17 de diciembre de 2015

Política

Política. La Entrevista Picante: Néstor Auza

-La relación con Diego Bossio parece que terminó mal, sin un saludo. ¿Es cierto eso? -No… lo que pasa es que a partir de las PASO…estee….Diego tuvo mucho actividad fuera de la Anses y sí, es cierto lo que usted dice, a partir de ahí no tuvimos más contacto hasta nuestros días…jaja… No hablamos más, pero bueno…. él estaba muy ligado a la campaña de Scioli. Seguramente dedicó gran parte de su tiempo a eso. -¿Qué tiene que ver eso con cierta rispidez personal? -Lo que pasa es yo nunca fui del corazón de Diego. Yo lo acompañé mucho, él me dio la posibilidad de esta dirección de Conectar Igualdad, pero no fui una persona de consulta ni de preguntas. Él tenía su gente con quién discutía su estrategia política. -Pero de ahí a terminar con un saludo negado… -Estas son las cosas de la política. Más que una negación de saludo fue un desencuentro. La política en este tiempo ha tenido sobresaltos muy fuertes. Idas y venidas. Ocurre que yo tengo mi propia visión sobre las cosas y cuando me dan una responsabilidad trato de darle mi perfil. Y a veces no soy fácil de convencer si no hay debate… -¿Y en qué no lo convenció Diego? -No es que no me convenció. A veces tengo opinión propia sobre las cosas, no acepto la verticalidad absoluta. Me gusta poder opinar y saber para dónde vamos. -Con Pablo Bossio también tuvo un cortocircuito cuando usted le pidió que reconozca con humildad la derrota. -Mire, a nivel local de las personas y de las políticas llevadas a cabo me siento impedido de hablar. -¿Por qué? -Porque no quiero causar ningún tipo de molestias ni quiero que me las causen a mí. -Pero el rumor es que usted lo denunció a Pablo porque lo amenazó de muerte… -No, jajaja, no fue así. ¿Quién le dijo eso? Todas esas cosas son anecdóticas. Piense que si detrás está el desafío de Tandil como ciudad para gobernar, ¿usted se imagina un episodio de esa naturaleza como contraste al desafío que debemos encarar? -Mire, no quiero reabrir viejas heridas pero  era difícil que un rector regresara a la Universidad con la frase “vuelvo para azotar a los traidores”. Y pasó. -Me acuerdo como si fuera hoy. Esa nota fue en Vela, yo estaba sentado en el auto y el periodista me hizo la pregunta… Y la verdad fue una frase que sí, que quedó en el tiempo y que jamás tendría que haberla dicho. Por eso digo, no es fundamental, es casi anecdótico eso. -Le cabe a usted la cita de Troilo. Él sostenía que no volvía porque nunca se había ido. -Es cierto, de algunos espacios nunca me fui. Porque uno tiene su impronta dado que más allá de los aciertos y desaciertos ha dejado un mundito hecho en las instituciones donde pasó. Además, equivocado o no, no paso desapercibido en lo que hago. A mí me gusta hacer cosas. Cuando agarré la Universidad, lo hice para algo, no para permanecer en el sistema. Cuando fui a la SIC lo mismo, en el Senado tomé los desafíos más difíciles. Es cierto que de la Universidad nunca me fui. -Y ya está con el GPS enfocado por la ruta 3 en dirección a Pinto y Chacabuco… -No, todavía estoy desarrollando mis actividades. -¿Cambió mal la Universidad? -No, tiene otro perfil y hay gente que apoya ese perfil. Y otros que no. Eso me pasaba a mí también. -Hay una regla no escrita entre los rectores de la Unicen. Dos mandatos y a su casa. -Sí. Es relativo. Aquella cuestión de la alternancia a veces lo es y a veces no. -Parece que el actual rector no respetará esa tradición. -Roberto quiere seguir gestionando y está comenzando a gestionar apoyos para continuar. En estos años la Universidad ha tenido muchos recursos. Nosotros generamos desde la nada y teníamos la obligación de gestionar cosas nuevas porque si no nos íbamos al tacho. -A Tassara se le critica mucho el haber partidizado la Universidad. -Yo soy un defensor de la educación de la ciencia y la tecnología con una agenda de Estado, porque si no van para cualquier lado. Ahora eso  es una cosa y la de partidizar es otra cosa deferente. El que conduce decide. Pero no se puede tener una institución como ésta sin una visión política detrás. Es cierto que se la achaca a Tassara el uso de la Universidad para hacer política partidaria, y yo creo que Roberto lo debe estar reflexionando. -¿Una autocrítica? ¿Es un chiste? -No, pero los tiempos cambian… -¿Se imagina a un Tassara macrista? -No, pero sí me imagino a Macri con enormes ojos puestos en la Universidad Nacional del Centro. Le interesa en forma especial el parque servicio tecnológico como modelo  público-privado. Me lo dijo a mí hace muchos años cuando vino a ver el modelo al Campus. El otro día se refirió a ello en las primeras palabras del debate presidencial. -¿Y en ese contexto que le gustaría hacer? -A mí me gustaría sentirme útil habiendo recogido experiencia para eso. Esto lo hablé con Roberto. La Universidad tiene un desafío a futuro de un nuevo período de crecimiento estratégico. Ahora necesita diseñar un horizonte a diez años. A mí me gustaría ayudar a repasar la estrategia de articular con la sociedad con un esquema bien claro de vinculación no sólo tecnológica y de los programas estratégicos. Podría hacerflo desde un área de rectorado que me permitiera trabajar en esto. Porque además me siento mucho más libre generando propuestas que con la cuestión burocrática diaria. Es lo que a