8 de agosto de 2016

NOTA DE TAPA

NOTA DE TAPA. Sexo, mentiras y video

La vida del abogado Claudio Castaño es una montaña rusa. Esta semana trascendió que un joven de 26 años lo denunció por abuso sexual. Incluso para Castaño fue demasiado. En la entrevista que le concedió a El Diario de Tandil se lo vio desanimado y, por primera vez, con ropa de gimnasia. De entrecasa y alejado de las reglas de etiqueta que rigieron hasta aquí su existencia pública.

Defensor consuetudinario de acusados en hechos penales y hasta de genocidas condenados por las atrocidades de la última dictadura, rehúye del perfil bajo que podría asociarse casi necesariamente a alguien que va por la vida abrazando causas impopulares. Todo lo contrario. A Castaño no le gusta pasar inadvertido.

Su menú de actitudes llamativas incluye pasear a caballo por el centro con atuendo de equitación; criticar públicamente al intendente por cualquier cosa, a los operadores de la justicia y a la policía; cargar contra el cura Raúl Troncoso por "su pasado montonero"; defender abiertamente a los militares condenados por crímenes de lesa humanidad o calificar como "una parodia" el juicio llevado a cabo en Tandil por el secuestro y crimen de su colega olavarriense Carlos Moreno, también durante la dictadura, a manos de militares y en complicidad con civiles.

Muchas de sus actitudes son impostadas, pero las ha exagerado durante tanto tiempo y con tanta convicción que se lo terminó comiendo el personaje. Porque Castaño es eso, un personaje. Con sus luces y sombras. Muchas de las segundas y pocas de las primeras, según la lupa con que lo mira la sociedad en la que vive.

Pero la denuncia por abuso sexual parece haberle pegado debajo de la línea de flotación. Se lo ve apesadumbrado y avergonzado.

De acuerdo a la denuncia formulada en su contra el 26 de julio por E.Y., un varón de 26 años, el letrado lo forzó sexualmente. "Me arrojó sobre la cama y me violó, me trataba como una mujer", declaró la presunta víctima.

 

ES MI VIDA

Hablar de este caso requiere, necesariamente, poner en contexto la sexualidad del denunciado. Podría decirse, para no perder cierta elegancia en el lenguaje, que Castaño tiene gustos amplios y un apetito sexual cercano al desenfreno. Y la desmesura con que capitanea el barco de su vida tiene un correlato en ciertos excesos a la hora del placer carnal.

"Cuando uno decide ser público renuncia a la vida privada y hay que afrontar las consecuencias", se resigna, sentado en el comedor de la casa y estudio que alquila en la calle Alem. Un Caniche Toy blanco se sienta a su lado y permanece inmóvil. Se lo regalaron cuando Brownie, un ejemplar negro de la misma raza, se extravió. Con el tiempo logró recuperarlo pero el perro más joven lo muerde porque lo considera un extraño, así que Brownie reposa en su pequeño colchón gastado, hundido en el medio y con agujeros que dejan salir retazos de gomaespuma.

 

Castaño bromea con el fotógrafo. Una foto, dos, tres, cambia de ángulo. Pero la sonrisa es un poco de compromiso. Se nota que aunque no pierde ese modo de ser él mismo, no es el mismo.

Y reflexiona: "Nada es gratis en la vida, han intentado que me entraran las balas y hasta ahora no lo han conseguido. Pero con este tema es distinto, a cualquiera le entran las balas con un tema de esta índole. Con la única diferencia que algunos van a decir, 'chocolate por la noticia' cuando se hable sobre mi sexualidad".

Siempre hubo desmesura en las cuestiones de alcoba de este profesional de 44 años, más mientras estuvo en pareja tenía cierta contención. Tras su separación se desmadró y es como un perro que saltó la tapia y salió por el vecindario a romper bolsas de basura y mear las flores de los jardines vecinos.

Y en esa etapa de desenfreno concupiscente se topó con quien terminaría denunciándolo por el presunto abuso sexual que se le recrimina en la justicia y que tiene eco en toda la ciudad.

 

UN ROSTRO DEL PASADO

El hecho ocurrió el 11 de julio. Porque no se pone en duda que haya existido un encuentro íntimo entre el denunciante y el abogado. La controversia gira en torno a si existió abuso o se trató de un acto consentido.

"Me denuncia una persona de 26 años, un muchacho que yo defendí en el pasado, cuando él tenía 18 años. Era por un robo con arma de fuego junto a otro chico y no salió condenado, se pudo pilotear porque era el primer hecho", explica sobre E.Y.

Y abunda: "Perdí contacto con él durante un tiempo y volvió a aparecer ahora, el mismo día 11".

Muestra una larga sesión de WhatsApp de ese lunes 11. Antes avisa que "son mensajes medio? no hay una relación abogado-cliente acá. Están a disposición del fiscal, aunque no son para sentirse orgulloso. El 11 de julio me dice ?este es mi WhatsApp? y lo reconocí por la fotito. Empezamos una conversación que si uno se pone moralista no es para sentirse orgulloso, es de índole sexual y transita parámetros de los que debería avergonzarme".

