17 de enero de 2017

ENTREVISTA PICANTE

ENTREVISTA PICANTE. "Sin fe es muy difícil salir de las adicciones, pero después la Iglesia se puede convertir en otra droga"

Ponerse a escribir un libro autorreferencial sobre adicciones puede ser mal visto en esta ciudad conservadora. ¿No tiene miedo de que lo señalen con el dedo?

No me da vergüenza decirlo. Yo estuve como están muchos pibes ahora en los barrios y en todos lados. No hablo porque me lo contaron. Estuve metido hasta acá (se señala la cabeza) y puedo dar un testimonio valioso.

¿El libro habla puntualmente de la marihuana o se refiere a todas las adicciones? 

Mmmm! Marihuana habla de la vida, de los problemas que nos encontramos a menudo y la marihuana es la droga ilegal que está más instalada. Pero también se hacen referencia a las otras drogas, a las legales.

Hablando puntualmente de la marihuana, su consumo se extiende a todas las clases y sectores sociales. ¿Qué busca la gente en un porro?

En ese sentido la marihuana es igual a todas las adicciones. La droga no es todo lo malo que la gente dice. También hay que decir que es un gran contenedor social. Si no fuera por la marihuana o la cocaína muchos se hubieran suicidado y esto sería un calvario constante. Me van a matar por esto que digo, pero es así. Pensá en un pibe que no tiene una familia presente, que su vida va para atrás. La droga funciona como un somnífero y sostiene las emociones.

Con esto no digo que está bien fumar marihuana y mucho menos tomarse una línea de merca. Pero desde que el mundo es mundo, la gente busca calmantes para soportar la existencia. Los chamanes en las tribus, las mandrágoras, raíces, el alcohol. Hay mil ejemplos.

Que fuertes estas declaraciones, Gastón. Van en contra del discurso oficial en este tema?

Es una mirada, yo no digo que tenga la única verdad. Pero sé de lo que hablo. Yo estuve ahí y puedo contarlo.

Tenemos una generación de pibes que están solos. Nadie piensa en ellos, no gozan de la vida ni tienen oportunidades. Se animan a todo por conseguir el somnífero. Por eso roban o hacen lo que tengan que hacer para conseguirlo.

Es muy común asociar a la pobreza con la droga, pero no es así. Roban por el somnífero. Para no sufrir.

Como se explica entonces que en los años de crisis aumente considerablemente el uso de sustancias. Lo dicen las estadísticas. Después del 2001 se triplicó el consumo de drogas legales. La crisis es un gran aliado de las adicciones. También de los suicidios. La gente no se mata porque quiere. Hay un problema atrás que no se quiere ver.

En el libro hay constantes referencias a la Iglesia y la fe. ¿Tu mensaje va en línea con la religión?

Como te decía antes, yo tengo una mirada que es personal. No coincido en todo con la Iglesia. Si Dios inventó la planta por algo será. Tengo mis dudas con lo que se dice comúnmente de la marihuana.

Hay mensajes que están muy radicalizados, para ambos lados. Los que están a favor y los que están en contra.  

Hay gente que habla de la sal como el veneno blanco y a mí me encanta. No puedo comer sin sal.

Tenemos que entender que nadie se mete en algo si no lo necesita. Lo hará por placer, por presión, por aparentar o por lo que sea. Pero lo hace porque tiene una necesidad insatisfecha.

Yo entré por rebelde, por un estereotipo que no era real. Después se volvió una cotidianeidad y estaba en todos los momentos de mi vida.

Así fui perdiendo todo. Mi viejo me echó de mi casa, no podía ver a mi hija. Era un verdadero desastre y no se me pasaba por la cabeza cambiar. 

Tenía el corazón negro y estaba perdido, pero se fueron dando varias circunstancias que me hicieron flashear y hoy lo puedo contar.

No me avergüenzo en decir que hubo un momento crucial cuando tuve la aparición de Dios, Jesús o como lo quieras llamar. Es difícil explicar lo que viví.

