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24 de septiembre de 2015
Altamirano y Lezica se autoproclaman líderes de la redistribución. Su praxis, tomar tierras y repartirlas entre los miembros de su grupo.
Si las tierras que ellos ocupan y prometen seguir ocupando realmente están vacantes hay una falla grave del Estado por no haber avanzado oportunamente sobre esos bienes para beneficio de todos los ciudadanos en vez de un grupo sin otra legitimidad que la prepotencia.
CRONOLOGÍA DE LA TOMA
Horas antes los vecinos lo anticiparon. Si bien el rumor rondaba redacciones y estaba en la calle, nadie tomó los recaudos necesarios para que Jorge Lezica y Griselda Altamirano se salieran con la suya y tomaran los lotes de Villa Cordobita creando un caos entre quienes habitan en el lugar y llegaron a tener sus tierras en base al esfuerzo.
Los vecinos estaban sentados sobre una bomba a punto de explotar. Contaban con datos firmes sobre lo que sucedería pero no encontraban la manera de socializar esa información. Algunas reuniones, el pedido de ayuda y la decisión de salir a los medios.
No encontraron demasiadas alternativas y por eso decidieron contar lo que sabían a la prensa, porque “en horas se iba a producir lo que conocíamos y veíamos que no se hacía nada. Por eso el jueves fuimos al Municipio y adelantamos que el viernes sería la toma”, dicen los vecinos de Villa Cordobita, lugar que desde hace dos semanas es un sector de la ciudad que dejó su habitual tranquilidad para entrar en un alto grado de tensión.
Ignacio Alewaerts y Juan Manuel Aguilera se convirtieron en los voceros de quienes pasaron de vivir en un lugar paradisíaco a tener que observar como cambiaba bruscamente el panorama, convirtiéndose “en un camping”, graficaron.
Además, hay temores. Muchos vecinos no quieren ser individualizados en los medios por esos mismos miedos. “No sabemos qué puede pasar. En algún momento hubo gritos, insultos y amenazas, después hubo tranquilidad y ahora ya hay tres vecinos nuestros a los que les robaron materiales de construcción”, le cuentan a este Semanario.
PATEAR EL TABLERO
Fue el pasado jueves 10 cuando salieron a decir lo suyo y pusieron el alerta sobre la toma. Se identificaron como integrantes de la Asociación Cerro Granito y plantearon su rechazo a los dichos de Griselda Altamirano y compañía.
Alewaerts reconoce que “teníamos que salir a hablar, para fijar posición y también decir lo que sabíamos, lo que era vox pópuli en el barrio y nadie puede decir que no lo adelantamos”.
En aquel primer contacto con los medios había aclaraciones y denuncia: “Claro, porque nos ponen títulos que no corresponden, primero nos tratan de ocupas vip y después dicen que somos damnificados de una estafa. Es bastante contradictorio”.
“Nosotros somos compradores de distintos vendedores; escrituramos en distintas escribanías y en varios casos las escrituras fueron entregadas a entidades bancarias para obtener créditos hipotecarios, por lo cual eso pasó también por los escribanos de esos bancos, no pueden decir que nuestras escrituras son truchas”.
Alewaerts dijo no haberle comprado su terreno a Mario Cerviño, pero reconoce que “hay algunos integrantes de esta Asociación que lo hicieron y siguieron los pasos legales de las escrituras y nunca tuvieron problema”.
El que lanzó la bomba aquel 10 de septiembre fue Juan Manuel Aguilera: “Hace una semana que hay movimientos raros dentro del barrio, que no son gente de la zona, ni del Cerro Granito ni de Villa Cordobita. Allá nos conocemos todos. Se está hablando que podría haber ocupaciones en el barrio”.
Un día después de que lo hubieran advertido públicamente, ya con la toma concretada hubo desilusión en los vecinos. “Fuimos con la información, les dijimos lo que iba a pasar y únicamente mandaron un móvil de la policía a la noche lo que fue totalmente insuficiente”, manifestaba uno de los vecinos a las puertas del Poder Judicial local.
Allí se reunieron para una presentación en fiscalía. “Ahora podemos hacer acciones colaterales, reuniones, manifestaciones, pero debemos esperar que la justicia actúe. Nosotros nos presentamos con la documentación y ellos procederán”.
El vocero de la Asociación Cerro Granito, dejó en claro la “preocupación de la gente” y aclaró que “no estamos a favor ni en contra de nadie, sino que somos vecinos de Tandil que estamos preocupados por este tipo de situaciones”.
