25 de febrero de 2018

NOTA DE TAPA

NOTA DE TAPA. Tandil: clave contra inundaciones y sequías

Se trata de Redimec, que integra el consorcio IHREDA junto a organizaciones del sector público. El proyecto consiste en la fabricación e instalación de estaciones de monitoreo de inundaciones y sequías en la vertiente sur de la cuenca del Río Salado.

Los equipos, que fueron fabricados en Tandil, brindarán un conjunto de variantes en la transmisión de la información ambiental (en tiempo real y diferida) que garantizará la disponibilidad de ésta ante eventos climáticos e hidrológicos extremos. Además, contempla los aspectos técnicos y científicos necesarios para la ubicación apropiada de las estaciones, como así también la transferencia de los resultados logrados de la red a instituciones públicas y privadas.

La finalidad es desarrollar estaciones automáticas (meteorológicas, de balance de energía, freatimétricas, limnimétricas y químicas) de bajo mantenimiento, con control y operación a distancia. Cada una de ellas contará con sensores de elevada precisión y diferentes alternativas de comunicación y transmisión de datos; ya sea en tiempo real por medio de radio o diferido por GPRS. Los data loggers (registradores de datos) de alto nivel tecnológico fueron desarrollados en Tandil y cuentan con programas de descarga y visualización de datos de origen nacional. La obra civil de las estaciones será robusta y de escaso mantenimiento, y la información será de acceso libre con certificación de calidad y validación de datos.

IHREDA es un Consorcio Asociativo Público Privado (CAPP) compuesto por el Instituto de Hidrología de Llanuras, Redimec S.R.L. y la Autoridad del Agua de la Provincia de Buenos Aires.

Una vez desarrollado el proyecto, quedará una red de redes operando en la vertiente sur de la cuenca del río Salado (4 millones de hectáreas) que brindará información a 500.000 habitantes y será fundamental en la planificación agro productiva e industrial del centro de la provincia de Buenos Aires al permitir conocer la variabilidad espacial de variables de interés como la humedad del suelo, la disponibilidad de agua para los cultivos, evapotranspiración, precipitación, entre otras.

SOLUCIONES MADE IN TANDIL

La empresa Redimec integra un consorcio público privado junto a la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia, el Instituto de Hidrología de Llanuras de la Universidad Nacional del Centro y la Autoridad del Agua. Este consorcio se presentó ante la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT) en busca del financiamiento que ofrece el Fondo Argentino Sectorial (Fonarsec), diseñado para apoyar proyectos y actividades cuyo objetivo sea desarrollar capacidades críticas en áreas de alto impacto potencial y transferencia permanente al sector productivo.

Una vez que el proyecto fue aprobado para recibir los fondos de la ANPCyT "comenzamos a trabajar en la función asignada a Redimec dentro del plan", comenta el socio fundador, Fabián Oyarbide, quien desde una oficina en su planta del Parque Industrial explica al detalle la participación de su empresa. "Es el desarrollo de los data loggers, de los sistemas cargadores de las baterías que están alimentadas a través de paneles solares y todo lo que es la comunicación en tiempo real y en tiempo diferido de toda la información que se censa en cada estación".

En realidad es mucho más que un proyecto para prevenir el efecto devastador de las inundaciones porque prevé la instalación de una gran cantidad de sensores y esto "te permite monitorear muchas variables, no solamente las precipitaciones". Entre estas variables menciona un índice verde, la humedad ambiente, humedad de la napa, radiación solar y la lista sigue. "Lo interesante es que nosotros, como empresa que desarrolla tecnología, estamos llevando a cabo la fabricación de los elementos que colectan esa información del ambiente y la transmiten", apunta Oyarbide.

La tarea de cada integrante del consorcio está bien definida; el Instituto de Hidrología por su parte provee el conocimiento para definir qué hay que medir y en qué lugares. Y la Autoridad del Agua es el usuario final de todos los datos recolectados, para aplicarlos al diseño de políticas públicas en el marco del plan de manejo de la Cuenca del Salado. En este punto, son varios los municipios ubicados en la cuenca sur que podrán contar con esa información pública producida por la empresa de Tandil en el marco del trabajo del consorcio.

"El financiamiento de Fonarsec permite implementar las soluciones que desarrollamos pero hay que decir que este proyecto no es para ganar dinero, sino que nos permite desarrollar tecnología y adquirir conocimiento".

