16 de octubre de 2026

ENTREVISTA

ENTREVISTA. Koino Yokan vuelve a Tandil: "Queremos que vengan a cantar con nosotros"

Toto Otero, cantante de Koino Yokan, habló con El Diario de Tandil sobre el regreso a la ciudad, la decisión de presentarse con banda completa, las nuevas colaboraciones y los cambios personales que atravesó desde los comienzos del proyecto. El recital será el viernes 23 de octubre en Glow.

por
Brando Bruni

El dúo regresará a Tandil el viernes 23 de octubre para presentarse en Glow, esta vez con banda completa. En diálogo con El Diario de Tandil, el cantante habló sobre la nueva propuesta en vivo, las canciones y colaboraciones que marcaron esta etapa, el crecimiento personal y artístico, y el desafío de sostener un proyecto independiente.

Koino Yokan volverá a encontrarse con el público de Tandil el próximo viernes 23 de octubre, en Glow, con una propuesta renovada y una formación más amplia sobre el escenario. Después de una visita en formato de dúo, íntima y acústica, Tomás Otero y Jeremías Oro regresarán acompañados por músicos para llevar a vivo el sonido de sus canciones más recientes.

"Reilusionados, como siempre que vamos a tocar. La verdad que es una fiesta", resumió Tomás Otero al hablar de la expectativa por el recital. Para el cantante, cada presentación tiene un valor especial, sobre todo después de una etapa en la que el proyecto redujo la cantidad de fechas para dedicar más tiempo al estudio, las grabaciones y los ensayos.

La decisión también estuvo atravesada por cambios personales. Durante años, Koino Yokan sostuvo un ritmo intenso de actuaciones, prácticamente todos los fines de semana. Sin embargo, al hacer las cuentas, Otero advirtió que entre los viajes, las noches fuera de casa y los regresos, había llegado a pasar casi la mitad del año lejos de su hogar.

"Yo hice la cuenta hace un par de años y estábamos, como cada fecha conlleva quizás ir un día antes y volverte el día después, en unos 90 shows en un año. Me di cuenta de que eso me daba estar la mitad del año fuera de mi casa. Me pareció muy loco", recordó.

La llegada de su familia lo llevó a reorganizar esa dinámica para encontrar un equilibrio entre la música y la vida personal. Pero bajar el ritmo también tuvo otra consecuencia: extrañar los escenarios.

Por eso, aunque el trabajo de un músico independiente demanda tiempo y esfuerzo, el momento de encontrarse con el público sigue ocupando un lugar central. "El momento de estar arriba del escenario y compartir con la gente, ese momento de comunión y de cantar todos juntos, es una fiesta. Realmente es increíble", expresó.

Una nueva etapa, con banda completa

El recital en Glow tendrá una diferencia importante respecto de la última visita de Koino Yokan a Tandil. Esta vez, el dúo estará acompañado por otros tres músicos, en una formación que permitirá reproducir con mayor amplitud el sonido de sus producciones de estudio.

"La última vez fuimos a dúo. Era un show muy íntimo, acústico, una propuesta que a un montón de gente le encanta y a nosotros también, pero esta vez vamos con la banda completa", explicó Otero.

Para el cantante, la incorporación de estos músicos transforma sustancialmente la experiencia del espectáculo. "El show con la banda es algo muy diferente en relación a la energía que se transmite al show de dúo", señaló. De todos modos, aclaró que la propuesta no dejará de lado los momentos de intimidad que también forman parte de la identidad del proyecto: habrá un segmento acústico en medio del recital.

La decisión de ampliar la formación implica, además, una apuesta económica en un contexto en el que sostener una gira representa un desafío para los artistas independientes. Otero lo sabe bien: cada traslado, alojamiento, instrumento, cable o elemento de promoción sale de los recursos que genera el propio proyecto.

"Cuando no tenés un sello discográfico que te esté bancando -no lo digo en detrimento de nosotros, sino al revés, nosotros elegimos ser independientes-, tenés que cuidar mucho los gastos que hacés", planteó.

En ese sentido, describió una realidad que no siempre coincide con la imagen que se construye desde afuera cuando una banda logra convocar público en festivales y escenarios importantes. La recaudación también debe destinarse a grabar, filmar, comprar equipamiento y financiar las próximas presentaciones.

"Nosotros cuidamos mucho la plata, porque además vivimos con esa plata. Invertimos en lo que grabamos, en lo que filmamos, en todo lo que hacemos, en equipo", afirmó.

Entonces, ¿por qué sumar músicos precisamente ahora? La respuesta tiene que ver con una necesidad artística que se fue haciendo cada vez más evidente. A lo largo de los años, Koino Yokan pasó de la guitarra y la voz a incorporar nuevas guitarras, piano, bajo y otros elementos. En ese recorrido, sintieron que habían llegado a un límite con el formato reducido.

"Llegamos a un momento donde dijimos: 'Che, ya creemos que saturamos este formato'", contó. Las canciones que publican desde hace tiempo tienen arreglos y producciones de banda, y querían que esa energía también estuviera presente en los conciertos.

"Nuestras canciones ya hace varios años están producidas con banda y la gente, cuando escucha eso en sus casas o en donde sea, escucha la canción grabada como está y cuando va a ver el show, espera eso", sostuvo.

