9 de octubre de 2015
EL VALOR DE UN IDEAL
Con el objetivo claro, el grupo de pioneros fue terminando de corregir los detalles, pero el concepto básico estaba claro. “Siempre tuvimos la idea que la metodología iniciara en maternal y continuara hasta que egresaran. Todo lo que sea la participación, la creatividad, el trabajo en grupo. Para mi es muy importante la participación de los chicos fuera del ámbito escolar, porque les da otras herramientas. El trabajo en grupo, indispensable, porque los chicos igual que todos viven en sociedad, hay cosas que tienen que ser individuales, pero el aprendizaje es social”, afirma Marta, sentada en el escritorio de la Dirección de la escuela, y ahonda en los detalles: “La participación hace que el chico cuando entra a la universidad, algunos miedos no los tiene. Un chico que participa exponiendo en feria de ciencias, olimpiadas de biología o química, está acostumbrado a estar ante una situación de examen y expuesto a personas que no son las propias de la escuela. Hay chicos que han recorrido medio mundo con las ferias. Hoy están en la universidad y le destacan el modo en que se desempeñan. Como hablan, la estructuración del lenguaje. Eso se los dio la metodología”
Obviamente, algunos la miraron de reojo cuando proponía su innovadora manera de educar, pero sabía lo que hacía, pues conocía bien de otros procedimientos: “Yo enseñé con todos los métodos. Empecé con global, seguí con generadora, también hay un método fonológico. Lo que tiene de bueno esto es que el chico puede apuntar a la comprensión y a la estructura del texto desde que empieza a escribir. Por ahí le van a faltar letras al principio, va a cometer errores de ortografía, pero porque el vocabulario que tiene es muchísimo más amplio que “Mi Mamá Me Mima”. Fue desmitificar lo que decían de si aprenden de esa manera tienen faltas de ortografía, si no se enseñan las letras los chicos no aprenden. La realidad es que lo hacen de una manera diferente, porque se sigue el nivel lingüístico. El error es aceptar que no hay que intervenir y los chicos tienen que seguir como van pudiendo, es justo al revés. Se logra un aprendizaje diferente, basado en el sentido, el significado, la comprensión global”.
Y no se quedaron con el éxito inicial, siguieron incorporando elementos, conectándose con gente que los ayuda, con asesores que no son de Tandil. “Siempre hay cosas nuevas, pero la base es la misma”, aclara, y agrega que “hemos avanzando mucho en cuanto a la toma de notas, los nenes lo hacen desde el jardín. Uno ve que son reales y con mucha comprensión, no es que toman nota de cualquier cosa”
Y sobre el debe, porque sabe que nunca se puede estar del todo conforme y dormirse en los laureles, dice que “te faltan cosas siempre. Lo que me gustaría es que los chicos cada vez puedan avanzar más. Uno va logrando lo que se va proponiendo, pero siempre que analizás, encontrás algo más. Todo va cambiando, más en esta era de la tecnología y la comunicación”
“Sobretodo lo que quiero es que los chicos entren a la universidad y sientan que no les ofrece resistencia”, añade sobre los objetivos de San Ignacio, y sobre este paso tan importante, se anima a responder si toda el peso de las dificultades en la etapa universitaria lo tiene la preparación previa o la voluntad de los jóvenes: “Se juntan las dos cosas. Lo que te da la metodología son estrategias, que si las tener para abordar textos, tomar notas y comprender, es mucho más fácil. Pero si no ponés lo tuyo y te sentás a estudiar, no te sirve de nada”
ESTAR EN TODO
Tener tantos chicos a cargo, obviamente no es tarea fácil, pero a Marta no le pesa y está orgullosa de fijarse en todos los detalles: “Voy a jardín, miro lo que estamos haciendo, con las chicas muchas veces planificamos juntas. En primaria estoy a cargo yo. En secundaria estamos intentando tener la mayor coherencia con la metodología, con las características propias del nivel, no se puede hacer todo igual. Pensamos lo mismo en cuanto a la diversidad de textos, hacer puestas en común para que los chicos opinen y sacar lo más importante. Eso lo repetimos en todos los niveles”
Y con una sonrisa que no le entra en la cara, dice que “los que llegan a sexto año, que tuvimos desde sala de dos, son nuestros. En un recorrido tan grande, son como tus hijos, los conocés y te conocen. Van a la universidad y vuelven a contarnos, a decirnos como les fue. Ese ida y vuelta lo siguen teniendo”. Cierra sus palabras, mientras en estos años ya están recibiendo en la institución a hijos de sus propios egresados.
“NO HAY CHICOS QUE NO PUEDAN APRENDER”
Siendo una referente de la educación en Tandil, estar charlando con Marta Meineri es una buena oportunidad para analizar como está la situación en la ciudad. “No puedo opinar mucho porque no estoy en la otra parte del sistema, pero lo que creo es que siempre pasa por lo que hace el maestro. Hay maestros buenos en la escuela pública y en la privada. Hay chicos que aprenden bien en las dos. A veces pasa por sentir la vocación en serio, dedicar muchas horas, cuando uno quiere enseñar en serio no te alcanza con lo que das en el salón. Yo vengo siete menos 10, y me voy seis y media todos los días. Igual no llego…”, analiza la directora.
Sabe también que todo este tiempo “hay muchas cosas que cambiaron, para bien o no. Se de escuelas públicas que andan muy bien, y hay comentarios de otras que andan mal. Pero, ¿Si podés enseñar con un chico, por qué no con el otro? Creo que el maestro y la dirección tienen mucho que ver en esto de comprometerse para que el chico aprenda. No hay chicos que no puedan aprender”. Y sobre los cambios, añade que “las computadoras ayudan mucho. Y los chicos también, porque tienen otras estrategias, vienen con un montón de conocimientos y todavía no entraron a la escuela. En esta sociedad hay muchas pistas”
BUSCANDO ESCUELA
“En este momento, la gente está buscando matricula en todos los colegios. Acá simplemente es venir, inscribirse y estar en la lista. Primero anotamos a los que están en la escuela”, explica sobre lo que se viene todos los años para estas fechas, la búsqueda de colegio. Conoce que “todo Tandil está desbordado. En algunos salones hay vacantes, hay que probar. En jardín, cuando recién empiezan, hay más posibilidades”.
Dicho esto, el Colegio los espera en calle Carlos Gardel 1661 y atiende en el teléfono 4425556 COMPARTE TU OPINION | DEJANOS UN COMENTARIO
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