2 de abril de 2014

Política

Política. La trama secreta del Boletogate

Roberto Tassara. Sin embargo, conjeturan que el rector envió la orden de defender el informe “como sea”. Pero, ¿qué pasó realmente? Los entendidos creen que el error del estudio es que se cambió el criterio de costos violando el principio contable de la uniformidad. Pero la debacle del modus operandi comenzó en el Excel, asentando porcentajes en vez de números. Se estima que los hacedores del informe volcaron los datos de cuatro tópicos de real importancia –entre ellos mantenimiento, cubiertas y lubricantes- del anexo a la planilla principal, quedando la celda con formato porcentual, de manera que cada valor por kilómetro quedó reducido 100 veces. De allí entonces que apareciera el $1.80 por kilómetro de diferencia. A esto se debe considerar que los expertos olvidaron sumar los incrementos salariales del 14 de febrero como también los viáticos por trabajador que justifica otro $1,20, más otros errores del total pagado por las 6 empresas en concepto de impuestos anuales. Este combo hace la diferencia con el estudio de los transportistas. Sin embargo, voces entendidas en el tema advierten otro tipo de errores, de naturaleza conceptual aún más graves que el Pifie Excel. Se estima que lo que se violó es el principio contable de la uniformidad. Para decirlo en criollo, los contadores de Económicas se metieron con los costos en un tema de política empresaria y de precios, midiendo cuál sería la eficiencia de las empresas y con un standard de normalización por lo menos discutible. ¿Qué significa esto? Que el Informe de Costos fue mucho más allá de lo pedido y esperado por el Municipio al no incluir el informe comparativo no normalizado en pos de la uniformidad. Además, otras fuentes no descartan que el culebrón haya sido matizado por ciertas cuestiones vinculadas a la condición humana, digamos, al terreno de las vanidades entre contadores, con el aditamento de un equipo que parece no haber acompañado a su referente con total identificación. Tras la debacle, el decano Rébori sigue sin entender cómo se interactúa en los medios: primero defendió a rajatabla el Informe; luego, frente a las críticas lapidarias, envió a los sitios digitales un comunicado incomprensible que no dice nada. Y que intentó diluir los errores de novatos del estudio. Pero quien se estima entrará en un estado de mutismo profundo es el ex actor voacional Tassara. No son pocos los que ven, desde las penumbras de su kirchnerismo  artificial, una jugada política para embarrarle la cancha a Lunghi. Sólo en ese contexto se explica la orden que habría enviado a su feudo de base, Económicas, claustro que pacientemente habría de eyectarlo al sillón de rector: defender el estudio como sea. Aún cuando alguien le advirtió que se les venía encima el iceberg que hundió al Titanic. Todos los nombres que fulguran en un súbito desprestigio –los ucedeístas Lisarrague y Maldonado, el Doctor Rébori, la profesora asociada Gladys Ferraro, Metilli y siguen las firmas- tienen hoy un motivo más recordar con un sabor amargo al padre de la criatura que sólo quiere, como le confesó a sus íntimos hace un tiempo, terminar su carrera política en el cargo de rector de la Unicen. Una próspera jubilación lo está esperando a la vuelta de la esquina.

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | El Diario de Tandil | Sarmiento 291