27 de marzo de 2026
En una entrevista, Santiago "Minuto" Calvo repasó la historia del Museo Malvinas de Gardey y lanzó una campaña solidaria para mejorar su accesibilidad.
El Museo Malvinas de Gardey, uno de los espacios más
singulares del partido de Tandil, atraviesa un momento clave. Con una historia
que mezcla esfuerzo personal, compromiso colectivo y memoria viva, su impulsor,
Santiago "Minuto" Calvo, lanzó una campaña solidaria para mejorar la
accesibilidad del lugar y garantizar que todos puedan recorrerlo.
La iniciativa surge también de una necesidad personal. Calvo
atraviesa actualmente una dificultad física que le impide desplazarse con
comodidad dentro del predio, cuyos pisos -de ladrillo y sectores de pasto-
presentan irregularidades. "Decidí hacer una campaña para juntar fondos y poder
hacer pisos de cemento accesibles a todos los sectores del museo, para que yo
mismo pueda seguir haciendo las visitas guiadas y también todas las personas
con dificultades puedan moverse", explicó. El proyecto ya está en marcha: hay
un albañil trabajando, materiales comprados y un alias habilitado para quienes
deseen colaborar. "Un peso es un peso, y entre todos lo vamos a lograr",
sostuvo.
El museo funciona en Gardey desde hace nueve años, aunque su
historia es mucho más extensa. Durante años, funcionó dentro de la propia casa
de Calvo, en condiciones tan precarias como sacrificadas. "Era invivible. Tenía
todo en un ambiente de cuatro por cuatro, apilado. Cuando venía gente,
sacábamos los muebles al patio y transformábamos toda la casa en museo. Después
había que volver a armar todo", recordó. La situación llevó a buscar una
alternativa, que apareció casi por casualidad, durante una visita a un almacén
de la localidad.
Allí, frente a antiguos galpones ferroviarios en desuso,
surgió la posibilidad de trasladar el museo. Con la ayuda de un grupo de
voluntarios que trabajaron sin cobrar, lograron recuperar un espacio muy
deteriorado -una construcción de 1913- y adaptarlo. Primero fueron tres
habitaciones; hoy, el complejo incluye cinco salas, un alero y un patio
exterior donde se creó la Plaza Georgia del Sur.
El crecimiento también se refleja en el patrimonio: el museo
alberga miles de piezas vinculadas a la causa Malvinas. "Adentro debe haber
alrededor de 4.200 objetos, desde un pin chiquitito hasta la turbina original
de un avión Mirage que mide seis metros y pesa 800 kilos", detalló Calvo, quien
destacó que las donaciones continúan llegando de forma permanente. "Por lo
menos dos veces a la semana entra algo nuevo", agregó.
El espacio recibe visitantes todos los domingos, y durante
la semana abre especialmente para instituciones educativas. Para Calvo, ese
contacto con los más jóvenes es central: "Pensamos que es ahí donde tenemos que
malvinizar. En ellos está el futuro de la recuperación de las islas". En ese
sentido, valoró también el arraigo del museo en Gardey, un entorno que, según
describió, mantiene un fuerte sentido de pertenencia y de identidad nacional.
La historia del museo tiene, además, un dato único: su
origen se remonta al 19 de marzo de 1982, apenas días antes del inicio de la
Guerra de Malvinas. "Es el único museo del mundo dedicado a Malvinas que se
fundó antes de la guerra", afirmó. Lejos de una premonición, el inicio fue casi
intuitivo: ocho cuadros colocados en un pasillo de su casa marcaron el comienzo
de un proyecto que, más de cuatro décadas después, sigue creciendo.
De cara a una fecha emblemática como el 2 de abril, el museo
abrirá sus puertas desde las 14, reafirmando su compromiso con la memoria. "Un
museo de Malvinas no puede estar cerrado ese día", subrayó Calvo. Mientras
tanto, la campaña solidaria busca asegurar que ese espacio -construido a pulmón
y sostenido por la comunidad- sea cada vez más inclusivo y accesible para
todos.
El Museo Malvinas de Gardey impulsa una campaña solidaria
para mejorar la accesibilidad de sus instalaciones. El objetivo es construir
pisos de cemento que permitan una circulación más segura y cómoda, tanto para
el propio Santiago "Minuto" Calvo -quien hoy tiene dificultades de movilidad-
como para todos los visitantes. La obra ya está en marcha, con un albañil
trabajando y materiales adquiridos, pero requiere del aporte de la comunidad
para poder completarse. Quienes deseen colaborar pueden hacerlo a través de
transferencias al alias tropa.olor.marca (a nombre de Calvo). "Un peso es un
peso", remarcó Calvo, apelando al acompañamiento colectivo para seguir
sosteniendo y haciendo crecer este espacio de memoria.
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