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28 de febrero de 2018
28/02/2018
El relato de Jorge Bruno:
A las 15:40 de la tarde de hoy martes 27 de febrero, suena el teléfono en mi casa. Atiende mi esposa. Inmediatamente me mira y pone el aparato en altavoz. Del otro lado del tubo, una voz desesperada, simulando la de mi hijo, lloriquea y clama piedad. Dice que lo están golpeando, que lo han herido en el cuello, que le entraron ladrones a su casa y que piden rescate. Muy mal actor. Pésimo.
Dándonos cuenta inmediatamente que todo era una farsa e intentando actuar como ciudadanos responsables, tratando de pescar a los secuestradores virtuales con las manos en la masa, mi mujer comienza a actuar simulando una crisis de nervios, histeria y temor, mientras yo me ocupo de llamar al 101 por la línea de mi celular.
Me atiende el oficial "G". Le explico que tengo a una banda de chorros virtuales por la otra línea y que lo estamos atrayendo para que caigan justo en el momento de retirar el supuesto dinero. Rápidamente me comunica que se pone la estructura policial en movimiento y me quedo tranquilo, pero los minutos pasan, aunque a decir verdad todo duró algo más de quince.
Mientras tanto mi esposa, (que hizo teatro durante algunos años y esta vez le sirvió...) sigue con su actuación entreteniendo a los vivos que le piden un rescate de 50.000 dólares. LLanto, balbuceo, grititos...nunca la ví actuar con tamaña dramaticidad, ni siquiera cuando vivíamos del teatro. Los malvivientes entran por un tubo y siguen con su parodia. Obviamente hubo que aclararles que 50 lucas verdes no hay en casa ni hoy ni nunca, ni siquiera fotocopiándolas. Empiezan a bajar las exigencias, después de pasar por pedido de joyas, euros, billete argentino y lo que venga. Finalmente, casi un cuarto de hora más tarde, mi actriz favorita logra cerrar la negociación en unos miserables 9.600 pesos, una bicoca "que dice ser lo único que dejó su marido en casa". De más está decir que yo, ni siquiera esa guita logro amontonar sin que me desaparezca por efectos de la economía, pero hay que tener en cuenta que a estos tipos no le íbamos a ofrecer lecops.
Exigen a viva voz y amenazando volarle la tapa de los sesos al "nene", que ponga los billetes en una bolsa de plástico color blanca, de supermercado y lo cuelgue en el picaporte de la puerta de calle. Mi mujer pide un "seguro de vida", algo así como para asegurarse de que si pone la tarasca "al nene de la mami" no le hacen nada, algo que se le ocurrió mientras me guiñaba un ojo, todo como para seguir haciendo tiempo mientras llegaba la cana. Imaginen mi cara de sorpresa...!. Nunca la ví tan despierta!!!
Ante lo que me parecían minutos interminables vuelvo a llamar al 101 como para asegurarme que todo vaya bien. No me atienden y opto por llamar al 442-5210 que es la Comisaría Primera. El oficial de turno me dice que me quede tranqui que ya están saliendo. Mientras tanto los chorros verificaban la dirección y le pedían a mi esposa que no se alejara de la línea. Por tercera vez me vuelvo a comunicar al 101 para que apuren la cosa porque después de tantos minutos de parla ya era insostenible la situación. Los tipos se estaban poniendo nerviosos e iban a caer por casa en cualquier momento. El oficial G muy amablemente me solicita que me mantenga en línea por el celular y me explica que va a llegar en minutos un grupo policial vestidos de civil, desparramados por la cuadra como para no despertar sospechas y poder proceder. Le pregunto cómo identifico yo a la policía de los chorros, porque si estaban de civil, se me iba a ser difícil. El oficial G me dice que va a estar cerca el Oficial de calle G (otro G distinto), vestido con un short amarillo y camiseta de Boca... A esta altura de los acontecimientos, con los chorros en línea, una actriz en escena y un cana vestido de Riquelme, la cosa parecía joda...