Insistió en que “nosotros tenemos la tranquilidad de haber procedido en el marco de la ley, con nuestros terrenos, con las escrituras legales. Cuando nos llegaron estos comentarios y vimos los movimientos previos, quisimos alertar a la población, porque esto puede pasar en cualquier lugar. Ahora esto seguirá la vía legal, pero nosotros expresamos nuestra preocupación como vecinos, porque no sabemos qué implicancias tienen estas movidas”.
En paralelo, Griselda Altamirano respondía que no correspondía hablar de usurpación pues el movimiento organizado junto a su pareja y otras 130 familias encuadra como “una toma pacífica de lotes que no tienen dueño”.
Los propietarios denunciados por los piqueteros como ocupas vip primero y como víctimas de estafa después, ratificaron que los terrenos “fueron comprados legalmente y escriturados”. Además, los titulares de la tierra ocupada presentaron en la sede de fiscalía las denuncias por usurpación.
En el mismo sentido avanzaron los políticos elegidos por la ciudadanía. El Gobierno repudió la toma y también los concejales de todos los bloques que celebraron el sábado una sesión especial para tratar el tema, ante “la preocupación generalizada de la ciudadanía por esta toma masiva y organizada”.
UN SÁBADO CONVULSIONADO
Los integrantes de la Asociación Cerro Granito están dispuestos a jugar fuerte. El sábado se les plantaron a los concejales y cara a cara les expusieron su descontento, exigiéndoles que “dejan la política de lado y se unan porque ahora nos toca a nosotros, pero ya están hablando de tomar otros barrios”.
Desde el veredón del Palacio Municipal siguieron con atención lo que sucedía en el Concejo Deliberante, pero el lugar sirvió para poder escuchar de boca de la propia gente lo que sentían quienes estaban del otro lado de la toma.
“Nos gustarían que hicieran un relevamiento con nombre y apellido y se encontrarán con comerciantes, docentes y mucha gente que está en condiciones de hacer un sacrificio, como hicimos nosotros, para llegar a tener su porción de tierra y no meterse en terrenos con dueños”, aseguraban.
Mientras más gente se congregaba en la explanada arreciaban los comentarios. “Yo me vine de Buenos Aires y llegué anoche a las 23 porque me dijeron que estaban por meterse a la casa que estoy construyendo, pero por suerte por ahora están enfrente, aunque debo sacar urgente todo el material ante la posibilidad de que lo roben y comiencen a levantar paredes ellos”.
En el cerro, hay muchas familias que están construyendo y “decidimos parar. Sacamos todo el material existente para no dar opciones que alguien se entusiasme y pueda llevárselo y empezar a trabajar en los terrenos usurpados”.
Una de las cosas que requirió la gente es que “se tomen recaudos y no se dejen ingresar materiales o elementos que puedan servir para empezar a construir. Ya vimos vehículos que ingresaban palos de gran porte, alambrado y materiales”.
El empresario turístico Luis Cerone, en su carácter de vecino del lugar, también aportó lo suyo: “Estas cosas no deben pasar y yo tengo una mirada que cuando se la dije a esta gente casi se me tiran encima, porque desde mi punto de vista si en estas tomas hay gente únicamente de Tandil, sería correrlas de un barrio a otro, más allá de la imagen que puedan dar”.
El concesionario del Paseo El Centinela agregó que “ahora, cuando ves que hay individuos de otros lugares y, sin querer prejuzgar, con apariencias raras, no hay que permitirlo, debemos ponernos firmes porque si no tomamos intervención le estamos haciendo un mal a la ciudad”.
REPUDIO GENERALIZADO
Después de jornadas agitadas, los reclamos fueron quedando de lado y poco a poco se empezó a encontrar entendimiento entre el sector político y los vecinos que viven la usurpación de sus terrenos o, en todo caso, de los linderos a sus domicilios.
A partir de estar cara a cara, pusieron las cosas en claro. “Los usurpadores nos dicen que vos los mandaste”, le reclamó una mujer a Pablo Bossio, a lo que éste retrucó: “Les estoy diciendo que está el Secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, esperando una señal del fiscal para venir a sacarlos por la fuerza pública, yo estoy totalmente en contra de la ocupación”.
