6 de marzo de 2016

Sociedad

Sociedad. Tagarro: “No hubo ni habrá un dirigente como Lucho Mestelan”

EDT: ¿Cómo se da su llegada a nuestra ciudad? ¿Cuéntenos un poco de su vida en aquellos primeros años? MT: Nací en Coronel Suárez, ahí estudié y viví hasta que nos mudamos a Carhué. A los 18 años entro a trabajar en el Banco Nación y me mandan a Neuquén. En aquella época ir para allá significaba que te manden al fin del mundo. Eran los principios de la década del ’60 y no iban ni los colectivos, solo estaba el tren. Después en el sorteo de la colimba me tocó la Base Aérea de Tandil y me vine para acá. En esos 8 meses de colimba me puse de novio con la que todavía es mi señora y pude conseguir el traslado  en el banco. Después hice toda una carrera hasta tesorero, pero quedé allí para no moverme más. Opté por formar una familia acá, antes que seguir dando vueltas. EDT: ¿Cuándo surge lo de árbitro de futbol? MT: Soy una persona muy inquieta y siempre estuve en varios lados al mismo tiempo. Además del banco jugaba al futbol, vendía rifas, herramientas, después también tuve una pizzería, probé suerte en todos lados.  Como futbolista llegue hasta tercera, era totalmente amateur. Un día vino un compañero y me preguntó si no me animaba a probar suerte como árbitro. Enseguida le encontré el gustito y le metí para adelante. Dirigí 21 años, hasta los 47. Fue una gran experiencia. Lo disfruté mucho. Quedé amigo con los jugadores, los dirigentes.  Ahora de grande me doy cuenta que lo hacía por vocación, el mango extra no era lo importante. Durante esos  21 años dejé muchas cosas de lado. No estuve los fines de semana con mi familia. Los chicos se criaban con la madre. No me arrepiento de lo que hice, pero es un costo que tuve que pagar. EDT: Tenía mucha fama de duro. MT: Es mi personalidad y siempre fui así. Para ser árbitro tenés que tener autoridad o no podes dirigir. Sino el entorno y los jugadores te manejan los partidos. En Tandil nos conocíamos todos, pero los jugadores sabían que en los 90 minutos no había amistad que valga. Era la única manera de que las cosas salieran bien. En aquella época los jugadores eran distintos, eran más hombres y había otro respeto. A los 18 años ya eras un hombre y hoy son adolescentes. Hay muchos mocosos maleducados. EDT: ¿Se le hubiera complicado dirigir ahora? MT: No lo creo, seguramente sea más difícil, pero también es cierto que los árbitros de hoy dejan que se les vayan los partidos de la mano. Yo tenía autoridad, en la cancha mandaba yo. Hoy, lamentablemente, vemos que los entrenadores y jugadores le gritan cualquier cosa al juez. Hay que echarlos e informarlos, para eso está el reglamento. No se puede perder el respeto. Hay que amonestar y si sigue, hay que echarlos de la cancha. EDT: ¿Hay responsabilidad en los árbitros? MT: Los árbitros de hoy no tienen personalidad. No sé si todos tienen  vocación. Yo creo que para ser árbitro hay que tener autoridad y vocación. Sino vas a ser siempre un mediocre. Es lo que pasa hoy. Lo vemos por tele. Se deja hacer cualquier cosa. Eso no entra en mi cabeza. Antes había muchos buenos árbitros y hoy no podemos decir lo mismo. Lucho Mestelan traía instructores para que nos corrija, se trabajaba de otra manera. Hoy los árbitros están muy solos. Hay muchos que se meten a árbitro por la plata. Hoy se gana más dinero. Hay mucha competencia, torneos, juveniles, antes solo podíamos dirigir acá. EDT: ¿Se extrañan a dirigentes como Luis Mestelan? MT: Me atrevo a decir que no hubo ni habrá, dirigentes como el gordo. Éramos amigos y fui parte de su recordada mesa en el Bar Ideal. Una persona extraordinaria que fue la mano derecha de Julio Grondona. Además de ser muy hábil, tenía todo su tiempo para dedicarle a la Liga. No trabajaba, no tenía familia, entonces daba todo por la Liga. Recorría las provincias, hablaba con todos, iba a AFA, hacía de todo. En un momento Julio le ofreció agarrar en la Confederación Sudamericana, un puesto muy importante, pero no quiso saber nada. Este era su lugar. Para ser dirigente tenés que dejar muchas horas de tu vida. Él lo hacía y lo disfrutaba. Hay muchos que no lo saben, pero Lucho fue el gran mentor del predio de la AFA en Ezeiza. Fue él quien convenció a Grondona para que lo haga. Después fue un orgullo para todo el futbol argentino, venían de todas partes y no lo podían creer. Un adelantado. EDT: Cuéntenos por favor de aquella mesa del Ideal. MT: Hoy quedan pocos. Estaba Dacovich, Luis Tierno, que era su hombre de confianza, Núñez, los dirigentes de turno. Yo nunca le pedí nada, pero la gente se aprovechaba, lo mangueaban con todo y él no tenía problemas. La mesa era de 12 o 14 personas a veces, y no pagaba nadie. Lucho era el que llegaba primero, leía los diarios y después iban cayendo los demás. Pagaba todo él. A mí no me gustaba, pero así era con todo. Hablábamos de futbol, de política, siempre con mucho respeto. EDT: ¿Qué jugadores recuerda de su época de árbitro? MT: