29 de noviembre de 2016

COPA DAVIS

COPA DAVIS. Tierra de campeones: de Tandil hasta Azul

Mañana de nervios. Mediodía de sets abajo teñido de decepción. La siesta esta vez suspendida por una ilusión que volvía a hacer pie. Y la tarde que se cierra con un grito enorme que nace en estas sierras y se hace aún más grande en la vecina localidad de Azul. Desde la cuna de Juan Martín del Potro hasta los pagos de Federico Delbonis : "¡¡Campeones!!"

De lágrimas y abrazos de entre casa, con televisores encendidos durante más de ocho horas para seguir paso a paso la construcción, a puro corazón, de un título que forjaron dos de los tantos enormes tenistas que se criaron y formaron entre el polvo de ladrillo de los clubes del centro de la provincia de Buenos Aires.

"¿Cómo no estar contentos y orgullosos con estos chicos que han dejado todo por un sueño que parecía imposible?", cuenta a LA NACION el presidente de Independiente de Tandil, Osvaldo Daddiego, que siguió el final de la serie desde los televisores dispuestos en la sede de la institución en la que Del Potro empezó de niño a familiarizarse con una raqueta. "Siento una felicidad enorme porque además de ser un excelente jugador es una tremenda persona", insiste. Lo dice ya relajado, feliz porque tras cinco horas de tensión y sufrimiento la final estaba empatada. Y quedaba un ratito para respirar profundo, almorzar lo que no se podía por los nervios y sentarse a esperar que Delbo haga lo suyo. Y a 90 kilómetros de Tandil, los amigos del azuleño se comían las uñas frente a la tele. Cábalas, persignaciones y toda la esperanza para una patriada que asomaba más que complicada y que se resuelve favorable y más rápido que lo que se esperaba. "Es increíble lo que logró este fenómeno, la calma que tuvo ante tanta presión y el gran tenis que jugó", asegura Gonzalo Pereda, el tenista local de 19 años que fue el último compañero de entrenamiento que tuvo Delbonis antes de dejar Azul para volar rumbo a Croacia. Lo viene acompañando como sparring en varias pretemporadas y ayer, cuando el desafío final estaba a punto de ponerse en marcha en Zagreb, Pereda ya advertía que algo bueno podía pasar. "Ya en la entrada en calor lo vi muy firme, seguro y muy concentrado", dijo quien lo conoce bien de horas de peloteo y entrenamientos en el Club de Remo de Azul, allí donde el ahora campeón de Copa Davis se empezó a formar hacia su carrera profesional.

En pleno fin de semana largo, con miles de turistas de visita y de paseo, las calles de Tandil permanecieron calmas pero con bares y restaurantes atestados. El desayuno tardío o el almuerzo extendido, todo con tal de seguir game a game, punto a punto, la patriada de Del Potro. "La clientela fue rotando pero la atracción por el partido no varió", detalla Matías, empleado de la céntrica confitería Frawens, donde las siete pantallas distribuidas en el local estaban sintonizadas en el gran sueño tandilense. "Sabíamos que Juan Martín lo iba a remontar, stábamos seguros", insiste Noelia, que con sus sobrinas Nuria y Belén sorprendieron con su ritual: cambiaron de lugar cuando el partido estaba 0-2 abajo en sets. Y el argentino ganó. Intimidad, concentración y grito seco para festejar los puntos fue el ritmo que prefirieron en Azul para el turno de Delbonis. Pereda, Luciano Bustingorri, Matías Vena, Milagros Azcona y Guillermo Fittipaldi se repartieron entre sillones y el piso por tanto nervio contenido. "Fede iba a hacer un buen papel porque el viernes, ante Cilic, ya había demostrado que estaba a la altura de una final de Copa Davis", explican a la nación.

Los festejos son con gritos y lágrimas."Imposible no llorar con lo que ganaron estos chicos", afirman desde Azul. "Esto es una locura, es un sueño", asegura desde Tandil Eugenio Martínez, que con casi 20 familiares se reunieron para seguir la jornada tenística. También en el Club Independiente festeja Patricia Martignoni, una de las profes de la escuelita de tenis. "Nos juntamos con los chicos a ver el partido y disfrutamos de otra alegría que nos da el ídolo de Tandil", explica sobre lo que significa Del Potro para la ciudad y el deporte argentino.

Muy cerca de las canchas de tenis, la división Mamis de Hockey disfrutaba un encuentro de fin de año que cambió juego por festejo apenas por micrófono se avisó que Argentina era campeón de Copa Davis. "Saltamos a festejar, las de Tandil y las de otras ciudades, todas por este título mundial", relata Claudia Gramuglia, todavía emocionada.

Aquí, si bien se acostumbraron a estos recibimientos, saben que la próxima llegada de Del Potro a Tandil será más que especial. Muy cerca, en Azul, Gonzalo Pereda jura que ayer a la mañana se había imaginado a Delbonis ingresando a su ciudad arriba de una autobomba y rodeado de su gente. Que los bomberos la vayan lustrando porque un azuleño campeón del mundo está en camino

Fuente: La Nación

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