Juan Pablo Frolik, en tanto, dio explicaciones sobre la sesión a puertas cerradas: “Fue una decisión adoptada de antemano porque sabíamos que vendría la gente de Altamirano y Lezica y temíamos que se enfrentaran; no queremos que haya una pelea entre vecinos, hay que esperar que se expida el fiscal y después actuar en consecuencia”.
El primero en pronunciarse en contra de lo sucedido fue el Ejecutivo Municipal, que “rechaza la ocupación de lotes" y pide el "cumplimiento estricto de la ley”.
Expresa en un comunicado “el total rechazo y repudio a la ocupación de lotes en la zona de Villa Cordobita, promovida y llevada adelante de manera organizada y planificada por un grupo de personas, desconociendo la vigencia de las leyes y de las más básicas normas de la pacífica convivencia social”.
Seguidamente expone: “No se trata de un hecho espontáneo, si no que comenzó a gestarse con las embestidas realizadas en el Concejo Deliberante semanas atrás, con episodios que provocaron la suspensión de sesiones ordinarias, así como una serie de declaraciones públicas y registradas en los medios de comunicación por parte de distintos grupos y movimientos”.
Finalmente, convoca “al diálogo y a la colaboración de la sociedad en su conjunto, en pos de promover la convivencia con orden e integración social”.
El Concejo Deliberante por su parte resolvió de forma unánime “el total y absoluto rechazo y repudio a toda ocupación de lotes en forma planificada y organizada”, reafirmando que “el estricto cumplimiento de la ley es la única vía para acceder a los derechos garantizados por nuestra Constitución y toda la legislación vigente”, instándose “a la desocupación de los terrenos tomados” y avalando “todas las medidas del Poder Judicial tendientes a garantizar el orden y la paz social”.
LOS TIEMPOS DEL FISCAL
La celeridad reclamada por los vecinos y por la clase política colisionó de frente con una declaración del Fiscal Luis Piotti, que pareció marcar la cancha: “Hay que estudiar cada caso y ver si eventualmente hay un delito”.
En el inicio de esta semana, tras reunirse con los vecinos de Cerro Granito en el marco de la causa iniciada por la ocupación de terrenos en esa zona, explicó que “se deben cumplir todos los pasos procesales que se pueden llevar a cabo. El hecho se está investigando. Es complejo. Es un caso de mucha envergadura y hay que investigar en cada caso, en cada lote, si se está cometiendo una maniobra delictual o no”.
Piotti le dijo al colega Gerardo Rodríguez que a partir de esa investigación caso por caso se determinará “cuánto se puede pedir eventualmente respecto del desalojo, que es una medida precautoria, que no significa la solución del caso. Nuestro ámbito, se limita a determinar en qué medida hay un eventual delito para tomar alguna medida preventiva”.
“Nosotros estamos para lo que sucede hoy, pero la repercusión social que puede tener este hecho excede a nuestra función concreta”.
Es entendible la posición del funcionario judicial pues debe atenerse a los procedimientos. “La usurpación requiere ciertos elementos que deben comprobarse y no es tan sencillo, solo por el ingreso. Hay que corroborar las maneras de ingreso, cómo estaba el terreno y demás, para terminar de redondear si efectivamente hay un delito o no. Eso no quita que se tomen otras medidas preventivas, previas a un desalojo, como por ejemplo, reforzar la seguridad en el lugar”.
El fiscal aclaró que su fuero puede solicitar alguna medida, “pero hay un juez, que es el que dispone”. En este caso, la magistrada del Juzgado de garantías N° 2, Stella Maris Aracil.
Respecto de la situación de Griselda Altamirano Piotti reconoció que “se está mostrando como organizadora de todo esto y sin dudas que va a merecer ser convocada a declarar. Además, si hay algún delito, sin dudas ella está cometiéndolo. Pero no hay ninguna denuncia puntual contra ella”.
Desde el gobierno evaluaban horas después una denuncia contra Altamirano por alteración del orden público.
Sobre las advertencias de Altamirano en el sentido de ir por terrenos en las zonas de Uncas y Barrio Golf, Piotti explicó: “Nos abocamos a la comisión eventual de este delito, todo lo otro que pueda suceder, es un ámbito ajeno a nosotros. Para que actuemos, tiene que haber un inicio de ejecución de un delito, no lo podemos hacer porque hay versiones o noticias sobre que algo puede pasar. Eso es una medida privativa de una acción de gobierno, no del Poder Judicial”.