Al instante tocan timbre!!. Zás!!! Los chorros pensé !...No. No eran los chorros. Era en efecto, el oficial G vestido con la camiseta de Boca. Le digo al del 101, casi en susurros, que me lo saque de la puerta de mi casa porque va a espantar a los cacos y el del 101 me dice que lo haga entrar... A regañadientes le abro la puerta, temiendo que alguno de los malvivientes haya observado la maniobra desde las cercanías. El xeneixe esquiva como puede la bolsa blanca llena de papeles que ya está colgada en el picaporte de la calle y entra en mi casa acompañado de una nenita de unos cuatro años, que jugaba con un celular. Si, una nenita hermosa que, ajena a la tensa situación, hacía ruiditos de pink, clin, ponk, con los jueguitos. La nenita, realmente muy bonita, no parecía ser de la fuerza. Llegué a pensar que era un enano disfrazado de agente encubierto... ¿que hace una nenita acá?...El oficial se acerca al teléfono, queda escuchando la voz de los "secuestradores" y la actuación de mi esposa que mezcla sus fingidos llantos con una sonrisa de saludo y suspiros extraños, mezcla de angustia y pequeños orgasmos..!
En ese momento vuelven a tocar timbre. Los chorros, pensé...!. No. No eran los chorros. Eran dos polis más, el oficial ayudante S y el oficial M, chofer del patrullero que disimuladamente, como para que nadie se avive, estacionaron en doble fila justo en el frente, en mitad de la calle...Los hago pasar apuraditos e inmediatamente vuelven a tocar timbre...Uauuu!!! los chorrrrrooooosss, pensé!!!....Pero no, no eran los chorros. Esta vez era el comisario M, de la DDI que ingresa en mi casa como si fuera Patoruzú buscando las empanadas de la Chacha.
Ni siquiera nos pudimos presentar cuando a los veinte segundos vuelven a tocar timbre y yo pensé...ahora siiiii...los chorros!!. No. No eran los chorros. Era otro poli, el oficial inspector B que alertado por el 101 se sumaba a la fiesta. Solamente faltaban los granaderos, el batallón de Patricios y cuatro buenas minas para enfiestarnos.
El comisario M se acerca al teléfono, oye lo que se habla, mira a mi mujer y le ordena que...inmediatamente aborte la negociación !!! Quéee?? Abortar las pelotas! - intervengo yo, que para esa altura de la tournée ya había perdido más de media hora de tirar carnada y no estaba dispuesto a desperdiciar la oportunidad de encanar a una gavilla. El comisario insiste, yo me niego, el comisario insiste de nuevo, yo me niego nuevamente, mi mujer no entiende como se puede desperdiciar semejante oportunidad...el comisario se pone duro y él mismo cuelga. A partir de allí, debo reconocer que perdí la compostura. Mi diálogo con la autoridad se puso muy áspero, demasiado áspero diría yo. Lo acusé de falta de huevos, de poco hombre y de algunas cosas más que no vienen al caso, todo en un tono de voz que excedía los decibeles permitidos por las ordenanzas vigentes. No podía creer cómo dejaban pasar la posibilidad de encanar a un grupo de atorrantes. No me entraba ni me entra aún. A todo eso, el comisario M trataba de explicarme que la negociación se vio obligado a cancelarla por cuestiones de protocolo en este tipo de operativos, ya que en caso de posible enfrentamiento armado, no puede ponerse en riesgo la vida de menores, en obvia referencia a la pequeña desconocida que jugaba con el celular.
"! Y a mí que carajo me importa, si la nena la trajeron ustedes!!" - alcancé a decirle.
La cara del comisario M se llena de estupor. Cambió en un instante, de ser Patoruzú a ser Papá Pitufo.
"Cómo que la trajimos nosotros? - dijo - No es su nieta?...no es su hija.?".
No fue fácil explicarle al hombre que la bella nenita era parte de esta extraña y delirante expedición policial. No me es fácil tampoco contar esto ahora, porque escapa a toda lógica. ¿A quien se le ocurre ir con una menor a un procedimiento donde puede darse el hipotético caso de un enfrentamiento armado en el supuesto caso que los malvivientes rodeados la empezaran a los tiros?
