11 de septiembre de 2017

NOTA DE TAPA

NOTA DE TAPA. Flojitos de papeles

Pareciera que no solo los gitanos Traico vienen flojitos de papeles, sino también un sistema legal que les permite seguir con sus prácticas habituales.

Porque lo más fácil es criticar a las víctimas por su credulidad, más acorde al Tandil de hace 50 años que al de la modernidad con rejas y alarmas.

Pero lo cierto es que, si la Justicia permite que alguien aproveche sus puntos de indeterminación grisácea para estafar a diestra y siniestra, no se puede hablar de un caso aislado sino de un plan delictivo que parece aprovechar un combo de indiferencia y falta de recursos.

 

EL DÍA QUE SALTÓ LA LIEBRE

Y un día un puñado de vecinos venció el miedo a que los tilden de giles. Unas 25 personas fueron la punta de lanza de un reclamo que ganó la calle pero que está instalado desde hace años en el catálogo de las "cosas que pasan sin que nadie haga algo al respecto".

Fabiana Tiseira resumió el espíritu del reclamo: "Queremos que alguien nos escuche porque estamos cansados de tantas estafas de los gitanos Traico".

Aunque los detalles varían con el tiempo la modalidad del engaño es básicamente siempre la misma; "te toman la plata para que les compres un auto y después el vehículo no aparece y perdés el dinero que les entregaste". La mujer asegura que los damnificados se cuentan por centenares. "Nosotros estamos moviendo cielo y tierra para que esta gente deje de estafar y así nos enteramos de que hay más de trescientas denuncias contra esta gente, lo cubre la policía, lo cubre la Fiscalía y lo cubren algunos abogados", amonestó, frustrada.

La hija de Fabiana es una víctima reciente. Se llama Mariana Franchini y en julio perdió $50 mil a manos de estos hábiles estafadores. Después de entregarles la plata se subió al auto que acababa de adquirir, con el gitano sentado al volante. Habían acordado ir a la escribanía para sellar el acuerdo. A las puertas de una escribanía céntrica el estafador le pidió que bajara mientras buscaba un sitio para estacionar. Mariana nunca volvió a ver a Traico, que se fue con los $50.000 y con el automóvil. La maniobra que consiste en dejar al comprador en la puerta de la escribanía es uno de los puntos que se repiten en su modo de obrar. Las eligen céntricas porque, por lo general, nunca hay lugar para estacionar y eso les da la excusa perfecta para librarse de la incauta víctima que ya les dio el dinero.

Para no castigar a los Traico la justicia echa mano a la letra fría del código, ya que los perpetradores no dejan ningún rastro documental y llegan incluso a lograr, en la mayoría de los casos, que los perjudicados firmen los papeles como si la operación se hubiera realizado correctamente. Su talento para que las víctimas entren en confianza -tentadas por el precio y la financiación- es proverbial.

A Inés, una docente jubilada de 64 años, le sucedió algo similar veinte días después de la estafa a la hija de Tiseira. Dice que confió en sus interlocutores porque "parecían gente muy correcta y amable". Pero al final del día se quedó con las manos vacías. Es que estos maestros de la estafa trabajan a nivel emocional y psicológico con las personas que caen en sus redes. En el caso de Inés, completó ella misma los formularios para la operación porque "me dijo que él no sabía escribir". Cuando Inés terminó y estampó su firma, Traico tomó los documentos, la llave y salió huyendo en el auto de Inés. "Me dicen que es difícil que la Justicia lo resuelva porque Traico tiene los papeles firmados por mí, entonces no lo consideran una estafa ni un robo, no sé qué puedo hacer".

En esa desesperanza Inés no está sola, la acompañan legiones de estafados en Tandil y en muchas otras ciudades del país donde el clan Traico opera con una modalidad calcada. Así lo atestigua Hernán Leglise, quien vive en Coronel Brandsen y fue estafado por una familia de gitanos de apellido Traico que operaba en Córdoba. "Me vendieron un camión que nunca me entregaron y estamos en juicio, a la espera de que defina el juez. La fiscalía les secuestró el camión y resulta que la cabina es robada, son muy peligrosos".

En Tandil concuerdan con esto último. Aseguran que muchos perjudicados no se manifiestan en público porque fueron amenazados por integrantes de la banda de los gitanos Traico. Todo esto se lo comunicaron la semana pasada al secretario de Gobierno Oscar Teruggi y al secretario de Legal y Técnica Andrés Curcio. "Ellos no estaban al tanto de lo que está pasando en Tandil con los gitanos, les contamos varios casos y se quedaron sorprendidos, nos prometieron que van a preguntar en la Fiscalía el estado de cada causa que les traigamos".