Si bien es fácil contarlo, llevarlo a cabo requiere un trabajo muy grande y especializado. Es que la red de monitoreo que generará la información está compuesta por cuarenta estaciones a lo largo del cauce del río.

"Va a haber 40 torres o estaciones, con alambrado perimetral, y en cada una habrá sensores, baterías y paneles solares", señala el empresario.

La información captada por los dispositivos de estas estaciones será transmitida en tiempo real al centro de monitoreo. Para el caso de las variables estudiadas y que, por su naturaleza menos dinámica, sean de evolución lenta, los datos se transmitirán en diferido, a intervalos programados. Estas cuestiones fueron definidas por los profesionales del Instituto de Llanuras de la Unicen, de acuerdo a su criterio sobre qué datos relevar de forma constante y cuáles otros merecen una observación de evolución más lenta.

Con el desafío tecnológico superado la instalación de la red en el territorio es la nueva meta a alcanzar. "Ya desarrollamos los dispositivos y contrastamos los datos obtenidos con un instituto de calibración que los verificó y nos confirmó que los valores que obtuvimos eran correctos, así que estamos en la etapa de comenzar a instalar la red en el terreno".

Todas estas estaciones van a permitir alertar una serie de condiciones a través de variables físicas. Y serán muy útiles para posteriores estudios porque también relevan variables químicas que apuntan a la calidad del suelo y eso es información vital en ciertas etapas de la producción ligadas a la actividad agropecuaria. Por eso se afirma en referencia a esta red que no será solo de alerta temprana. Es decir que no se trata de un sistema que advierta sobre una inundación con algunas horas de anticipación y cuando ya nada se puede hacer con excepción de ponerse a salvo, sino de una red que va a permitir diagramar acciones a mediano y largo plazo. "No es que te va a decir que llovió y que en un rato nos vamos a inundar, sino que el sistema de monitoreo va a relevar las condiciones y estará sabiendo cómo es la humedad de la napa, va a predecir que si llueve equis cantidad de milímetros tendrás una situación de determinada complejidad, también va a ser útil para medir lo opuesto, es decir las sequías", razona el especialista y advierte que estas últimas también causan grave daño a los productores: "Una inundación es algo evidente porque la enfrentás, pero una condición de sequía es algo más complicado y predecirla le va a ayudar a los productores porque van a saber de antemano que tienen que empezar a regar, mucho antes de que se transforme en una cuestión de emergencia".

"Hubo una serie de inconvenientes porque el proyecto comenzó hace tres años y no contemplaba la actualización del valor del dólar. Eso fue un problema porque tuvimos que importar gran cantidad de equipamiento e incluso montamos una línea de ensamblado de plaquetas electrónicas para abastecer la demanda de mercado que genera esta iniciativa".

Estas posibilidades que se abren a partir de la red de estaciones de monitoreo "van a servir porque generan información inmediata y para poder elaborar modelos a futuro, incluso para diseñar y organizar obras hidráulicas, todo esto porque se tendrá un cúmulo de información que hoy no está disponible".

Por otra parte, Oyarbide alude a la factibilidad de aplicar en otras cuencas el conocimiento obtenido en el desarrollo, montaje y operación de esta red: "El conocimiento para poder implementar esta solución en otros lugares va a estar disponible y se podrá entonces hacer lo mismo en cualquier lado".

Con respecto a los inicios del proyecto el empresario cuenta que la idea de Redimec "era lograr una solución tecnológica local y por lo tanto fácil de mantener luego de su puesta en funcionamiento". Por esa razón se compraron los sensores, puesto que son commodities y muchísimas empresas los fabrican; "no representaba un desafío ponerse a hacer lo mismo así que nos enfocamos en el desarrollo del elemento que captura la información que proviene de distintas señales y la procesa a través de esta caja de electrónica de alta precisión que fabricamos (data logger) y la envía al centro de monitoreo".

El data logger desarrollado por Redimec es una caja con distintos sensores de alta precisión que miden variadas condiciones, las transforman en un formato que pueda ser transmitido por vía radioeléctrica o por telefonía celular hacia una central de monitoreo que concentra esa información. En la estación corre un programa de computadora -desarrollado también por el consorcio- que interpreta los datos y crea un modelo para conocer el impacto de todos los datos medidos en la generación de probables inundaciones o sequías.

