6 de marzo de 2014

Sociedad

Sociedad. Satírico, Rossanigo volvió a cargar contra el Cristo de las Sierras

Tirso, “un escultor que hizo la única réplica muy bien realizada de la Piedra Movediza que estuvo expuesta en lo que fue el paseo de entrada de Supermercados Norte y ahora está arrumbada en galpón de la Base Aérea”, historió el artista, se lamentó que la estética del Cristo de las Sierras -según su criterio- contenga garrafales errores en su concepción y desarrollo. “A veces leo que me critican por hablar, pero ¿cómo quedarme callado frente a las cosas que se ven?”, preguntó acaso retóricamente Rossanigo. “También me dicen que yo critico pero no hago nada, con lo cual evidencian una gran ignorancia sobre mi obra”, aclaró el autor de los célebres escarabajos, de la escultura El Broche, del grupo escultórico de los “consoladores lícteos”, como se llamó acaso irreverentemente a una serie de falos de granito que el escultor presentó tiempo atrás en el MUMBAT. Entrevistado durante el programa “Le acompaño el sentimiento” (Radio Eich, 93.1) por el Día del Escultor que se celebra este jueves, el autor del proyecto Piedra Dorada reconoció que no tenía “la menor idea que hoy era nuestro día”, para acto después acometer sobre algunos detalles puntuales de las últimas obras llevadas a cabo por Miguel Lunghi. “Es incomprensible que obras que son muy costosas para el erario público se realicen sin el más mínimo estudio previo y lo que es peor sin ningún sentido, como el puente en la forma de gallinero colgante que el gobierno comunal inauguró recientemente”, expresó Rossanigo. Luego volvió a cargar las tintas sobre la concepción defectuosa “y ya irreversible”, aclaró, del Cristo de las Sierras, a quien en una oportunidad había descripto como un “Cristo con cara de gaucho matrero con cara de malo”. Es más, en la fecha -en su muro de Facebook- Rossanigo publicó el satírico fotomontaje de su autoría que acompaña este artículo, donde se observa la cara de un horrorizado Francisco mirando la réplica del Cristo de fundición. El autor de “El Mago”, escultura que hasta hace pocas semanas lució en el hall del Palacio Municipal y que ahora se expone en el interior del Hotel Plaza, bregó para que en el futuro las cosas cambien y “se dejen de colocar en los distintos paisajes públicos de la ciudad objetos de muy dudoso gusto”. Rossanigo también había cuestionado no sólo el “el gallinero colgante” sino también al perro “dálmata” hecho de tambores que definió como "una bosta".

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