mí me parece, pero seguramente estamos muy lejos que eso ocurra. -¿Por qué? -Porque sería reconocerme algunas cosas. -Hay una cuestión que dice que si usted quiere llegar a la intendencia en 2019 primero tiene que hacer política desde la Universidad. -Bueno, es casi una lógica por cómo ha sido mi vida. Si usted no tiene una agenda es muy difícil llegar. De todas maneras piense el escenario de Tandil. Lunghi con el gobierno de la provincia y de la Nación a favor. ¿Sabe lo que hay que tener para vencer eso? No sólo en la agenda, sino la estrategia. Hay que ser muy concreto, muy transparente. -Y a ese escenario agréguele un peronismo desolado, a la intemperie. -Con dificultades. Yo espero en serio que quienes han conducido en estos últimos tiempos tengan la sabiduría para no quedar envueltos en ellos mismos. A veces es mucho más difícil abrir el juego porque no hay que vencer controversias, entonces la tendencia natural es ir umbilicándote en tu propio contexto. Un colaborador de Bossio y concejal dijo que ya estaban pensando en cómo ser opción nuevamente, algo así. No me parece la forma de empezar. Porque si la verdad es que para algunos la perfomance electoral ha sido muy limitada, deberían encontrar la forma de abrir el juego porque es muy interesante la opinión del resto, comparta o no comparta. Lo hablo desde mi propia experiencia. El riesgo es creer que vos tenés la verdad y quedarte cada vez más solo. Es muy delicado. -¿Va a pedir un foro de debate en el PJ-K? -Yo no pido absolutamente nada. Estoy empezando a trabajar por mi propia voluntad y hablo con medio mundo, peronistas y no peronistas. Estoy en el diálogo que nunca tuve con cada uno de los actores del gobierno radical, gente con quien en algún momento me llevé muy mal y hoy me llevo muy bien. Me parece que hay todo un mundo por delante en el que tendremos que jugar, todos juntos o separados. -La sospecha de que podría volver a la Universidad ha creado un cimbronazo… -Me ha llamado gente de la Unicen aunque alguna por oportunismo… Estoy convencido de que hoy es más importante la actividad que vayas a realizar al cargo que ocupes. Además, ojo porque la plata es un tema. A mí me tocó una época muy brava como rector, cuando tenía que ir en el 405 y traía la plata en el baúl del auto para pagar los salarios, con las cadenas cortadas de bancos y las instituciones destrozadas, ahí planificamos nosotros. El sistema en la Unicen es muy exigente en cuanto a recursos, posibilidad de trabajo y planteos de programas estratégicos que vienen de afuera. -Entonces, ¿vuelve? -Vuelvo con otra cabeza y sin apuro… Tengo información, hay muchas reuniones y algunos colaboradores que le están diciendo a Roberto que tenga cuidado con Auza… -¿Y tiene que tener cuidado? -No. Más allá de lo político y de la táctica, en lo gánico yo en este momento no tengo ganas de volver a ser rector. -Bueno, pero pongámosle que llegue al rectorado. ¿Qué hace con La Cámpora? Bien no se lleva. -Que no me lleve bien no implica que tenga alguna adversidad con personas como Rogelio (Iparraguirre) o Darío (Méndez). Yo hablo con ellos y nos respetamos. Somos de perfiles muy distintos pero no se abrieron heridas irrecuperables. Hablaría con ellos, hay gente con valores. -¿Cómo ve a la Universidad Barrial? -Hace mucho que no voy. Fui para el aniversario y me sentí muy distinguido. El proyecto de la Barrial era de tomar mucho más cuerpo en términos de capacitación formal. La Universidad de la Vida y la Experiencia también quedó en otra etapa. Yo la pensaba para 20 mil personas en Tandil y que empezara a generar todas unas actividades que la insertaban en la sociedad a partir de la tercera edad. Eran títulos con mucho más contenidos. ¿Por qué una persona de 60/70 años no puede recibir un título académico aunque no lo ejerza? -Bueno, definamos su futuro político. -Yo tengo que dejar decantar mi propia transición interna. Eso debo definirlo para después convencer a la gente acerca de lo que uno quiere hacer. Yo no quiero más aventuras, no me interesa más la aventura donde tengo que ir a cazar un elefante con una honda. Hoy estoy disfrutando mucho de poder mirar a los ojos a gente que había perdido. Entrar en cualquier espacio y hablar, respetar y ser respetado. En una de esas me estoy poniendo viejo. -Lo último, si le llegara la propuesta de un cargo desde el gobierno de Vidal o de Macri, ¿lo meditaría? -(Larga pausa). Sí, lo meditaría, sobre todo en qué área. Primero porque no soy de ocupar lugares con cierta relevancia que no los conozca. Pero para mí una de las cuestiones que son fundamentales en esta etapa de mi vida es desarrollar capacidades no solamente gerenciales, que sepa a dónde vamos y que tengan ideas. -¿No le tendría que pedir permiso a nadie, no? -No, solamente a mi conciencia. -¿No tiene miedo que lo traten de traidor? -No, porque además algunos han ensayado este concepto conmigo pero muchos terminaron en el espacio en el que estaba. Me azotaron diciendo que era un traidor y terminaron todos con Scioli. -¿No lo llamó Scioli? Era su amigo. -No. En algún momento cuando estemos más relajados le prometo que vamos a analizar por qué Daniel no me llama, sobre todo en esta etapa. Si esto fuera un proceso patológico estamos aún en frase congestiva. Y la congestión duele.
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