 

La conversación inicia a las 18.09.

 

E.Y.: Este mi wassapp

Claudio Castaño: Jajajjaja hacemos algo plaga??

Claudio Castaño: Arrugas?? Jaja

E.Y.: Me gustan las lesbianas

E.Y.: Hacemos un cuarteto

E.Y.: Conseguis algo

E.Y.: O salimos a buscar yo te ayudo

Claudio Castaño: Dale arma algo ya

E.Y.: No tengo

E.Y.: Ay que salir a buscar

E.Y.: Me pasas a buscar

 

Tras recorrer el hilo de los mensajes de texto y notas de voz, se puede concluir sin duda que son dos adultos consintientes organizando una fiesta de connotación sexual. Ese es el tono que domina toda la charla.

Promediando el intercambio el denunciante chicanea: "Si no conseguimos enganchar te vas a tener que comer unas minas". Y enseguida, entusiasmado con el chiste, vuelve a insistir con el chiste: "Te vas tener que comer una minita Claudio! Ya llego. Voy a dar unas vueltas a ver qué pasa, estoy al palo".

El diálogo termina a las 23.13, poco antes del encuentro "colegiado", palabra que encontró Castaño para definir la orgía de la que participaron, además de los protagonistas del entredicho judicial, otro joven y dos mujeres, en un lugar que el abogado no reveló aunque jura que no fue el departamento de Alem al 500.

La sesión de sexo grupal "terminó bien, todos contentos, no hubo ningún problema", asegura. Y jura que "cuando leyeron sobre la denuncia las chicas me llamaron para ofrecerme declarar y contar lo que pasó, les dije que no vale la pena, que me dejen a mí solo. Son chicas vagas, ojo, no cobran, solamente les gusta el sexo y la joda. Son fatales. Ellas son las que grabaron el video, yo dentro de lo que soy siempre fui reservado en esas cosas, no me gusta filmar ni sacar fotos".

La foto en cuestión muestra a un joven que el abogado identifica como el denunciante, acostado boca arriba, completamente desnudo, introduciéndose un consolador de tamaño grande.

El video es más impactante y perturbador. El mismo joven, apoyado sobre sus rodillas y un antebrazo, con las piernas abiertas y la cola levantada, se masturba mientras tiene en su recto un consolador de color negro, doblado, como si se tratara de una doble penetración anal. Se retuerce y profiere gritos de placer. En esa imagen también está solo en la cama.

 

SI ME HICIERON LA CAMA, ME ACOSTÉ

El día siguiente a las 16:38 Castaño saluda: "Hola como andás??" y no recibe respuesta. El 13 de julio insiste, a las 14.02 con un "Holass". Nueve minutos después pregunta "¿Estás?". Del otro lado, silencio.

El abogado ya tenía un anticipo de lo que se venía. El sábado 30, dos días antes de que se hiciera pública la denuncia, estaba tomando café en Figlio y se le acercó el Dr. Carbonetti. "No me puedo enojar con él porque fue el mensajero. ?Vamos a tratar de que esto no pase a mayores?, me dijo, hablando en plural.

Las palabras de Carbonetti lo descolocaron. "Uno cree que está preparado para todo pero siente el baldazo de agua helada. La peor sensación fue cuando me enteré por los medios que le pusieron custodia, eso me da una pauta de la fama de mafioso que debo tener, porque si hubo un delito y le pusieron consigna policial es porque infieren que yo podría mandar a alguien a hacerle algún daño. Bueno, hazte fama y échate a dormir dicen".

Luego de la noticia "lo llamé al fiscal Borean, le agradecí que me atendiera y me puse a su disposición, le dije que mi intención no era entorpecer la causa ni rajarme. Me deja tranquilo que no hubo allanamiento, no hubo medidas urgentes ni dislocadas como para que yo me sienta incómodo o descrea de esta justicia que la tramitamos hombres, y por eso es imperfecta, porque todos tenemos cosas buenas, malas y extrañas". 

FOTOS NICOLÁS PROCOPIO

Aunque no entiende por qué lo denunciaron y entrevé "una mano negra" cree que no viene del lado de la justicia, donde no goza de un concepto elevado. "De la familia judicial no me puedo quejar, porque si tuvieran animosidad ya me habrían allanado y secuestrado hasta las sábanas. Si viene del lado de la policía puede ser un cúmulo de años, no lo asocio a un hecho puntual porque yo he ido por la vida molestando a mucha gente. Yo he sido garganta profunda de lo que nadie quería decir, he pisado callos. Hay cosas que he hecho que si me las hubieran hecho a mí yo no las hubiera perdonado, estoy perfectamente al tanto de eso. No puedo decir que me hicieron una cama, porque si me hicieron una cama me acosté. Me la tendieron y me metí".

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