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24 de diciembre de 2014
Son la banda de referencia del rock barrial tandilense. Hace diez años que tocan y sienten que son lo mismo que al principio. Sentados en Villa Gaucho contaron a ElDiariodeTandil lo orgullosos que están de ser parte de la barriada y lo difícil que es bancarse solos. El lugar para encontrarse con La Reventada no puede ni debe ser otro que un barrio, y si ese barrio es Villa Gaucho, mejor. Todo bien con el centro, pero no es lo mismo. Quedamos en el Limache, un sábado lindo de diciembre a la tarde. Ahí, a pasitos, en la casa de un vecino, los encontramos. Para la nota eran cinco, esperándonos como diez, nunca son ellos solos, la banda y el público, son lo mismo. En pleno espacio verde, nos sentamos en unos tronquitos con Luis, Juan, Mato, Tati, y el otro Mato (si, son dos). Ausentes con aviso estuvieron Moroco y Mula. La Reventada acaba de cumplir 10 años de vida, logro al que pocos grupos de rock tandilenses pudieron llegar. El festejo fue en lo que hoy es casi su casa: La Universidad Barrial de Villa Aguirre. Luis empezó a hablar, “fue una hermosa fiesta, la pasamos bárbaro. Estuvo buenísimo, lleno de gente”, y el resto lo cargó porque se puso el casette cual jugador de fútbol, risas y la charla siguió de lo mas distendida. Sin dudas, es muy difícil llegar a la década y seguir en un buen momento, no solo musical, los pibes se llevan bárbaro. “Somos una familia, somos amigos y tiramos para el mismo lado. Es el destino, siempre se dan las cosas para que salga todo bien, sin querer. Cuando molesta algo se habla y se arregla. Igual que en una pareja”, aunque acá Juan acota que es peor aún, porque son muchos. “Es como en las cuarta banda que estoy tocando, siempre pasa algo y te vas”, agregó uno de los Matos, el fundador. “El secreto está en que las bandas querían ser Stone, nosotros no, quisimos hacer roncarol. El día que entré a la banda y me dijeron que no querían que sea ni Mick Jagger ni el de Jóvenes Pordioseros, que sea yo”, explica Luis, la voz del grupo hace 9 años. Mientras que Tati añadió que “a mi me preguntaban si Luis sabía hacer el pasito de Jagger, pero no, él hace lo que le sale. A él le gustan los Stones pero trató de meter lo de él, como cada uno metió lo suyo”, mientras que el otro Mato resumió con algo que suena a slogan: “Hacemos la música que nos gusta de la manera que nos sale”. TENEMOS LA GENTE QUE NADIE QUIERE “Cuando vas a tocar a un boliche al centro, no te dan entrada. Es porque no les gusta la gente que te va a ver. En Rauch no nos dejaron tocar, caímos en el bondi con todos los pibes y no les cabió la onda”, así nos metemos en el tema de su público, su cultura. No reniegan de tocar en los boliches céntricos, o donde sea, pero lo de ellos es lo barrial. “Cuando vamos a tocar al centro le piden documentos a la gente o hacen otras cosas para que no pasen. En Museo me tenía que hacer responsable yo de los pibes, no los iba a dejar afuera, son mis amigos”, recordó Luis. “Con los barrios hay una relación mutua, hemos tocado más en los barrios que en el centro, donde nos invitan vamos, tocamos más veces a beneficio que por cuenta nuestra. Por ahí no generás plata, pero es buena la onda, hay una alegría abajo del escenario que no la comparás con nada. Te ven todos los días, están con vos, pero cuando suena la guitarra se ponen como locos, como si estuviesen viendo a AC/DC”, afirman en conjunto. Y el recital del décimo aniversario, fue una demostración de la barriada: “aparecieron con un trapo gigantesco y nosotros la flaheamos. Una bandera de seis metros con nuestras caras. Nos habían dicho que nos tenían una sorpresa, pero eso no lo imaginábamos, además viniendo de ellos puede ser cualquier cosa (risas)”. La periferia, es su territorio: “En Villa Cordobita, nos invitó un amigo porque era su cumpleaños. Llevamos un grupo electrógeno y tocamos en un pozo, un recital que no lo puede hacer nadie”, palabras que sirven no solo de muestra sobre la cuestión territorial, más bien explican que si no hay lugares para tocar, hay que inventarlos. “La primera vez que fuimos a la Universidad Barrial estábamos a la expectativa, y ahora somos locales. Con El Palenque pasó lo mismo”, y así transformaron en roqueros, aunque sea por un rato, El Metalúrgico, el Brandsen, y fueron a tocar a Live, un bar que no existe más por el paraje el Titi en la ruta, “cuando fuimos era supuestamente una peña”, aclaran por las dudas. Y la crítica sobre que no hay apoyo y lugares, se hace eco también en ellos, como