LA MILAGRO SALA TANDILENSE
La radical Nora Polich fue una de las que se expresó con mayor dureza sobre la toma y pidió a sus pares de la clase política “prudencia y responsabilidad”, a la vez que hizo un llamamiento a “obrar con sensibilidad social, pero siempre dentro de la ley”.
Advirtió además que "hay que tener cuidado cuando se le da entidad a gente como Griselda Altamirano porque se corre el riesgo de crear a una Milagro Sala tandilense".
La edil llamó a "reflexionar sobre la ciudad que queremos, no vaya a ser cosa que terminemos como Mar del Plata, que hoy está sufriendo el grave problema de los asentamientos precarios".
Por último, advirtió: "Una cosa es el reclamo por el acceso a la vivienda digna y otra muy distinta meterse de prepo en un terreno porque tengo la fuerza para hacerlo, lo que es en el fondo una injusticia para mucha gente que está en igual condición porque alquila pero no se le ocurriría jamás tomar algo que no le corresponde".
CRÍA CUERVOS
Jorge “mono” Lezica y Griselda Altamirano vienen surfeando la ola de las organizaciones sociales desde hace años. Quien solo les conozca la apariencia hosca de piquete, reclamo y toma puede pensar que se trata de una pareja de piqueteros, toca-bombo, cobra-planes, choripaneros, haraganes o, directamente, negros de mierda, según la semántica burguesa que descalifica a los que se salen del catálogo.
Pero la cáscara de la apariencia esconde un pensamiento definido y sólido con una praxis consecuente. Cuando no vociferan tratando de imponer sus argumentos aparece una mirada reflexiva y un intelecto que les permitiría debatir sin problemas con cualquier interlocutor. Podría decirse que son intelectuales de barricada, con la cara pintada para el combate.
Que sean mucho más que dos loquitos gritones los convierte en una amenaza tangible para la clase dirigente que repudian y para la porción mayoritaria de una población que los rechaza y por la que ellos experimentan recíproca antipatía.
Como todos, Altamirano y Lezica tienen profundas contradicciones. Quizá la más notable sea que estos dos “antisistema” exprimen al sistema que reprueban.
Reciben apoyo del gobierno local y también del nacional. Víveres y dinero. Dicen que no votan porque no creen en la democracia, toman del Estado democrático cuanto pueden y con los recursos conquistados al enemigo -la sociedad burguesa que detestan- alimentan la maquinaria de su propio modelo, uno basado en el odio de clase, según refirió el propio Lezica a este diario en una entrevista de marzo pasado.
Esta forma de estar ante las cosas de la sociedad moderna en el capitalismo tardío es lo que no comprendieron los dirigentes locales cuando aceptaron "jugar" el juego que proponían Lezica y Altamirano, dándoles entidad.
Los agropiqueteros luego devenidos políticos que comían con ellos regios asados en pleno corte de ruta por "la 125" ahora los miran con terror porque temen tenerlos de vecinos si siguen tomando terrenos de las zonas más regias de Tandil.
Cuando desde la Corriente Clasista y Combativa apuntaban contra Cristina Kirchner el gobierno local no los condenaba. De hecho, en el punto más alto del conflicto, la toma de la regional de ANSES, los piqueteros recibían comida de Desarrollo Social.
Hoy, enfrentados con el gobierno municipal, reciben apoyo desde la otra vereda.
No son aliados de ninguno. Tienen su propia agenda y puede que circunstancialmente coincida con la de alguna fuerza política, pero el pacto será tácito y durará poco porque en el fondo no quieren una prebenda que los calme sino la rendición incondicional. Son algo mucho más peligroso que un par de kamikazes buscando un subsidio que los calme.
Juan Pablo Frolik puede dar fe de ello. Mientras el presidente del Concejo Deliberante les fue de utilidad lo tuvieron de aliado, pero cuando avizoraron que no convalidaría el avance que pretendían sobre las tierras de Villa Cordobita se convirtió en su peor enemigo.
Pablo Bossio también sufrió el efecto rebote. Dos días antes de la toma se sacó una foto con Griselda Altamirano y otros personajes locales para difundir avances de su proyecto para crear un Consejo referido a la Ley de Acceso Justo al Hábitat. Y todavía está dando explicaciones sobre la foto, aclarando que no apoya la toma.
Apenas dos ejemplos de que el sistema político local, igual que el Dr. Víctor Frankestein, ha contribuido a coser las partes de una criatura que nadie puede controlar.
A los políticos a veces les falta sabiduría popular.
Cría cuervos y te comerán los ojos.
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