En su despacho del edificio ubicado en la calle Chacabuco, donde funciona la Secretaría de Legal y Técnica, Curcio aclara que "los vecinos se manifestaron en reclamo de lo que consideran una estafa por venta o permuta de vehículos; aunque no es un reclamo contra el Municipio nos pusieron en conocimiento de que habían hecho denuncias en Fiscalía y en Comisarías. Y nos pidieron asesoramiento para ver si están en el camino correcto porque dicen que las causas no avanzan. Quieren visibilizar el reclamo porque entienden que no han sido escuchados. Pretenden un acompañamiento del municipio y lo vamos a dar, pero advertimos a los vecinos que estén alerta. Algunos casos pueden dar para un reclamo en sede penal y otros para la justicia civil. La calificación legal la determinará el fiscal interviniente, no podemos expedirnos nosotros. Pero por lo que nos cuentan los vecinos habría robos, hurtos y estafas".

El abogado dice que "el relato es siempre el mismo, entregan dinero y no les dan el vehículo o, al revés, entregan el vehículo y no reciben el dinero o el auto que deberían entregarles a cambio". Los perjudicados le explicaron que necesitan justicia y que se difunda lo que hacen estos embaucadores para que no haya más víctimas.

Puntualmente, sobre los embustes, el funcionario evaluó: "Hay de todo, en principio hemos visto que el ardid o engaño se ha llevado adelante de manera tal que los perjudicados no se han quedado con ningún comprobante, con ningún documento. En otros casos pagaron una seña para reservar el vehículo y quedaron en concurrir a una segunda reunión para firmar y pagar el resto y esa segunda reunión nunca se concretó. Los tientan con financiación o una disminución sensible en el precio. Pero el lugar común es que no cuentan con algún documento que pruebe con quién se hizo el negocio". 

Tampoco parece factible el control desde la Dirección de Habilitaciones e Inspección General pues los Traico no trabajan en un local a la vista y se mueven en todos los casos fuera del radar. Estos negocios se concretaron en domicilios particulares y frente a distintas personas, aunque las víctimas apuntan que todos pertenecen al mismo grupo familiar.  

Hace cuatro años, el abogado penalista Claudio Castaño estimó en 200 las denuncias por los estragos del clan Traico. Hoy, los estafados que marcharon pidiendo justicia hablan de 300 casos.

"Si son 300 denuncias estamos ante una operatoria montada para engañar, es toda una maniobra, no son casos aislados", explica la abogada Silvana Hanglin. Y remarca que "muchas veces la gente no se documenta, entonces, al momento de obtener pruebas, el fiscal puede creerte íntimamente, pero si no puede adquirir la prueba no puede condenar".

Ahí está el tuétano del engaño, en la ausencia de pruebas contra los estafadores. "Lo que pasa es que ellos la hacen súper bien, le hacen llenar los formularios y los boletos de compra y venta a los clientes, luego le estampan un garabato como firma, ¿entiende? Ni siquiera caen con una pericia caligráfica? si es la letra de los mismos damnificados la que está en los documentos", explica Javier, un hombre en sus 50 que se dedica al transporte de pasajeros y -asegura- conoce varios de estos casos, incluso uno en su familia. Pero se excusa a la hora de dar más datos porque "si mi primo no lo hizo público respeto eso, cree que lo van a cargar porque se supone que es un tipo avispado y cayó como todos los demás, no quiere que le digan lo que le dije yo, que fue un boludo".

 

LA MECÁNICA DE LA ESTAFA

-¿Y cómo lo embaucaron, cómo cayó?

-Como todo el mundo. Lo tentaron con el precio y le ofrecieron pagar el saldo en seis cuotas sin interés. Pagó 20 lucas de anticipo y los tipos desaparecieron. Y andá a reclamarle a Magoya porque tiene un recibo trucho que llenó él mismo y la firma de Traico es un gancho indescifrable.

-¿Denunció?

-Sí, con algo de vergüenza fue a la Fiscalía. Le dijeron que iba a ser difícil que lograra algo porque no había pruebas para ir por ellos. Y así fue. Terminó perdiendo la plata.

-¿Pensó en tomar alguna medida fuera del sistema legal?

-Y, la verdad que los quiere matar, pasarlos por arriba con el auto. Pero iba a terminar preso él y la plata no la iba a recuperar. Estos tipos (los gitanos Traico) son como los de la película "Nueve Reinas", uno al final no sabe si hacerles un monumento o matarlos.

