persona: "En esta época de
tantas malas noticias por todos lados, tener un rato de disfrute, de pasarla
bien, de reírse, de cantar, de aprender, me parece que no hay que postergarlo".
"La Música de las Ideas" se presentará el sábado 10 de
octubre a las 21 horas en el Teatro del Fuerte, ubicado en Fuerte Independencia
360. Las entradas tienen un valor de $50.000 para Platea A, filas 01 a 13, y de
$45.000 para Platea B, filas 14 a 19. Los tickets anticipados pueden adquirirse
a través de EntradaWeb.
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