Tuve la suerte de dirigir a muy buenos jugadores. Te puedo nombrar a Pagano de Ferro. Allende en Santamarina, Mario Rodríguez, Daniel González que era un goleador infernal, el Ñato Varales, Gamalero. Como te decía antes, eran hombres. EDT: ¿Sigue el futbol local? MT: Lo sigo por los diarios, pero no voy a la cancha. Lamentablemente no hay buen nivel, ni buenos equipos. No llegan a armarse. Si aparece un pibe bueno enseguida se lo llevan afuera. Además antes había futbol y poquito más, ahora tenes muchos deportes y los pibes tienen otras variantes. Tampoco es que Tandil era súper futbolero, pero en aquella época, sacando Mar del Plata, Tandil les ganaba por tres goles a todas la ciudades vecinas. Hoy en el Regional viene Ayacucho o Juárez y por ahí te ganan en el Estadio. Tandil retrocedió y los demás pueblos subieron de nivel. EDT: Hay una anécdota suya de cuando echó de la cancha a Diego Maradona. Cuéntela por favor. MT: Era el año ’76, si la memoria no me falla. Resulta que vino Argentinos Juniors de pretemporada a la ciudad  y estaba Diego como figura. Ya todo el mundo hablaba de él. Hubo un partido con el seleccionado de Tandil y me convocan para dirigirlo. A mí no me gustaba dirigir amistosos, porque no se respetan todas las reglas y los jugadores se aprovechaban. Como sabían que no los ibas a echar, se extra limitaban. Maradona estaba bastante incordioso y en el segundo tiempo escucho que le dice al Checho Batista que no toque a nadie porque ‘este’ les quería cobrar un penal en contra. Ahí nomás me cansé y le pedí al técnico que lo cambie. Cuando está saliendo pasa a mi lado y me putió de arriba abajo. Paré el cambio y le saqué la roja. Después vino a hablar al vestuario y le expliqué que no podía manejarse de esta manera.  Le aconsejé para que no se haga fama de jodido, porque los árbitros se pasan informes y él todavía era un pibe. Después cuando voy a hacer el informe, viene Mestelan y me pide que pase dos manos. En aquel entonces la expulsión por mano no acarreaba suspensión. A los pocos días viene al banco Don Merigone, que era el presidente del Tribunal de Penas y me pregunta que había pasado, porque había cambiado el informe de Maradona. Era un hombre mayor, muy recto. Le comenté toda la situación y se retiró. Después fue a la Liga y le presentó la renuncia indeclinable a Lucho, que era su amigo. Nunca más fue a la Liga, ni apareció por el lugar.  Siguieron siendo amigos con el Gordo, pero no fue más a la liga. Esa gente tenía una ética intachable. EDT: Con Daniel Romeo también tiene una linda historia. MT: Si, me acuerdo. Jugaba Independiente con Gimnasia por el Torneo Local. En Gimnasia estaba Daniel Romeo, que había traído a Malbernat, a Pachame, muchas figuras que vinieron de veteranos a Tandil. Era un partido decisivo y Romeo estaba loco. En un momento le digo que se tranquilice y me responde: - Si querés, échame, pero este partido no lo puedo perder. Yo seguí en la mía, las cartas estaban echadas. En un córner a favor de Gimnasia veo un tumulto en el área y uno que cae al piso. En eso me llama el juez de línea y me informa que Daniel le había pegado una trompada al rival y encima después se mordió el brazo para fingir una agresión del otro. Mirá como estaba de loco. Lo tuve que echar, no cabía otra posibilidad. Era un tipo muy temperamental y quería ganar a muerte. EDT: Lo saco de tema. Como un bancario de toda la vida, que opina del caso Rifé. MT: Más allá de que Rifé estuvo muy mal con su accionar, eso pasó porque no se hacían los controles correspondientes. Vos fíjate que en la volteada cayó el tesorero y el contador. Como nadie va a controlar el trabajo del cajero, tienen que ir todos a abrir el tesoro, a retirar el dinero. Yo creo que los traicionó la confianza. Yo iba seguido al Banco Provincia, porque se hacían muchos tramites interbancarios, y me llamaba la atención que Rifé nunca se tomaba vacaciones. Se iba los fines de semana nada más. Cuando saltó todo hice la deducción, no se iba para que nadie lo reemplace y descubra su accionar. Fue una barbaridad lo que hizo, pero es algo que pasó en mi época también. Hubo otros casos en Tandil. EDT: Hoy el presente lo encuentra como presidente del Club Banco Nación…. MT: Ya llevo 22 años, pero lo disfruto mucho. Tenemos un predio hermoso, ordenado. El camping nos ayudó mucho. Era la única manera de mantenerlo. Horizonte Vertical y su base de  campamento nos salvó la vida. Viene mucha gente todo el año. Nosotros damos las instalaciones y ellos ponen todo el servicio. Está muy bien organizado. Antes que largue el año ya tienen todo organizado, hay escuelas que vienen hace 14 años. Eso nos ayuda a mantener el club en condiciones. Tenemos 75 grupos familiares asociados y hay listas de espera, no podemos meter más. Cuando alguno se borra entra otra familia. Hay un clima muy lindo. Muchas familias jóvenes con hijos chicos. Da gusto estar en el predio.
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