20 de octubre de 2016

NUESTROS TITANES: TODOS LEEMOS

NUESTROS TITANES: TODOS LEEMOS . La espera como una oportunidad de encuentro entre los niños y sus padres

por
Rodrigo Podestá

"Todo leemos" es un espacio de lectura que se creó en la sala de espera de los consultorios externos del Hospital de Niños de Tandil. Tener que ir a ver un médico por una emergencia o por una cuestión de salud no es muy agradable, y menos si tenemos que ir con un niño, aparecen los nervios, las angustias, los miedos, y todos esos sentimientos pueden ir creciendo en la sala de espera donde los minutos pasan muy lentamente y no hay mucho que hacer. Entonces qué mejor que convertir ese lugar de impaciencia e incertidumbre en un gran espacio dedicado a una de las más nobles acciones que pueden hacer los padres junto a sus niños: leer.

En 2009 nace este gran proyecto que tiene como fundadoras y coordinadoras a Rosana Goyeneche, Valeria Rabal y Belén Collado de la Sala Abierta de Lectura Infanto Juvenil Biblioteca Popular Municipal, "surge por un pedido de la Fundación del Hospital de Niños", explica Valeria, "ni bien se inauguró el Hospital, hicieron un sondeo con los padres que estaban en la sala de espera con los chicos y una de las cosas que demandaban era que hubiese libros para los chicos mientras esperaban para ser atendidos. Entonces recurrieron a esta Sala de Lectura para que nosotros implementemos este espacio que la gente estaba pidiendo, empezamos a elaborar y pensar cómo podía ser este proyecto. Tuvimos como premisa principal que pudiese sostenerse en el tiempo, porque muchas veces los proyectos que tienen que ver con actividades solidarias a veces quedan en las muy buenas intenciones, hay mucho entusiasmo al principio pero luego cuando ese entusiasmo decae o se tienen que realizar otras actividades, el proyecto desaparece, se pierde. Uno de nuestros objetivos es que perdurara en el tiempo y que sea lo más adecuado posible al pedido de que hubiese libros, pero además estaba la idea de acercar la lectura a edades tempranas a través de este espacio".

Al principio, para las organizadoras, fue un gran desafío tener que crear un espacio de lectura en un lugar de salud. "Teníamos algunas referencias y nos contactamos por ejemplo con el Hospital Garrahan, queríamos crear un espacio acorde a las necesidades y realidades de nuestro hospital", cuenta Rosana Goyeneche, trabajadora social e integrante del equipo, "nació de ir probando y de las experiencias previas que teníamos nosotros".

De a poco el proyecto fue creciendo junto con el Hospital, en los primeros meses iban solo ellas y algunos voluntarios más a compartir un rato de lectura con los padres e hijos que estaban esperando su turno en la sala, se dieron cuenta de que tenían la necesidad de incorporar más amigos al proyecto para así cubrir más horas y lograr que mientras funcionarán los consultorios externos, que están abiertos de lunes a viernes entre las 8 y las 15 hs., hubiera grupos de lectura y todos los niños tengan su derecho a disfrutar de los libros.

"Fue así como convocamos a mediadores de lectura voluntarios, y pensando en nuestro costado  profesional creímos que era necesario que la gente tuviera una formación. Hacemos una capacitación para la gente interesada, es breve y tratamos de darles la mayor cantidad de herramientas para que este espacio sea aprovechado al máximo, ya que es una oportunidad que tal vez los niños no tienen en otros espacios", cuenta Valeria Rabal.

En esas primeras experiencias, los mediadores iban una vez por semana con una valija viajera llena de libros de la Sala de Lectura, para todas las edades y todos los gustos (cuentos de aventuras, misterio, humor) y de a poco, gracias al apoyo de la Fundación del Hospital, fueron creando un espacio propio con mesas, sillas, biblioteca en el lugar y muchos libros.

