4 de abril de 2017

194 ANIVERSARIO

194 ANIVERSARIO. Lunghi: "Estamos construyendo la ciudad intermedia más importante de la Argentina"

Con el tradicional acto en la cima del Parque Independencia, donde se encuentra el monumento a nuestro fundador, Martín Rodríguez, se celebró de manera oficial el 194º aniversario de nuestra ciudad. Allí estuvieron presentes autoridades municipales, del Concejo Deliberante, de las Fuerzas Armadas, Agrupación Criollos de Tandil, colectividades y distintas instituciones.

En la ceremonia, tras realizarse el izamiento de la bandera y entonar las estrofas del himno nacional, el Padre Marcos Piccaroni llevó a cabo la invocación religiosa. Paso siguiente, el intendente Miguel Lunghi leyó el siguiente discurso:

Llegamos esta mañana al pie del monumento que honra la memoria del fundador de Tandil, convencidos de estar siendo protagonistas de un proceso histórico de nuestra ciudad, camino a su Bicentenario.

Así como un día como hoy pero de 1923, en ocasión de celebrarse el centenario de la fundación, la certidumbre de esa época revelada en los discursos que dieran las autoridades en este mismo lugar, anunciaba que la ciudad había dejado su infancia para entrar de lleno en la juventud, casi 100 años después, nosotros podemos decir que aquella juventud le ha dejado paso a la adultez.

Hoy tenemos la certeza que Tandil vive la plenitud de su desarrollo. Vive también los enormes desafíos que se presentan a la edad en que ya somos grandes, adultos, y casi todo lo que ocurre depende de nuestra voluntad, de nuestra mentalidad y también de nuestra capacidad de inspiración y de visión del futuro.

El futuro, salvo lo impredecible, no sucede como una casualidad. El futuro, en las cuestiones de una ciudad, se modela, se construye, se trabaja entre todos. De allí entonces que la clase dirigente de estos días, junto a las instituciones de la comunidad, el sector privado y cada ciudadano, tienen una enorme responsabilidad sobre sus hombros: la de planificar, alcanzar consensos con objetivos comunes, estar por delante de los acontecimientos. Esta es la encrucijada de la hora a sólo seis años de que Tandil llegue al Bicentenario.

Yo quisiera esta mañana y ante ustedes apelar a una categoría social y política con que se hizo el Tandil del siglo veinte: hablo de las vecindades activas.

Por esas vecindades activas que llevaban ante todo la ideología sentimental de Tandil en el corazón, por ellas la ciudad tuvo sus clubes, sus teatros, sus cines, sus bancos, sus talleres y comercios, sus hospitales, muchos de sus barrios, sus escuelas, sus bibliotecas, sus mutuales, su Usina, su Universidad.

La capacidad hacedora de esas vecindades activas tenía un motor potente e imparable: el orgullo de la pertenencia, el tesoro de la identidad. Y la construcción de esa identidad fue plural, fue democrática hasta la última molécula: estuvo hecha con la fusión de todas las colectividades de inmigrantes y criollos que hicieron de Tandil su patria chica, y bajo el mismo cielo levantaron casas, fábricas, instituciones, compartieron rituales y costumbres, y sobre todo pusieron el empeño y la energía en el hacer, porque en aquella etapa de adolescencia de la ciudad casi todo estaba por hacerse.

De aquel espíritu trabajador, de aquella materia hecha de sacrificio pero también de un sentido visionario y de un amor genuino  por la ciudad en tanto familia social, nacieron las vecindades activas que construyeron el Tandil del siglo pasado.

Hoy, en pleno desarrollo, a la edad donde la ciudad respira vitalidad y progreso, pero también donde aun están presentes carencias e inequidades, tenemos por delante el gran desafío de sostener este crecimiento sin perder el color local que nos dio una identidad única, y de hacer que ese progreso, que esa prosperidad de la que habló el fundador entendida como un digno vivir, golpeé la puerta de cada casa de todos los tandilenses.

Para ello necesitamos más que nunca fortalecer el vínculo profundo del Estado trabajando en conjunto con la actividad privada y las instituciones de la comunidad.

Necesitamos adelantarnos a los acontecimientos y las complejidades que ya estamos viendo y  que afectan a toda ciudad de rango intermedio, y actuar eficientemente sobre ellas. Es fundamental, además, conciliar la imaginación con el pragmatismo y consensuar políticas de Estado que, por eso mismo, no tienen nombre y apellido ni color político: son prioridades hacia el mediano y largo plazo en materia de salud pública, el cuidado del medio ambiente, la integración urbana y social, la accesibilidad y la convicción profunda de que el futuro tiene dos o tres sinónimos para la superación del conjunto de la sociedad: el trabajo, la educación y el conocimiento.

Hay una tendencia histórica que determina la pujanza de las ciudades y ésta radica, además de sus condiciones naturales y su situación geográfica estratégica, en la pulsión movilizadora de sus emprendedores. Son ellos quienes crean trabajo y riqueza en un mundo global cuya revolución tecnológica tiende a quitar el empleo, a reducirlo a pocas personas y demasiadas máquinas. Tandil no está ajeno a este cambio de paradigma, pero tenemos a favor, además de ese emprendedorismo nato que comenzó con el pionero danés Juan Fugl, una economía diversificada que nos permite hoy atravesar las dificultades de la época. Los nuevos emprendedores tandilenses avanzan hoy en el siglo XXI en todos los rubros: el software, las nuevas tecnologías, el turismo, la biotecnología, las energías renovables, los servicios, la agroindustria, la producción de alimentos.

El Bicentenario asoma ante nosotros como una oportunidad: la de retomar del legado del pasado la fuerza emprendedora de las vecindades activas para construir progreso con igualdad, poniendo por delante de todos los intereses políticos o corporativos un solo objetivo: el bienestar de Tandil. La calidad de vida de los vecinos. Y el seguir proyectando y haciendo obras para las generaciones del porvenir. En esa sintonía y según todos los parámetros estamos construyendo la mejor ciudad intermedia de la República Argentina.

La soñó el brigadier general Martín Rodríguez cuando a las cinco de la mañana del 2 abril de 1823, dio la orden para que doscientos soldados comenzaran a construir la fortaleza de la independencia.  La soñaron las primeras 40 familias que levantaron sus viviendas en torno al fuerte.

La soñaron nuestros abuelos y padres inmigrantes que trabajaron de sol a sol y compartieron sus vidas y hasta el dolor del desarraigo con todos y entre todos los vecinos, sin odios, fusionando rituales, tristezas, esperanzas y anhelos en común para el bien de toda la comunidad.

La soñaron nuestros hijos, que hoy son el espejo donde brilla nuestra propia y pasada juventud. La empiezan a soñar en esos primeros pasos que están dando nuestros nietos.

Y la seguimos soñando quienes hemos hecho de Tandil nuestra causa de vida con un solo deseo: que a la hora de entregar la posta dejemos una ciudad mejor a la que recibimos.

Tandil es una ciudad única. Una ciudad líder construida con el esfuerzo y la pasión por el hacer, por el trabajo y la capacidad de innovar y de emprender de generaciones de vecinos y familias. Hemos demostrado que trabajando juntos, los tandilenses podemos alcanzar logros históricos, podemos seguir consolidando el desarrollo integrado y ordenado.

Los invito a redoblar esa pasión por estar juntos, por construir juntos, por hacer el Tandil de nuestros sueños, el Tandil del Bicentenario.

Por último, se realizó el lanzamiento de 21 salvas de cañón. 

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