18 de mayo de 2016

Sociedad

Sociedad. Sonrisas sobre ruedas

Bicicletas por una sonrisa Para arrancar con el emprendimiento pusieron plata para comprar repuestos y herramientas, de esa forma era posible arreglar las primeras y poder entregarlas. “También tenemos por ejemplo una imprenta que nos ayuda con calcos porque les interesa el proyecto”, cuentan, “al principio hicimos una primera inversión para comprar los repuestos que necesitábamos y para darle un empujón al proyecto. Sobre todo plástico y goma que es lo que está más deteriorado, como las manoplas, los asientos, los pedales, esas cosas se deterioran mucho. Y donde no queda otra que ponerle un repuesto nuevo”. ¿Y cuál es el criterio para entregar las bicis?, “para entregarlas nos fijamos en dos cosas, qué bicis tenemos listas y los candidatos que hay para recibirlas”, explica Julieta, “nos ha pasado de todo, nos ha escrito gente que sabe de algún nene que no tiene bicicleta o alguna directora de una escuela que sabe de algún chico que para llegar a la escuela tiene que recorrer distancias grandes entonces le vendría bien una bicicleta y no tiene recursos.” Hace un tiempo, cuando comenzaron, llegó el gran momento de entregar las primeras bicis, ese gran paso que le da sentido a lo que hacen, el darle una nueva utilidad a algo que antes no servía, y lo más importante, poder regalarle una sonrisa a muchos niños que nunca habían pedaleado. Justo unos amigos que los habían ayudado en los comienzos, se iban a San Luis a pasar las fiestas y a ayudar a una familia con muchas carencias, y la idea fue llevarles las bicicletas a los más chicos como regalo de Navidad. “En cada entrega de una bicicleta se nos cae una lágrima”, dice Nicolás, “no esperamos demasiado de una entrega, con que la reciban y le puedan dar uso, con que se la entreguemos a un chico y salga andando es suficiente”, dice Julieta “no necesitamos nada más, ni que nos agradezcan, no vamos con la expectativa de esperar nada. Con que salgan andando, ya está. Como fue en Gardey, que les entregamos unas bicis a unos chicos que estaban jugando en la plaza, bajamos las bicis, se subieron y enseguida salieron andando y ya está, no necesitás nada más”. Ya entregaron bicis en varios lugares como en el Hogar “Los Peques”, “porque vimos que habían muchos nenes chiquitos y nosotros teníamos varias bicis chiquitas”, en Gardey, en la Escuela Especial N° 501 de Tandil, “donde surgió la necesidad de que los chicos hagan alguna actividad dentro de la escuela, en educación física o en kinesiología, y les acercamos unas bicis”, a las chicas de Reinventar Tandil, en la Escuela N° 25 del Molino, en una escuela rural de la Pesquería, en la Cooperativa de Recuperadores de Tandil, entre otros lugares. “Tenemos un registro de cada bici, le ponemos un cartelito de quién la entregó” y en total ya vamos 24 bicis recicladas y entregadas, e ingresadas alrededor de 100, pero no todas son bicicletas, algunas son cuadros, sirven algunas ruedas, repuestos”. Todos tenemos alguna razón para hacer las cosas en este vida, y ellos la expresan con mucha sinceridad: “hacemos esto por varias cosas, tal vez porque nosotros disfrutamos lo que es una bicicleta, y pudimos hacerlo de chicos, nos gustaría que cualquier chico aunque no tenga los medios como para tener una bici, pueda tenerla”, dice Julieta. “Somos de reciclar, de recuperar cosas, separamos residuos, ese tipo de cosas, entonces no nos gusta tirar o desechar algo que puede ser de utilidad”. Para Nicolás, las causas son muchas, y son más aún las recompensas por hacer algo por el otro, “nosotros tuvimos la suerte de tener bicicletas de chicos, y vimos que muchos niños de hasta de 10, 11 años nunca tuvieron una. Y encontramos esto también que es que la gente tiene las bicicletas tiradas en los patios, entonces asociamos esto de “qué lindo que fue para nosotros tener de chicos las bicicletas para andar en las veredas”, con esto de que hay chicos a los que no les pueden comprar una bicicleta”. También le quieren dar un sentido más, que es el concepto de circulación, de que las cosas se muevan de mano en mano y sean aprovechadas por todos: “queremos que circule, cuando le damos una bici a alguien, le decimos que cuando le quede chica se la trate de dar a otra persona, que la sigan haciendo circular, para no desechar, para no estar comprando cosas nuevas y desechando. Como esta sociedad donde compramos y desechamos, es bueno ponerla en condiciones con un poco de trabajo”, explica Julieta. Como mensaje de su trabajo y objetivo, a cada bici que entregan le pegan una calcomanía que transmite sus convicciones: “tenemos unas palabras que son las que nos gusta transmitir como valores, nuestros objetivos son: reducir, reciclar y reutilizar, que son las 3 R que tienen que ver con el cuidado del medio ambiente; también “cooperación y ayuda mutua”, y “deporte y salud”, que son los otros ejes que para nosotros son la base del proyecto. Cooperación y ayuda mutua porque si bien nosotros le metemos trabajo y mano de obra, sino fuera por la gente esto no se podría hacer, sino hay alguien dispuesto a entregar una bicicleta y que se desprenda de ella”. Si alguien se quiere sumar a esta gran cadena de reciclaje, se pueden poner en contacto con ellos por Facebook y actualmente lo que más necesitan son los materiales que tienen plástico o goma en la bicicleta: pedales, manoplas, asientos, cubiertas, cámaras, etc. Todo sea para sumar más sonrisas en la cara de muchos niños. 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