3 de septiembre de 2015

Sociedad

Sociedad. La Biblioteca del Barrio San Juan crece al pie de la higuera

“El barrio está comprendido entre las calles Figueroa, Buenos Aires y la Ruta 226”, nos sitúa. La explosión demográfica en la zona con Arco Iris, Procrear y la construcción privada motivó a los vecinos para juntarse y trabajar en conjunto. “Era importante buscar un punto de referencia en el barrio. Estaba la Sociedad de Fomento, pero faltaba algo que nuclee a la cultura y el deporte”, recuerda Mary. Empezaron el camino trabajando dentro de la SF y en el 2001 pudieron llegar al espacio propio. En los comienzos fue muy importante la Biblioteca Rivadavia, quien apadrinó la institución y la ayudó en esos primeros pasos. El vínculo con la barriada se generó de inmediato, su ubicación frente a la plaza y las actividades inclusivas hicieron el resto. “Viene mucha gente, porque hoy la zona está muy poblada. Trabajamos junto a las escuelas, con el municipio en el Centro Complementario. Ya nos queda chico el salón”, sostiene la bibliotecaria. Por eso apuestan a seguir construyendo, desde hace unos años juntan peso sobre peso para extender el salón y construir aulas donde dar clases de apoyo escolar, plástica, música o murga. Todos los días hay una actividad o disciplina distinta y el público es de lo más heterogéneo. Vienen las madres, los niños, los abuelos a leer el diario a la mañana. El ambiente es muy familiar. Su cooperadora es de lo más agradecida. Mary comenta que los ayuda mucha gente, “es importante mencionar a los que nos dan una mano. Cuando Néstor Auza era rector de la Universidad empezamos con los chicos de Barriadas y siguen hasta el día de hoy. Mauricio D’Alessandro nos ayudó con materiales, el municipio, empresas privadas como Pretan o Monarca, que nos dona la bebida y la comida para festejar los cumpleaños una vez al mes”. Los responsables de la biblioteca destacan el sentido pertenencia. En poco tiempo la institución caló profundo en el barrio y esa es una victoria muy importante. “Siempre tratamos de buscar alternativas, ver que le interesa a la gente. Todos los días hay una actividad distinta y son gratuitas. Solo se cobra una cuota mensual de $12 para el grupo familiar en caso de que se quieran llevar los libros a su casa. Pero también hay talleres literarios, tenemos la valija viajera y vamos a formar parte de la Maratón Nacional de Lectura que se hará el próximo mes. Trabajamos en paralelo con el Centro Complementario y traemos el material que necesitan o el que le piden los maestros a los chicos en la escuela. Siempre trabajamos coordinadamente”, indica la bibliotecaria, quien vio nacer al barrio en poco tiempo. Justo enfrente a la Biblio está la plaza y en su interior encontramos la higuera. Este árbol es un retoño de aquella que habitaba en el patio de la familia Sarmiento. Todos en el barrio conocen su historia. A través de sus calles, su plaza y su gente, los vecinos se sienten parte del barrio san Juan y la biblioteca trabajó mucho por esto.

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