1 de octubre de 2026

AUTOS ROBADOS

AUTOS ROBADOS. "Estamos disfrutando de este momento hermoso de nuestro rock y nosotros sintiéndonos parte"

La banda quilmeña regresará este viernes a Tandil para presentarse en Frisson, en su quinta visita a la ciudad. Lucas Ramos, bajista de Autos Robados, habló sobre el crecimiento de la convocatoria, el resurgimiento del rock and roll y el vínculo que fueron construyendo con el público tandilense.

por
Brando Bruni

Autos Robados regresará este viernes 2 de octubre a Tandil para presentarse en Frisson, en una fecha que también tendrá como protagonistas a La Reventada y a Presion, con su tributo a Callejeros. Será la quinta visita de la banda quilmeña a la ciudad, una plaza que, según contó el bajista Lucas Ramos, se fue convirtiendo en un lugar especial para el grupo y su público.

"Hace un ratito estaba sacando la cuenta y creo que ya estuvimos cuatro veces, así que mañana sería la quinta. Hermoso, la verdad, porque nos encanta", contó Ramos a El Diario de Tandil, quien aseguró que llegan preparados con el ritmo de shows que vienen sosteniendo durante el año. Para esta presentación, Autos Robados ofrecerá el espectáculo que habitualmente lleva por distintos escenarios de la provincia de Buenos Aires y del interior del país, con un repertorio de alrededor de 20 canciones.

La nueva visita encuentra a la banda en un momento de crecimiento sostenido. Autos Robados lleva diez años de trayectoria, pero Ramos ubica aproximadamente tres años atrás el comienzo de un crecimiento más marcado en la convocatoria. "Se empezó a ver un movimiento un poquito mayor, ya en salas para 150, 200 personas, y eso fue creciendo hasta llevarnos a Flores", explicó. De todos modos, reconoció que no puede identificar un único momento que haya funcionado como disparador: "La verdad que no podría decir cuál fue el clic, el fue el cambio".

Los números de los últimos tiempos muestran ese recorrido. "El año pasado estábamos abriendo el año en el Marquee, en marzo, para 350 personas. Terminamos el año en Niceto y ya este año saltamos a Flores, y ya hicimos seis", señaló el bajista. Y resumió la experiencia con una mezcla de sorpresa y alegría: "La verdad que el crecimiento que está teniendo nuestro público es hermoso e increíble".

Ese crecimiento se da, además, en paralelo con un fenómeno que atraviesa a distintas ciudades y que tiene al rock and roll como protagonista. En Tandil también comenzó a advertirse una mayor presencia de bandas y público joven vinculados con una estética y una tradición rockera que muchos identifican con el sonido stone o rolinga. Para Ramos, "evidentemente hay como un resurgimiento de esta cultura". En ese sentido, destacó la aparición de "muchas bandas nuevas, jóvenes" y también de "muchos seguidores", antes de remarcar: "Estamos disfrutando de este momento hermoso de nuestro rock y nosotros sintiéndonos parte".

Aunque Autos Robados ya tiene una década de recorrido, el bajista reconoce que el fenómeno excede a la propia banda. "No podría decirte qué pasó ahora", admite al intentar encontrar una explicación para este crecimiento de la escena, aunque sí identifica un proceso que viene desarrollándose desde hace algunos años.

Dentro de ese proceso, además, aparece un reconocimiento particularmente significativo: el de otros músicos. Ramos recordó que, cuando todavía los shows reunían a unas 100 o 150 personas, entre el público había muchos integrantes de otras bandas del under. "Desde ese momento sentí como un cambio y que mucho músico nos escuchaba, eso estaba buenísimo", sostuvo.

Con el tiempo, ese vínculo se transformó también en colaboraciones con artistas que son referentes para la banda. Ramos mencionó los encuentros con Marcos Lezcano y, especialmente, la participación de Piti Álvarez, además de Facundo Soto, quien colaboró en distintas presentaciones. "La verdad que está buenísimo el reconocimiento de estos monstruos", expresó.

Para Autos Robados, la presencia de Piti tiene un significado especial. "Para el estilo que hacemos nosotros el Piti es un referente máximo, junto con Juanse", afirmó Ramos. Y detrás de esa frase aparece una de las claves del momento que atraviesa la banda: el reconocimiento que llega desde músicos de una generación anterior y, al mismo tiempo, la consolidación de una nueva camada que encuentra en ese sonido una forma propia de hacer rock.

Tandil, en ese camino, ocupa un lugar particular. La primera presentación fue en enero del año pasado, cuando incluso llegaron seguidores desde Buenos Aires en micros. "Hicieron un quilombo tremendo como si tocáramos acá. Fuego, quilombo, cotillón, como le decimos nosotros", recordó entre risas.

Desde entonces, la convocatoria fue creciendo en cada visita. "Después fuimos creciendo paso a paso, siempre tocamos en el otro club que, si no me equivoco, era Moreno y Arana. Cada vez se fue sumando más gente, es una plaza que realmente nos encanta hacer", señaló.

Ahora, el desafío será reencontrarse con ese público en Frisson, un escenario que Ramos todavía no conoce. La banda llega, justamente, a un espacio que acaba de incorporarse al circuito de recitales de la ciudad y que tuvo su inauguración vinculada al rock and roll. "Ansiosos", resumió el bajista al hablar de conocer finalmente la sala.

La cita será este viernes 2 de octubre en Frisson, Sarmiento 475. La jornada comenzará con La Reventada y continuará con Presion, que ofrecerá un tributo a Callejeros, antes de la presentación de Autos Robados. Las entradas anticipadas se pueden conseguir de manera presencial en Manhattan, Chacabuco 873, y de forma online a través de CultuTickets.

"El viernes vamos a estar por allá, disfrutando de esa ciudad hermosa y de llevar esto que nos gusta tanto hacer", cerró Ramos, antes de emprender nuevamente el viaje hacia Tandil.



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