Toqué fondo. Llegué a comprarme un revolver, pensé en matarme. Sentía un hastío que no me dejaba vivir. Pero tuve esa revelación. Ese encuentro maravilloso que me empujó a salir.

Me di cuenta que era una prostituta de la falopa. Me cayó la ficha, como se dice.

Dios o Jesucristo vieron que quería cambiar y me ayudaron. Al otro día de esa misteriosa aparición me levante distinto. Cambié mi ser.

Creo que son varios factores. Tuve el deseo de dejar esa vida, era como un hartazgo.

Recuerdo que salí corriendo y fui a buscar a mi hija al jardín. En el bolsillo tenía 20 centavos y le compré un chupetín. Me acuerdo como si fuera hoy. Era el año 2007.

Pude cambiar en mi interior. Ahí está la clave. Si no cambias por dentro no salís más. A vos te pueden encerrar en una clínica, pero si no haces el click, si no hay convicción en el cambio no sirve de nada. Vas a salir y vas a volver a caer.

En un principio no comulgué con la Iglesia. Después de la aparición, lo primero que hice fue ir a la Iglesia Penyel. Pero no me sirvió. Yo quería hacer. Más que escuchar, quería hablar.

Muchas veces siento que la iglesia predica a la iglesia y no al reino de Dios. Es importante creer y sentir que tenemos un Dios que nos ama.

¿Como se explica que el 70% de los adictos recuperados salen por medio de la fe o de la espiritualidad?  Esto no es un verso.

¿Pasaste por tratamientos o internaciones también?

Si, estuve en todos lados. Pero el cambio fue espiritual. Encontré mi salvación trabajando por los demás. Es como una misión. Ahí nomás me dieron la oportunidad y empecé a trabajar en el CPA con los pibes que estaban en la misma que yo.

No hay ningún secreto. Hablábamos de su vida, de la mía. Capaz que no hablábamos de la falopa, el tema iba por otro lado. Generamos un vínculo, nos acercamos y se fue generando una confianza.

Los grandes creen que deben imponerle un estatuto de vida a los pibes y esto no funciona así. Hay que escucharlos, comprenderlos.

¿Cómo explicas el éxito de la fe y la religión en el tratamiento de estas cuestiones? Que vos cumplas funciones en el municipio y el Pastor García esté al frente del CPA no es casualidad.

La Iglesia entiende a la persona por como es, no por lo que hace. Todos tienen lugar en el reino de Dios. Cuando estamos metidos en una adicción el que sufre primero es nuestro espíritu.

La Iglesia es experta en estos temas, ayuda donde no puede hacerlo la psicología ni la psiquiatría.  Te ayuda en tu sanación interna.

Sin fe es muy difícil salir de las adicciones, pero después la Iglesia se puede convertir en otra droga. Hay que ver esta parte también.

La Iglesia tiene que tener el poder de soltarte. Si no se transforma en otra falopa. El mensaje de Dios es "Vayan y prediquen el evangelio", no dice quédense encerrados en el templo.

¿Por qué el Fiscal Molinero, por ejemplo, y toda la corriente hegemónica asocia las drogas con la delincuencia?

Respeto mucho a Molinero y he compartido algunos encuentros, pero si dice que Tandil está lleno de droga es debido, en parte, a su inoperancia.

Muchos hacen una mirada parcial del tema. Si alguien cae en una adicción es porque su ser no siente justicia, paz, ni gozo en su corazón. Atributos que encontramos en el reino de los cielos.

Si vos estás en armonía con vos mismo, es muy difícil que una droga se apodere de vos. Podes fumarte un porro, pero no creo que caigas en una adicción.

Si tenes un vacío por dentro, seguro será llenado con otra cosa. Puede ser cocaína, pastillas, el alcohol o el juego. Hay muchas adicciones.

En Tunitas, por ejemplo, abunda la ignorancia, la dejadez. Eso hay que cambiar. El barrio está como está porque la gente no se quiere. No se valora. Les da lo mismo.

Falta amor. Falta verdad, justicia, goce y sanidad. Todos los atributos de la fe. 

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