en muchas otras bandas: “Te hacen un Roca Rock, gastando mucha plata para un sonido grande, y no lo promocionan como tiene que ser. El Festival de la Sierra lo publicitan bien y traen artistas mas copados. Traete una buena banda, que la gente vaya, sino tocás con un sonido bueno para nadie. Con nosotros va la gente, pero a otras bandas que no la conocen mucho se comen un garrón”, dicen, apoyando a los grupos incipientes, y no queda afuera el tema de la estigmatización del género “el año pasado justo cuando hacen el Roca van a apuñalar a un pibe. Eso juega en contra, tras que ya está medio marginado, te marginan más. Eso pasa en todos lados, si vas a Sol Tropical creo que todos los fines de semana apuñalan a uno. Pero encima que no hacen publicidad, cuando apuñalan a uno lo sacaron en todos lados” Y así, sin apoyo, siguen moviéndose de manera autogestionada: “da miedo hacer estas movidas. Estamos cortando clavos por si te piden algún permiso, aunque tengamos todo, siempre falta algo. No pueden pedirle lo mismo a una banda local que cuando vienen de afuera. Está bien que viene el Indio y le deja millones a la ciudad y nosotros 200 pesos, pero él no necesita ninguna mano. Es más, si no tocamos para ellos mejor, está metida mucho la política, roces que a nosotros no nos incumben y la terminamos ligando. Ni siquiera hablamos de política entre nosotros, más allá que a cada uno le interese, hemos tocado con todos los partidos políticos, nos invitan y vamos, siempre te va a ver alguien diferente”. “Logramos que no salga plata del bolsillo de cada uno, la banda llegó a solventarse sola. Capaz que hay que poner un manguito para comprar cuerdas, pero para grabar o hacer los recitales tenemos un canutito, sale todo de los shows. Otras bandas sacan un mango y se lo escabian esa noche, nosotros lo juntamos”, y de este modo, aunque tardaron mucho, lograron editar el disco “Vos Ya Sabes” con buen calidad, plasmando casi diez años de rocanrol. “Hacia ocho años que tocábamos y solo teníamos un demo. Nosotros dejamos que fluya, por ahí te organizás más y se agota todo. Tardamos diez años, bueno, lo hicimos con la plata que se juntaba. Ahora por ahí el próximo nos lleva cinco” Y así siguen, dejando que las cosas pasen, sabiendo que van teniendo otras responsabilidades laborales y familiares, pero sin perder el rumbo. “Cuando empezás a tocar la guitarra la flasheas con llenar River y no laburar más. Cuando vas creciendo te das cuenta que no es así”. Y por más que lo sean, no se sienten referentes del rock, si de su gente y su movida, siendo los mismos que cuando agarraron la primera viola y sacaron las primeras notas: “Hacemos lo mismo de siempre, lo único, cuando vemos las fotos de antes nos vemos más panzones ahora” REFERENTES DEL ROCK BARRIAL La Reventada nace cuando el rock de barrio comenzaba a sonar fuerte. En Tandil, aunque eran de Juan N. Fernández, la primera banda grande del género fue Los Secuaces de Ramón Gorila. Mientras tanto, La Sucia, La Cuca y Macoco Rock, también marcaban el camino rolinga. El referente a nivel nacional para ellos: Viejas Locas. “Debe ser la única banda que nos gusta si o si a todos. Marcaron el concepto de rocanrol en el barrio”, aseguran, y son los que saben. El peso del nombre que lograron en las sierras, los llevó a tocar con Pity y compañía, en lo que no dudan, fue un sueño cumplido. Luis no tiene problema en contar que “cuando me dijeron que iba a tocar con Viejas Locas, estaba trabajando y lloraba”. EL NOMBRE El nombre La Reventada, destila rock barrial. Pero en la época que nació el grupo, aun no era fácil portar semejante título. Tati contó “ensayábamos en la casa de mi viejo, yo tocaba en La Sucia, Juan tocaba en Macoco Rock, y nos quedamos los dos sin banda. Teníamos que tocar y no sabíamos que nombre ponernos, tiramos unos cuantos y ninguno convencía. (Batifondo, fue uno de los descartados). Mi viejo dijo “si una era los Macoco y la otra La Sucia, esta es La Reventada”. No nos gustaba al principio, pero nos acostumbramos”. “Para la época era un nombre raro, en Tandil había mucho punk. Se te reían”, recordó Luis. Mientras, Tati remató el tema con una anécdota: “laburo en una escuela en Vela, para un fin de año dije que había siempre folclore y que había que llevar algo de rock. Nos dijeron que vayamos. Cuando nos va presentar una compañera, solo dijo: “¡La banda del profesor Antonio!”, ningún La Reventada” FOTOS - LAS DEL RECITAL SON GENTILEZA DE GUILLERMO RIVA (CLIC EN LAS IMÁGENES PARA AGRANDAR):
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