20 de agosto de 2013

Política

Política. Tensión: metalúrgicos increparon a Farah con huevos, insultos y escupitajos

Miguel Lunghi. Encabezados por el secretario general de la UOM, Carlos Romano, los trabajadores se enfrentaron cara a cara con el presidente de la entidad que agrupa a los pequeños y medianos empresarios. Farah estaba esperando a los manifestantes en la puerta de Apymet, acompañado por algunos miembros de la comisión directiva. Durante toda la jornada el empresario había recibido duras críticas desde distintos sectores por sus dichos expresados en Radio Tandil acerca de que la planta Apaz Madrid había cerrado “por culpa de los trabajadores”. El exabrupto despertó la indignación de la familia metalúrgica, quien –creemos que no sin sorpresa- se encontró frente a frente con Farah, en un clima de máxima tensión. “Esto le pasa por jetón y pelotudo”, le dijo un metalúrgico a ElDiariodeTandil mientras los trabajadores agotaban toda la batería de insultos en la cara del empresario. Serio, tragando saliva y digiriendo el mal momento, Omar Farah procuró hablar luego de diez minutos interminables donde lo único que escuchó, en pleno rostro, fueron las puteadas de los metalúrgicos. Cuando por fin pudo hablar,  el presidente de Apymet ensayó lo que se preveía: “Mis disculpas a todos los trabajadores de Apaz Madriz…”. Pero contrariamente a lo esperado, los manifestantes volvieron a la carga. Cinco huevazos se estrellaron contra el frente de la sede y un escupitajo dio de lleno contra la nariz de Farah. En ese momento terció la policía, que salió como de la nada interponiéndose entre el dirigente empresarial y los trabajadores. Al grito de “Renunciá ya, ladrón”, “Hijo de puta”, “Haragán”, “Chorro de mierda”, “Negrero” y demás epítetos que poblaron el clima de una tensión por momentos insoportable, Farah delegó la lectura del texto que tenía preparado en la voz de un metalúrgico, pero el trabajador no alcanzó a terminar la lectura. Otro huevazo voló por el aire, mientras bollos de papel con la frase “Farah renunciá ya” se estrellaban contra la cara del empresario. Una trabajadora le espetó en la cara al empresario: "Con mi marido nos levantamos a fundir a las cuatro de la mañana para que vos nos trates de haraganes...". La frase cortó el aire como una navaja. Cuando todo concluyó, Omar Farah se hizo un instante para hablar con ElDiariodeTandil. “No voy a renunciar en absoluto, al contrario, esto me da mucha más fuerza para seguir. La declaración en la radio fue un exabrupto porque me hicieron calentar… ¿yo también me puedo calentar, no? Porque cuando terminan cerrando las empresas todos quedamos hablando pavadas. La familia de la empresa está viviendo adentro del galpón, en la empresa… ¿qué es lo que más quieren? No puede funcionar más. Estuve hablando con los dueños, hablé con Romano y hablé con Vallejos. Pero acá se mezclan quienes sustentan estas cuestiones sobre la base del reclamo justo y legítimo de la gente que se queda sin trabajo. A mí no me preocupa la puteada de la gente que se queda sin trabajo, porque es lo mínimo que uno podía esperar... Lo que me preocupa es que esto se use políticamente y perdamos el objetivo que es el de mantener las empresas abiertas”, señaló.

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