La decisión, entonces, responde a una búsqueda de crecimiento y a la intención de ofrecer una experiencia más cercana al sonido que el público conoce. Aunque reconoce que el momento económico exige prudencia, Otero entiende que también hay etapas en las que resulta necesario asumir riesgos para avanzar.

Las colaboraciones y una identidad sin etiquetas

Otro de los aspectos que marcaron la actualidad de Koino Yokan es la sucesión de colaboraciones con artistas de universos musicales diferentes. Entre ellas aparecen nombres como Benjamín Amadeo, Cruzando el Charco, Gauchito Club y Alan Sutton y las Criaturitas de la Ansiedad.

La diversidad de esos encuentros abre una pregunta sobre cómo mantener una identidad propia cuando se trabaja con músicos y estilos tan distintos. Para Otero, la respuesta no pasa por definir al proyecto a partir de un género o una fórmula. "Yo la única línea que veo, porque es difícil definir lo que une todo, es lo que nos gusta hacer. No nos limitamos", explicó.

El cantante sostuvo que muchas de esas decisiones nacen de la intuición y de las ganas de explorar caminos que quizás no estaban previstos. A eso se suma un vínculo previo con varios de los artistas invitados, construido a partir de la amistad y de los encuentros que genera la propia música.

En esa búsqueda, Otero encontró una definición que siente cercana a la identidad de Koino Yokan: la música de fogón. Una manera de describir canciones que pueden sostenerse con una guitarra y una voz, más allá de los arreglos y las posibilidades de producción que adquieren en el estudio.

Crecer, cambiar y seguir compartiendo el camino

Koino Yokan comenzó su recorrido hace casi nueve años, cuando sus integrantes eran muy jóvenes. Desde aquellos primeros videos en redes sociales hasta la actualidad, el proyecto atravesó transformaciones personales, musicales y profesionales que también modificaron la relación entre sus integrantes.

"Uno es otro y es el mismo, eso sin dudas. Nuevas perspectivas, nuevas formas de ver las cosas te hacen convertirte en otro ser humano realmente", reflexionó Otero.

A punto de cumplir 30 años, el cantante observa que sus prioridades y sus motivaciones ya no son las mismas que cuando empezó la banda a los 20. Los sueños y el propósito se transformaron con las experiencias acumuladas, aunque eso no significa renegar del camino recorrido. "Sé muy bien quién fui, pero sé muy bien que lo que me representa hoy y las cosas que me emocionan, que me ponen orgulloso, por las que lucho, son muy distintas a las de cuando empecé con Koino", expresó.

Ese crecimiento también se trasladó a la relación con Jeremías Oro, con quien comparte tanto la amistad como la sociedad artística. Para Otero, el paso del tiempo no solo permitió consolidar el proyecto, sino también construir un vínculo más sólido y disfrutar de otra manera el trabajo compartido.

Las redes sociales como punto de partida

Antes de consolidarse en escenarios y festivales, Koino Yokan encontró en las redes sociales una herramienta para experimentar, publicar sus primeras versiones y comenzar a construir una audiencia. No hubo una fórmula definida ni una estrategia que anticipara el recorrido que vendría después: hubo canciones, un teléfono y la decisión de probar. "Para nosotros las redes fueron una posibilidad de ser libres y de hacer lo que queríamos, equivocándonos y aprendiendo sin que nadie nos tuviese que decir cómo hacer las cosas", recordó.

Otero describió aquellos primeros pasos como un proceso natural. Primero llegaron las versiones de canciones de otros artistas, después la posibilidad de mejorar las grabaciones y, finalmente, la composición de material propio.

"De repente decís: 'Che, pero estamos tocando en la guitarra criolla con un celular, vamos a grabarlo mejor, vamos a hacer un tema nosotros'. Y probando cosas te va llevando el camino de formas que uno nunca se hubiese imaginado", relató.

Con el tiempo, el crecimiento de las plataformas multiplicó las oportunidades, pero también hizo más difícil captar la atención del público. Hoy, observa a nuevas generaciones de músicos que publican sus trabajos y encuentran en las redes una puerta de entrada a la escena musical.

"Cada vez más tiempo de pantalla en todo el mundo, más redes sociales diferentes, más estímulos en todos lados y más gente subiendo lo que hacía. Yo creo que es más difícil cada vez captar la atención de la gente, incluso cuando hacés algo que es hermoso", analizó.

Aun así, considera que ese camino continúa siendo posible. Ve aparecer nuevas bandas de rock, pop e indie, además de artistas de música urbana, que logran trasladar la repercusión digital a los festivales, los escenarios y la venta de entradas.

"Yo motivaría a cualquiera que quiera empezar con la música a hacer lo mismo, porque es totalmente posible", afirmó.

El recital de Koino Yokan será el viernes 23 de octubre, a las 21, en Glow, ubicado en avenida España 745. Las entradas se encuentran disponibles a través de Ticketmas y en Manhattan Instrumentos Musicales (Chacabuco 873), con venta en efectivo. El dúo integrado por Tomás Otero y Jeremías Oro llegará con banda completa para recorrer sus canciones más conocidas y presentar una propuesta renovada, que también incluirá un segmento acústico.


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