1 de septiembre de 2016

Sociedad

Sociedad. Los militantes de Jesús

Hay gestos del lenguaje político reveladores de esta relación entre el Estado Municipal y los representantes de la comunidad religiosa protestante. José Gómez, el pastor referente del Centro Cristiano La Roca desde hace 25 años, fue convocado en febrero para encabezar el CPA (Centro Provincial de atención de las Adicciones). Es hijo de un pastor, su hermano Jorge también lo es y "alguno de los hijos parece que va por ese camino", le cuenta al semanario.

Gómez es un ginecólogo y obstetra que  abandonó la medicina luego de 22 años de ejercicio porque "ya no podía hacer las dos cosas sin temor de cometer algún error, y un error en medicina puede ser mortal". Reconoce que su relación con el intendente Miguel Lunghi viene de años: "Hemos atendido partos juntos, él como pediatra y yo como ginecólogo y obstetra", pero asegura que el ofrecimiento está más relacionado con la relación institucional que la personal.

"La decisión de convocarme no es personal, está relacionada con mi rol como nexo entre el Municipio y el Consejo Pastoral", explica el pastor, y refuerza el concepto de participación de la iglesia en la cosa pública.

Porque más allá de los matices que diferencian a las congregaciones, hay una vocación política común, la de participar en los temas sociales de Tandil. "Cada congregación pertenece a una institución ya instituida en la Argentina. Nosotros pertenecemos a la Iglesia Bautista; hay Pentecostales, Metodistas, Presbiterianas, Luteranas. Pero hay un concepto espiritual donde hablamos de la Iglesia de la Ciudad, que nos convoca a todos", explica.

La llegada del pastor Gómez al CPA aparece, entre otras cosas, como un reconocimiento a la tarea comunitaria del Consejo Pastoral. "A partir de la primera intendencia del gobierno actual hemos ido más o menos en una línea paralela, relacionándonos en temas sociales. Hoy el presidente del consejo es el pastor Aldo Prada y el trabajo en conjunto continúa y se profundiza", señala Gómez.

Según cuenta, Lunghi lo llamó en febrero para mantener una charla y junto con su gabinete "me ofreció hacerme cargo del CPA, le dije que no tenía un trabajo específico en el tema de las drogas pero me explicó que me ofrecía el cargo porque creyó que yo podría ejercer un liderazgo positivo".

BUENAS Y MALAS

Ese liderazgo del que habla se pondrá a prueba con la necesidad de sortear la tensión de una nueva etapa con cambios evidentes. "El CPA depende de la Provincia; hoy que hay un encolumnamiento entre Nación, Provincia y Municipio en el marco de CAMBIEMOS, se decidió hacerlo parte del Sistema Integrado de Salud, por la relación que tienen el CPA y Salud Mental". La idea de que ambas áreas funcionen juntas, dentro del polo sanitario, tiene resistencias. "Esas áreas siempre trabajaron juntas pero ahora se haría de manera formal. Operativamente vamos a trabajar ahí, estamos haciendo los contactos para repartir los consultorios y los espacios de trabajo", indica el funcionario. Y precisamente esa cuestión es la que está generando reservas, temores y rispideces.

"La gente del CPA se siente como expropiada de su casa donde trabajaron durante 20 años, y la gente de Salud Mental se siente un poco invadida por nosotros, es una situación que habrá que ir manejando a medida que convivamos. Esto va a ser naturalizar algo que está separado pero solamente por cuestiones organizativas", dice el pastor, con naturalidad, tratando de bajarle el tono a un conflicto que ya ganó espacio en los medios con el reclamo de los trabajadores de CPA.

Opina que el CPA de Tandil "está bien posicionado" en comparación con "otros que atienden en un consultorio de un hospital o en un garaje. El de Tandil, con el equipo que tiene y con la integración al polo de salud, creo que va a funcionar mejor aún. Podemos marcar una diferencia".

Destaca que el equipo de trabajo de psicólogos, operadores sociales y psiquiatras con que se encontró en la dependencia provincial "es impresionante, de primera, me impresionó la misericordia y el trato humano que tienen con el adicto, es una relación médico-paciente que yo no vi antes. Hay pibes que están judicializados y cuando los corre la policía rajan y se meten en el CPA, lo sienten como su casa".

Con relación a la tarea específica cree que "hay que trabajar espacios de contención para cuando el pibe está limpio, porque ahí, cuando no está consumiendo drogas, es cuando se da cuenta de que no tiene nada. Ahí es cuando hay que contener mucho más, generar espacios, posibilidad de que alguien les de trabajo sin el temor de que les van a robar para comprar droga".

"En eso tenemos que profundizar y tener claro que no somos la DEA, estamos para ayudar, no para perseguir"

 

EL TRABAJO DE LA IGLESIA EN ADICCIONES

La Iglesia Evangélica siempre trabaja la cuestión de las drogas, dentro de su agenda social de cara a la comunidad. Pero en el tema adicciones, García advierte que "hay mucho de impericia en algunos lugares y otro tanto de buena voluntad pero nada más que eso".

