25 de febrero de 2016

Cultura

Cultura. Martín Mazzanti, el último romántico

(Por Brando Bruni – Fotos Nicolás Procopio) Como le pasa a todos los artistas, una cosa es arriba del escenario y otra fuera de él. Martín es simpático, pero tímido, y al contrario de lo que se podría creer de un cantante melódico, no se fascina con las cámaras. Avisa que para eso es durísimo, según él, pero se va soltando durante la sesión, metiendo chistes y haciendo la cuestión bien amena. Todo se va dando durante la charla, lo convocamos para que nos cuente sobre este asunto de cantarle al amor. “Arranqué a los 15 años, con una banda de rock que se llamaba Vástago. Ahí intentábamos cantar. A los 18 empecé a tocar la guitarra, a rascar, y seguí con ese grupo hasta los 21”, empieza recordando Martín cuando se le pregunta por sus principios en esto de la música. Después, aunque dejó la banda siguió guitarra en mano, “componiendo canciones que quedaron en el tintero”, como dice, hasta que a los 28 años conoció a Cae, aquel de “Te Recuerdo” y “Desierto sin amor”, quien terminó siendo el productor de su primer disco. Así, de alguna manera, comenzaba su carrera en el género romántico. El acercamiento fue a través de internet, pero antes de la existencia de Facebook. “Le conté que hacía música y que lo admiraba mucho artista. Me invitó a un show en Mar del Plata, fui y me hizo cantar con él una canción. Ahí le di el demo de lo que hacía. Un día me llamó por teléfono, mi mamá me avisó y no le creía. Se dio, viajé a Buenos Aires, firmé un contrato y salió un disco humilde, sencillo, de 12 canciones que le llamamos “Si la vida lo permite” que se grabó en el estudio que Cae tiene en su propia casa y salió en 2010”, rememora el tandilense. “Al estar con alguien que se dedicó toda la vida a eso y que es un referente para uno, aprendí muchas cosas, me sirvió mucho haberlo conocido”, explica el cantante. Pasada aquella experiencia, volvió a las sierras, presentándose donde fuera, anduvo en lugares del interior y en Buenos Aires también hubo un par de shows. Empezó a sumar covers de artistas clásicos, noventosos, siempre tirando por el lado meloso. “Me tiran las canciones de amor, que tengan un mensaje romántico. Es lo que me sale, las baladas. Y aparte, me gusta”, nos cuenta sentado en un banco de la Plaza Independencia, aún con un poco de vergüenza que la gente lo vea andar por ahí con la guitarra acompañado de fotógrafo y periodista. Además de seguidor de Cae, se confiesa muy fana de Coti Sorokin, y dice que le gusta mucho Cristian Castro o Sergio Dalma. Pero aclara que tambien tiene su costado roquero y que de pibe escuchaba Attaque 77 y Bravo: “me tira el rock también, por ahí no escucho Malón, pero me tira. Una cosa más pop rock”.   PICHÓN DE CAE Su estilo y, obviamente, haber hecho buenas migas con el ex Bravo, lo fueron posicionando como el “Cae Tandilense”, mote del que no reniega, al contrario. “Me da un poco de orgullo. Que te identifiquen con alguien que fue importante en lo artístico y al ser fana de él, está bueno. “El Pollo de Cae” me habían bautizado en la época que grabé con él”, dice y explota en risas. De todos modos, él no es un imitador y lo tiene bien claro, incluso nos cuenta que “hablábamos con Mariano Verryt, el director de los videoclips que estoy haciendo, y me decía que me empezará a desprender de Cae, que fue una etapa, y tiene razón”.   