19 de agosto de 2016

OPINIÓN

OPINIÓN. Romay y "el humor cínico de Lunghi"

La limitación a las reelecciones y la necesidad de Madurar Democráticamente.

(Por Santiago Romay) Me veo movilizado a escribir la presente nota en virtud de la ley que ha promulgada la legislatura provincial mediante la cual se limitan las reelecciones de los intendentes y de los concejales; siendo dicha norma una verdadera mejora en la calidad de nuestra aun joven democracia, encontrándose la misma demasiado sujeta a personalismos y con un marcado desapego a los principios Republicanos de Gobierno.

Ahora bien, el dictado de la referida ley nos obliga a realizar un mínimo ejercicio mental a los efectos de entender la razón por la cual dicha norma resulta necesaria y es considerada por una amplia mayoría del arco político bonaerense como un avance en la calidad de nuestra democracia; para lo cual debemos recordar que la alternancia en el ejerció del poder es sin duda una muestra de calidad democrática, entendiendo que las "largas duraciones" en el poder son mas bien una anomalía, algo que se asemeja a una incongruencia en la vida de una democracia. Como ejemplo, podemos citar al siempre acertado Roberto Bobbio, el cual al obtener François Mitterrand su segundo mandato septenal como presidente de la República Francesa, comentó: "¿Catorce años? No es ya una presidencia, es un reinado".

Sin ahondar en las bondades que conlleva la alternancia en el ejercicio del poder y lo perjudicial que resultan ser los intentos de perpetuidad en los cargos, de lo cual ya existe un rio de tinta escrito encontrándose en la Provincia casos por demás paradigmáticos que ejemplifican la necesidad de una la ley que limite las reelecciones, tenemos que entender, que si es necesaria esta ley, ello se debe a una indudable falta de madurez democrática de la sociedad Bonaerense y obviamente de la corporación política, que no ha podida autolimitarse en post de una mayor calidad democrática.

La situación que vivimos en nuestra ciudad, nos demuestra no solo una clara falta de madurez democrática, sino que además algunos de los efectos característicos de la falta de alternancia en el poder, entre los cuales podemos nombrar el desgaste propio de los funcionarios que llevan adelante administración pública, la floración de casos de corrupción y un cierto grado de "omnipotencia gobernante", que se ve claramente reflejado en la falta absoluta de respeto a la oposición política a la cual no solo se la agrede cada vez que se puede, sino que además se la desprecia desde el punto de vista político institucional, no contestándose los reiterados pedidos de informes que se solicitan desde las bancadas opositoras del HCD al Poder Ejecutivo.

 Lo manifestado en el párrafo antecedente resulta aun más preocupante cuando vemos que el partido gobernante, no es otro que la UCR, un partido político fundacional de la democracia argentina y al cual le debemos muchos de nuestros logros democráticos como sociedad; siendo mas dolorosa aun la situación, cuando al ser consultado el Intendente Lunghi respecto de la normativa ya referida, manifestó "me queda una", demostrando de esta forma un sentido del humor ciertamente cínico y despreciando absolutamente los principios republicanos de gobierno que impulsaron la limitación de las reelecciones.

Más allá de lo manifestado y entendiendo que las palabras del Sr. Intendente fueron tan solo fruto de un distorsionado sentido del humor, solo queda alegrarse por la promulgación de una ley que mejorara la calidad de la vida democrática en la Provincia de Buenos Aires; debiendo al mismo tiempo preocuparnos por las actitudes que sectores de la política y de la sociedad poseen al momento de ejercer cierto grado de poder que es conferido por voto popular, intentando perdurarse ilimitadamente en los cargos, llegando incluso con su propio actuar a repugnar las bases filosóficas y políticas de los partidos que integran.

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