Las estaciones de monitoreo se instalan cerca de cursos de agua, por este motivo el diseño contempla la eventualidad de crecidas que puedan atentar contra la integridad física del sistema. Dice Oyarbide: "No podés hacer algo que lo arrastre la corriente en una inundación. Esto está contemplado en el diseño de la red y los sensores se colocan a distinta distancia, dependiendo de qué variables mida cada uno. Por otra parte, los elementos son muy robustos y están preparados para resistir condiciones severas, de muchos calor o frío y distintos niveles de humedad".

De las cuarenta personas que trabajan en Redimec al menos 25 participaron en el proyecto de la cuenca del Salado. Cada sector se vio involucrado en aspectos específicos del desarrollo, "desde el sector comercial hasta ingeniería, pasando por los técnicos y el testeo en laboratorio y luego en el campo".

Ahora corren los tiempos de la fase final y se presentan nuevos desafíos a superar, en el marco de la construcción de la infraestructura y la propia colocación de las antenas, paneles solares, baterías y sensores. Esos nuevos retos vienen impuestos, principalmente, porque hay que trabajar en medio del campo lo que plantea dificultades para el acceso y el transporte de los materiales, además de la cuestión meteorológica. "Estamos montando las estaciones más cercanas a Tandil pero habrá que avanzar en la totalidad y, a mayor distancia, más grande es la complejidad", señaló el empresario y admitió que evalúan contratar personal para el montaje final de las estaciones y cumplir así con el cronograma de trabajo.

 "El primer prototipo lo montamos en Redimec hace unos meses y el funcionamiento ha sido más que satisfactorio. Ahora, las pocas estaciones que ya se encuentran operativas permiten determinar que el sistema se comporta de manera eficiente y esperamos que esto se extienda al resto de la red cuando esté montada en su totalidad".

Las torres que sostienen antenas de transmisión miden diez metros, pero hay otras que son más altas. Entonces, "para no andar haciendo peripecias en el medio del campo desarrollamos un sistema por el cual se pliegan al medio y no hay que subir hasta la cúspide", aunque la instalación sobre las bases de hormigón requiere mover una grúa al sitio de emplazamiento.

Se prevé que las 40 estaciones estén completamente operativos y entregando datos al centro de monitoreo en octubre, siempre que las variables de mal tiempo no superen lo esperado y sea posible trabajar a cielo abierto.

Mientras tanto, se van dando otros pasos en el marco del programa. A fines de diciembre pasado se encaró la construcción de una cámara de aquietamiento. El consorcio confirmó que "con el apoyo del Municipio de Tandil, de la mano del Director de Vialidad Sebastián Pedro, se construyó la cámara de aquietamiento en la cuenca alta del arroyo Tandileofú en la zona de La Vasconia. Esta estación de monitoreo contará con un sensor de nivel del arroyo, temperatura y humedad relativa atmosférica, radiación solar, presión atmosférica y precipitación. Toda la información se transmitirá en tiempo real al Centro de Monitoreo Regional ubicado en el Campus de la UNICEN en Tandil".

Poco después, el 15 de enero de este año se tomó la segunda medición de parámetros físico-químicos en el Arroyo Langueyú. En esa oportunidad se realizaron 11 muestreos químicos a lo largo del curso de agua. Los primeros 4 muestreos se realizaron aguas arriba de la ciudad, en los arroyos San Gabriel, la Cascada, del Fuerte y Blanco; y los otros 7 muestreos se realizaron aguas abajo de Tandil sobre el arroyo Langueyú. En esos puntos se analizará en el laboratorio del IHLLA la demanda química de oxígeno (DQO), mientras que en campo se determinaron los parámetros físico-químicos de PH, Temperatura, Conductividad, Oxígeno disuelto y Potencial Oxido Reducción (ORP). Además, en cada uno de los puntos muestreados se midió el caudal del arroyo. Con la información obtenida y analizada se va a determinar la ubicación de la Estación de Monitoreo química.

La intervención más reciente data de los días 25 y 26 de enero, cuando se recogieron datos de niveles freáticos para un censo de los mismos que ya lleva un año de muestreo. La medición de niveles se realizó en 9 freatímetros construidos por IHREDA y 5 pertenecientes a la red de monitoreo de la Autoridad del Agua.

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