TOCAR PARA VIVIR O VIVIR PARA TOCAR Como le pasa a la mayoría de los artistas de Tandil o ciudades similares, no vive de la música, la cuestión pasa por otro lado. Martín tiene su trabajo como cualquiera y después busca energías de donde no hay para salir a cantar: “Donde sale un show, ahí estamos y como venga, aunque esté cansado. Es la pasión de lo que a uno le gusta, estés como estés lo vas a ir a hacer”. Esa misma pasión lo hace ser un agradecido con quien se siente a escuchar sus canciones, y nos confiesa que “a cada lado que he ido, no me puedo quejar. Siempre ha ido gente, siempre hay caras nuevas y eso está bueno. No me importa tener fans y tener siempre 100 personas ahí sentadas, me gusta que el público se vaya renovando también, así van conociendo lo que uno hace”. Esto lo va llevando a recorrer distintos escenarios, ya sea en pequeños bares o como cuando le tocó cantar en Sol Disco, frente a unas 2500 personas y, según recuerda, “fue increíble como respondió la gente”. Y esa grata devolución no la ha encontrado solo en Tandil, cada vez que ha salido a recorrer las rutas, le pasó también. “Siempre me han tratado bien, no me puedo quejar. La gente responde y se copa. Y eso que estamos hablando de un género que hoy está perdido. Con lo que he logrado estoy más que agradecido”, expresa Mazzanti con una sonrisa.   EL AMOR TIENE CARA DE MUJER No hay que hacer una gran investigación para darse cuenta que una gran mayoría del público que consume música melódica y romántica está compuesto por el género femenino. Y obviamente, Martín no es una excepción y asegura que “hay un grupete de chicas que siempre está”. Pero más allá de lo que se puede apreciar en las redes sociales, donde lo llenan de halagos (entre otras cosas), la cosa queda ahí en ese rubro, después es sentarse a escucharlo. “Es todo muy de Facebook. En los shows van, está todo bien, pero en el Facebook te matan, te dicen todos piropos hermosos. Después vos las esperás y no están”, cuenta y se larga nuevamente a reír. Obviamente, las fans le han traído sus problemitas en sus relaciones. Conoce como cualquier cantautor que esto de la guitarra ayuda a llamar la atención de algunas chicas, y como chascarrillo reconoce que se valió del arte más de una vez porque “si es por la cara, voy muerto”. Fuera del chiste pone las cosas en su lugar y acomoda sus prioridades, tanto es así que alguna mujer le dijo una vez “la música o yo”, y ya lo ven, sigue tocando… En otro pasaje de la charla, le preguntamos si su romanticismo iba más allá de la pluma y el canto, si en su vida cotidiana tenía tambien estos rasgos, y Martín se anima a contestas que “perdí un poco de eso, pero era un tipo muy romántico, chapado a la antigua. Muy de rosas, he escrito cartas, puesto pancartas. No me da vergüenza decirlo. Tuve un par de experiencias que me golpearon. Creo en el amor, pero estamos en unos tiempos complicados. Si encontrás a una mujer buena, cuidala como oro”. Y para terminar de afirmar la cuestión nos relató una anécdota: “Una vez me fui al campo a ponerle una pancarta a una mujer. Al otro día me llegó un mensaje al teléfono y pensé que había aflojado, pero me había escrito: “Si te vuelvo a ver por el campo, te saco a tiros”. Uno se arriesga a veces”.   LO NUEVO Hace poquito, el día de San Valentín como no podía ser de otra manera, Martín Mazzanti estrenó el videoclip de una “Una Salida”, canción que será parte de su próxima producción discografica pronta a salir. A esta canción la describe como “una onda Coti o de una balada vieja de lo 80”. Y hablando el inminente disco, “Ella”, nos dice que no deja de meterse con las baladas y lo romántico, pero también “tiene muchas guitarras, va a tener temas más arriba, algo más pop. Hoy estoy con un productor nuevo, Grillo Hermida, y lo que está haciendo es terrible, me tapó la boca”. Por último, asegura que este material verá la luz en aproximadamente dos meses. Para aquellos que quieran verlo en vivo, nos dice que toca este viernes 26 en su querida Villa Italia, más precisamente en Pizza Pizzonda (Quintana al 400), un reducto donde juega totalmente de local. Para quienes conocer más de este romántico tandilense, pueden buscarlo en Facebook con su nombre y apellido (CLIC ACÁ) o chusmear la página web: www.apuroromance.com.ar [gallery columns="1" size="large" ids="119017,119018,119019,119020,119021,119022,119023,119024,119025,119026,119027,119028,119029,119030,119031"]    
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