Lo cierto del asunto es que ante un hecho de flagrante delito, tres grupos policiales han actuado en forma inconexa. Por un lado el 101, que no informa que ante la posibilidad de un enfrentamiento hay que cancelar la llamada. Por otro la Comisaría Primera y su Oficial ayudante y por el otro la DDI con su comisario en persona y su Oficial Inspector B. Ah..y la nenita que todavía no sé si pertenece a la fuerza o si vino como refuerzo. Ëramos tan pobres!!...Todos sin saber que hacía cada cual, ya que en la confusión de semejante despelote, el oficial G vestido de centrodelantero bostero, metió violín en bolsa y desapareció de la escena del crimen sin saludar, en compañía del petisito encubierto (o sea, la nena) dejando en la subrepticia acción, la puerta de mi casa abierta, lo cual provocó que se me escapara el "Sampu", mi perro maleducado. Puta madre, hoy no es mi día, no pego una!!
Hace un rato radiqué la denuncia en la propia DDI y espero que algún fiscal me llame a declarar y se ponga las pilas para investigar concienzudamente esta avalancha de secuestros virtuales que tenemos en Tandil. La denuncia me la tomó el mismo comisario con el cual ya hicimos las paces, aunque le aclaré que no pienso disculparme por los exabruptos totalmente justificados.
Sin embargo, me sigue quedando una duda. O varias.
¿ Tiene la Fiscalía la suficiente experiencia, capacidad e idoneidad necesaria como para resolver estos casos ?: Sinceramente creo que no, basada mi humilde creencia en la inoperancia e inutilidad puesta de manifiesto en cantidad de hechos delictivos de los cuales nunca se sabe nada o de los que se llega a conclusiones absurdas con hechos que a la larga o a la corta se cajonean, se traspapelan, se pierden o se eluden. No hay capacidad, queda claro?
¿Se puede ser un buen ciudadano y cumplir con responsabilidad el hecho de afrontar con los riesgos de cosas tales como las que me tocó vivir hoy, mientras esta Justicia lenta, incapaz, garantista y cobarde no se ponga las pilas y tengan representantes con una buena sobredosis de huevos?.
La señora gobernadora que tanto prometió en su campaña, está haciendo lo que debe y ha capacitado en estos 30 meses a su fuerza policial, más allá de poner carita de "yo no fui" y dar imagen de proselitismo cumplidor? Por ejemplo, cuantos chalecos antibalas hay en la ciudad?. Que hicieron los anteriores, los patrióticos salvadores de la patria, más allá de hacer como que hacían algo sin hacer nada?
Cual será la función de los derechos humanos, tan manoseados por manos inescrupulosas, que ponen el grito en el cielo cada vez que se raspa a un violador, asesino o golpeador?.
Puede la policía actuar y detener alguien en in fraganti delito?. No, no puede. razón por lo cual, en el supuesto caso de que esta banda haya podido ser desbaratada, saldrían inmediatamente a la calle mucho antes de lo que tardaste en leer esto, toda vez que no hubo ni secuestro real ni robo. La cobardía de nuestros jueces y fiscales que en muchos de los casos solo sirven para calentar sillas, sigue haciendo de nuestras calles tierra de nadie.
Muy dificilmente, con el alto nivel de corrupción imperante, podamos aspirar a ser un país mejor. Si a la corrupción le sumamos la incultura y a la incultura le agregamos la ineptitud, seguramente vamos a seguir navegando en aguas turbulentas.
Estaré a la espera de que algún fiscal tenga los testículos necesarios como para citarme y darme la oportunidad de poder decirle, mirándolo a los ojos, lo que pienso realmente de tanta inoperancia, de tanta inutilidad disfrazada de ampulosos títulos universitarios, autos brillantes y trajes caros.
Esta situación, digna de una obra de Eugene Ionesco, no debiera volver a repetirse. Pero no hay garantía de que eso no vuelva a suceder. Una pena, porque los de abajo no tenemos la culpa. O mejor dicho sí. Tenemos una parte de culpa por mantenernos en silencio y aumentar con nuestros impuestos, los sueldos y los bolsillos siempre abundantes de tanto incapaz disfrazado de hombre bueno.
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