"Lo que hace que nosotros tengamos un poco más de éxito en esto es que atacamos el problema en todo el contexto social de la persona, llegamos a los padres, a los hermanos, vamos al problema de base, porque a veces el adicto empieza por un problema de autoestima y para ser parte de la manada; otras veces por otras cuestiones. En el CPA veo pibes de 17 o 18 años que no tienen familia. Literalmente no la tienen. No está. A veces no existen físicamente, porque se criaron con tíos y ni saben quiénes son sus padres"

Entonces, asegura, la Iglesia Evangélica "tiende a sanar esos espacios y en el mejor de los casos es contenedora de esos afectos. Genera un espacio de sacarlo del lugar tóxico para darle expectativas de vida. Lo hace en grupos de jóvenes, desde lo cultural, la música y muchas otras actividades".

Reconoce que el gobierno se apoya en la iglesia. "Nos ha pasado inclusive con otros intendentes que tienen, por decirte algo, 500 mamaderas para repartir. Y vienen a nosotros porque saben que llegan las 500 a los nenes que las necesitan y sin punteros políticos de por medio. A través nuestro los proyectos llegan al lugar que tiene que llegar".

Y ejemplifica sobre el rol de la comunidad evangélica con un caso puntual: "Minoridad nos ha pedido si algunas familias podrían ser contenedoras por tres meses de pibes con padres en emergencia, como un accidente, una operación importante o un tema de trabajo. Y cuando yo pregunté a Minoridad por qué le hacen este pedido a los evangélicos me respondieron que, en situaciones de tragedia, como cuando a alguien se le prende fuego la casa, la comunidad tandilense entera se moviliza enseguida y es muy solidaria, pero cuando pasás un mes después, está comprobado que los que siguen junto a la familia son los evangélicos del barrio. Eso, más que solidaridad, es militancia".

"TIENEN UNA ENORME VOCACIÓN MILITANTE"

Julio Elichiribehety, ex secretario de Desarrollo Social e impulsor de la relación que tiene el gobierno de Miguel Lunghi con los pastores, cree que es macado el crecimiento que ha tenido la Iglesia Evangélica por sobre la Católica.

Recuerda que "cuando asumió Miguel Lunghi y en 2004 realizamos la zonificación, teníamos un relevamiento de actores sociales y había un conocimiento previo, pero a mí lo que más me asombró fue la cantidad y el despliegue territorial de los evangélicos en su diversidad de características, porque había, en ese momento, unas 28 iglesias".

Confió que "como gobierno teníamos y tenemos una relación directa y es un sector muy importante en cuanto a la gente que asiste, y están en constante crecimiento. Además tuvo y tiene liderazgos fuertes, cómo Teófilo Szpiga, los hermanos José y Jorge García y el Pastor Krugger, entre otros".

Al respecto, mencionó que "tenían un compromiso de sensibilidad social muy grande" y recordó que "el 2 de octubre de 1996, cuando fue la marcha por el asesinato de Garmendia, los pastores Krugger y Szpiga, junto al padre Raúl Troncoso encabezaron la multitudinaria marcha en un Tandil sensible, caliente, con gente enojada y fueron la referencia que evitó alguna conflictividad social".

En la charla con este Semanario, dijo tener "un respeto enorme", porque "los he visto trabajar muy fuertemente con la comunidad. Me da la impresión que para las Iglesias Evangélicas, la cuestión Litúrgica es un complemento porque tienen un trabajo territorial muy fuerte, inclusive en las cárceles. Conozco gente que ha estado detenida y mencionan los pabellones específicos que tienen, me parece que supieron interpretar lo que necesita la gente".

Amplió su concepto al manifestar que "hay una sensibilidad ante la demanda de la comunidad y me parece que los pastores están en los momentos de angustia de necesidad y en ese sentido veo una enorme militancia".

Remarcó que "si bien la palabra militancia está asociada a la política, se trata de una persona de mucho trajinar, de compromiso, de caminar, de estar y los pastores lo han interpretado de esa manera".

Elichiribehety, afirmó que "no en todos lados se da la relación del gobierno comunal con los evangélicos y ellos lo reconocen. Yo sigo teniendo relación y continúan con la sensibilidad y el compromiso de la cuestión de la Fe , de lo que han hecho un estilo de vida".

 El crecimiento también llevó a que comenzaran a tener la posibilidad de meterse en política, sirviendo como referencia el nombramiento de José García como titular del CPA. Al respecto, Elichiribehety indicó que "esa designación implica una responsabilidad en un organismo del Estado y un posicionamiento que no necesariamente tienen que ser partidario. Aquel encuentro de la marcha, hablaba de pastores enormemente comprometidos con la comunidad más allá de sus elecciones partidarias".

Si bien desde su óptica la Iglesia Católica tiene en Raúl Troncoso al "actor social más importante de las últimas décadas en la ciudad", eso no hace otra cosa que enfatizar "la enorme presencia que ha tenido la Iglesia Evangélica en hechos trascendentes. Son organizaciones de la fe con una mirada ligada a la cuestión política no partidaria, sino política social, de salud y de la prevención de las adicciones".

El dirigente radical tiene la impresión de que "en las últimas décadas la Iglesia Católica estuvo más ligada a la liturgia", aunque "el Papa le dio un nuevo aire, fortaleza. Creo que había una crisis de vocación, incluso en el Seminario de Azul. Esto en las Evangélicas no se da porque tienen su familia constituida".

Habló de que ambas tienen "referentes de gran magnitud y gran compromiso, que hace pensar en el futuro, en el Tandil del Bicentenario, donde las organizaciones de la Fe tendrán un rol preponderante, porque van a hacer más consultadas sobre líneas de políticas públicas a seguir, debido a que poseen una mirada de muchísima formación y una proyección de Tandil porque está en distintos puntos de la ciudad y la conocen como pocos".

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