6 de octubre de 2026

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FOTOS. Pogo, alemanes y una noche histórica con Die Toten Hosen

La despedida de Die Toten Hosen tuvo una noche histórica en Tandil: más de 2500 personas, una verdadera locura sobre el escenario y una multitud de alemanes que convirtió a la ciudad en el punto de encuentro de los fanáticos de la banda.

por
Brando Bruni

Más de 2500 personas colmaron el gimnasio de Unión y Progreso para vivir durante dos horas y media el último recital de Die Toten Hosen en Tandil, en el comienzo de la gira de despedida de la banda alemana por Argentina. El show tuvo un condimento especial: una multitud de visitantes alemanes llegó a la ciudad para acompañar a los músicos y se hizo notar entre el público.

Desde el domingo, Tandil comenzó a mostrar una postal poco habitual. Alemanes por las calles, en bares, restaurantes y distintos puntos de la ciudad anticipaban lo que finalmente sucedería el lunes por la noche. La llegada de seguidores desde Alemania ya había quedado reflejada en las reservas hoteleras, con establecimientos que recibieron especialmente a personas que seguían la gira de la banda.

Y en Unión y Progreso esa presencia se hizo todavía más evidente. Entre las más de 2500 personas que llenaron a reventar el gimnasio, los alemanes fueron una parte muy importante del público. Argentinos y visitantes extranjeros compartieron una fiesta en la que poco importó el idioma: todos saltaron, cantaron y celebraron juntos cada canción.

La noche comenzó con Feine Sahne Fischfilet, también de Alemania, con un potente y desquiciado ska punk que puso al gimnasio a saltar todavía antes de que apareciera la banda principal. La formación es parte de las tres fechas de la despedida argentina y fue elegida por los propios Hosen para acompañarlos durante toda la gira.

Después siguieron los locales de Katarro Vandáliko, que tuvieron un merecido lugar en ese escenario. La banda tandilense, con más de tres décadas de trayectoria, fue una de las elegidas para acompañar a los Hosen en una fecha que quedará marcada en la historia del rock de la ciudad. La propia Die Toten Hosen había destacado especialmente la invitación a Katarro, entre otras cosas, por la participación del recordado Honest John Plain en la producción de uno de sus discos.

Entonces llegó el momento esperado.

Die Toten Hosen apareció sobre el escenario y desde el primer minuto quedó claro que aquello iba a ser una verdadera locura. El sonido fue espectacular y el público no dejó de saltar prácticamente en ningún momento. Las canciones se sucedieron entre pogos, brazos en alto, gritos y una conexión permanente entre la banda y una audiencia que sabía que estaba viviendo algo irrepetible.

Durante dos horas y media, Campino, Breiti, Kuddel, Andi y Vom recorrieron una extensa parte de su historia y demostraron por qué mantienen una relación tan particular con el público argentino. La despedida no tuvo nada de solemne: fue una enorme fiesta punk, intensa, desbordada y cargada de emoción.

La elección de Tandil para comenzar esta última gira argentina tampoco fue casual. La banda regresó al mismo Club Unión y Progreso donde se había presentado en 2022, durante la celebración de sus 40 años. En su anuncio de la gira, los músicos remarcaron que Tandil había sido la última ciudad que habían visitado en aquella recorrida y decidieron volver para comenzar aquí su adiós.

Esta vez, además, el recital tuvo un impacto que fue mucho más allá de la música. La presencia de cientos de alemanes convirtió a Tandil en un punto de encuentro entre seguidores de la banda de distintas partes del mundo. La despedida movilizó a la hotelería, la gastronomía y a toda una ciudad que se encontró, de repente, hablando de punk alemán.

Y quizás ahí esté una de las claves de lo ocurrido.

Puede parecer una rareza que una banda alemana de semejante trayectoria decida comenzar su despedida argentina en una ciudad como Tandil, lejos de los grandes escenarios porteños. Pero Die Toten Hosen ya había demostrado en 2022 que su relación con la ciudad era especial. Cuatro años después, eligieron volver al mismo club para decir adiós. Y fue espectacular.

Gracias, Die Toten Hosen, por elegir Tandil. Por volver a Unión y Progreso, por traer hasta nuestra ciudad a tantos seguidores desde Alemania y por regalar una noche que difícilmente se vuelva a repetir. La despedida argentina recién comienza, pero para Tandil ya quedó como una de esas noches que forman parte de la historia de la ciudad y de su rock.

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