"Tenemos como objetivo y cuestión central el resignificar ese tiempo de espera", explica Rosana,  "entonces lo mejor que podemos hacer es ir cubriendo más horarios. Actualmente hay alrededor de 40 voluntarios que van de lunes a viernes en distintos horarios, a lo largo del año hacemos capacitaciones para que la gente se pueda ir incorporando, renovando y así sostener la mayor cantidad de horarios". Cada día van distintos grupos de personas, se arman equipos de cuatro integrantes y comparten cuentos e historias con todos los chicos que hay en la sala. "Esto funciona porque está la figura del "mediador de lectura", que es un lector un poco más experimentado que es quien facilita, quien acerca, hace de puente entre el libro y el lector en formación. No solamente con los chicos sino también con la familia, con los padres", cuenta  Valeria.

El libro como puente entre padres e hijos

"Nuestra misión es que se establezca un vínculo entre los niños, sus familias y los libros.  Ese es nuestro objetivo principal y en eso le pedimos a los mediadores que nos tenemos que centrar, naturalmente los padres se suman y ellos también hacen de mediadores, les leen a sus hijos, o para ellos, preguntan, piden recomendaciones de libros para distintas edades", explican.

Hoy, en los tiempos alocados y vertiginosos que vivimos, donde parece que no hay tiempo para nada, poder compartir un rato de lectura junto a un hijo parece un lujo o una actividad olvidada. Además, está demostrado que a los niños les encanta leer, más allá de que los eternos y nobles libros de papel tengan que competir contra pesos pesados como la tele o la computadora.

Como cuenta Valeria, "hay muchos papás que nos dicen que antes cuando tenían que venir al hospital era un problema y ahora los hijos les dicen "vamos que están los libros". Los médicos nos cuentan que los chicos entran al consultorio más relajados, y en el tiempo de espera, en vez de estar aburridos y sin nada que hacer, pueden disfrutar de los cuentos. Los chicos vuelven después de la consulta para terminar de leer un libro, agradecen, se ha instalado una dinámica donde los papás y los chicos se han apropiado del espacio, que empieza con el armado de las mesas, colocar los libros, guardarlos, te dicen "esperá que ya van a traer libros", es un espacio del que se han apropiado. Hay padres que les sacan fotos a sus hijos y nos dicen "es la primera vez que se sienta a leer".

También han visto papás que se pasan horas mostrándole libros a sus niños, "y uno a veces se pregunta en cuántos hogares está la posibilidad de tomarse un tiempo y compartir un libro con un hijo pequeño por esta cuestión de la vorágine de la vida", se pregunta Valeria.

Para ellas, "Todos leemos" es una experiencia muy valiosa y que disfrutan mucho, como cuando sorprenden a esas mamás leyendo con sus hijos, y logran que los minutos de espera y las angustias del hospital desaparezcan gracias a las páginas de un libro.

El proyecto se sostiene gracias al día a día de esos mediadores voluntarios que van al hospital para llenarlo de nuevas historias y aventuras, con princesas, detectives, ogros y caballos que vuelan. Y también por el apoyo y el reconocimiento de las autoridades del hospital, ya que son  grandes promotores de la lectura en la primera infancia, y de todo el personal que de alguna manera está involucrado en el proyecto.

"La gente se compromete, va, es una hora por semana que nosotros no lo tomamos como dar de leer como una dádiva sino como compartir, como crecimiento mutuo, de poner esta semillita y mostrar que dentro de cada libro puede haber muchos mundos, mucho por aprender, por saber y que los chicos en ese sentido están abiertos, son esponjas, para todos es una experiencia muy satisfactoria", agrega Valeria.

 

"Cualquiera puede ser mediador de lectura, cualquiera que le guste leer, que tenga ganas de compartir libros con los chicos y sus familias en este espacio, y que pueda y tenga tiempo de comprometerse. Nosotros lo organizamos de una forma para que la gente tenga que ir una vez por semana durante una hora, por ejemplo todos los martes de 2 a 3 de la tarde", explica Valeria Rabal. 

 

Todas las semanas 42 mediadores de lectura distribuidos en 11 grupos concurren durante 1 hora a leer en la sala de espera del Hospital. Alrededor de 15 niños participan de cada encuentro y cada uno de ellos lee-escucha entre 5 y 6 libros.

11 grupos de mediadores -----> 11 hs. semanales.

15 niños por encuentro -------> 165 niños en la semana.

6 libros por niño ----------------> 990 libros leídos por semana.

 

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