11 de abril de 2013

Sociedad

Sociedad. Tandil, tierra de usureros

Antonio Bravata (que también se llevó puesta la vida de su mujer) a manos de un constructor de piletas de natación desbordado por las deudas, Tandil no cesa de producir noticias donde el dinero y la muerte asoman como sinónimos. También ocurre que la tragedia suele derivar a la comedia, y así pasó cuando un dúo rauchense estafó con una misma operación a siete prestamistas locales en la suma de dos millones de pesos, desatando la euforia popular de la vecindad, un caso del que no se tiene precedente. Uno de los acostados rompió un código sagrado del ambiente: judicializó la acostada, haciendo una denuncia penal que dejó en offiside al resto de los prestas que habían optado por el resignado silencio. Ya sabemos cómo terminó la historia: al poco tiempo el cambiacheques con ventana a la calle de los bares del microcentro debió evaporarse de la ciudad dejando un tendal de heridos en la retirada. Aún hoy se espera que vuelva. Dicen que una de sus víctimas, con próspero negocio en Villa Italia, ya agotó toda la existencia de Hepatalgina y Lexotanil en las farmacias de la República. Se presume que otro poderoso empresario, que era el verdadero capitalista del muchacho ausente, ya digirió el mal trago pensando en el papa Francisco: hay que saber perdonar incluso la ingratitud. La noticia de la víspera, donde un hombre de apellido Cambronera, al que se sindica como un prestamista de larga data, es involucrado en el crimen de un mecánico de barrio, ya no sorprende a nadie. Habrá que ver si la policía estuvo en la pista correcta y si los peritos no confundieron rastros de sangre con manchas de antióxido en la camisa del principal sospechoso. Un presunto error que deja el escenario con un inmenso signo de pregunta. A la suma de muertes por dinero no hay que olvidar la desaparición desde hace meses del abuelo prestamista, Abel Rubén Barbero, de 77 años. Es un caso aún irresuelto pero, se infiere, con fatídico final cantado. Prestar plata, actividad carente de toda emotividad, despierta las pasiones más truculentas. En los tiempos donde nadie muere por amor, bien podría asegurarse que en Tandil el oficio del usurero no admite seguro de vida por parte de las compañías de seguro. No hay póliza que cubra tanto riesgo a la tragedia, al escrache y al desprestigio.
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OFICINA MUNICIPAL DE INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR. "Servicios financieros sigue siendo el rubro con más denuncias que recibimos"

28 de julio de 2026

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