Castaño, quien en 2013 representó a cuatro vecinos estafados, descifró uno de los ardides que más utilizan estos gitanos: "Le venden el mismo vehículo a varias personas y no se lo entregan a ninguna". Describió a los estafados por Traico como "gente de bien que confía y entonces estos tipos se aprovechan, la gente pensará que Willy (uno de los integrante del clan), con esa cara de boludo, es incapaz de estafar a nadie y entonces le entregan el dinero a cambio de un vehículo que nunca llega".

Sobre el mencionado gitano abundó: "Tiene una cara de pelotudo tal que no condice con su habilidad para la estafa, a todos los abogados por los que ha pasado les dejó muertos por levantar".

El penalista, que en esta oportunidad no es noticia por defender chicos malos, da fe de que las estafas se cuentan por centenares y que hay muchas denuncias concretas. "En el juzgado deben tener un casillero solo para los Traico, pero lo peor es que las causas las terminan archivando porque la fiscalía de Tandil no tiene una temática especializada en estafas o delitos de guante blanco y no les interesa aprender". Y otras denuncias no prosperan por vergüenza de los damnificados. "Acá hay gente tan confundida que en vez de pedir que castiguen a los estafadores opina que los estafados deben embromarse por confiados", señaló el abogado, blanqueando la primera hipótesis que siempre circula cuando se conoce una nueva estafa. Porque en principio cuesta comprender cómo hay gente que les entrega dinero a estos sujetos sin recibir de inmediato el vehículo.

El abogado puso sobre la mesa una de las ideas que circulan hace tiempo, sobre lo que podría pasar el día que algún estafado no tenga la suficiente resignación. "Los Traico son una máquina de hacer cagadas, si hace años están haciendo esto en una ciudad chica como Tandil creo que están jugando con fuego, un día van a encontrar a alguien con pocas pulgas y va a ocurrir una tragedia".

Lo que dijo el abogado en 2013 a eldiariodetandil.com fue premonitorio, porque hace dos meses tirotearon la casa de los Traico en la calle Montevideo, casi Balbín. Se estima que el ataque estuvo relacionado con algunas de las trapisondas de estos gitanos.

 

ASOCIACIÓN ILÍCITA HECHA DERECHA

Aunque por lo general es uno el que lleva adelante el engaño, funcionan como un equipo. "Los Traico son varios, Willy, Daniel, Ezequiel y Gastón, más algún otro o ellos mismos con nombres ficticios, pero siempre comandados por la madre, Alejandra. Es una organización criminal con todas las letras", explica el abogado. Y siempre hay nuevas víctimas porque, además de los nombres ficticios, usan perfiles en Facebook con nombres de fantasía relativos a la compra y venta de automotores.

Luego de perpetrada la maniobra se salen con la suya porque "juegan al desgaste, boludean a la gente. A un porcentaje lo cansan y a los que insisten, los amenazan y los asustan", explicó Castaño.

Para graficar la solvencia con que se manejan y el poder de convicción que logran desplegar vale el testimonio de Rosa Isabel Iturria de Polifroni, quien venció el temor a ser calificada de incauta y contó su caso.

"Llegaron dos muchachos el 1º de mayo tocando el timbre a mi casa, preguntando por el auto que teníamos estacionado afuera. Parecían un encanto de personas, enseguida se hicieron querer porque tienen una facilidad para aparecer como buena gente increíble".

El marido de Rosa estaba recién operado de cataratas. Los gitanos "se preocupaban por su salud y le decían que no se preocupara que ellos iban a hacer todos los trámites".

La cuestión es que, desplegando un gran poder de convicción se llevaron el automóvil y los papeles, supuestamente para encargarse de los trámites y entregar el dinero al día siguiente.

A la madrugada, como intuyendo una desgracia, Rosa se despertó: "Me entró una duda tremenda, como una desesperación y empecé a cuestionarme por lo que había hecho, por haber sido confiada y entregarles el auto". Tuvo entonces lo que a la postre sería un cruda certeza, la de haber sido estafada sin poner la mínima resistencia ni un atisbo de duda que la rescatara a tiempo de su credulidad sin fisuras. Nunca más vio el auto.

Hoy reflexiona sobre lo que ocurrió: "Nos sacaron dos coches, uno a mí y otro a mi hija. Hicimos de todo, fuimos a la comisaría, hicimos la denuncia, fuimos a los medios. ¿Sabés qué es? Ignorancia. Una cree. Cuando entraron a mi casa yo pensé que eran el espíritu santo, estaba pasando un mal momento económico y ellos me vinieron con la solución. Es ignorancia. Hicimos denuncia en la segunda y en la fiscalía. Cuando fuimos a reclamar a la casa de Traico una viejita gitana nos sacó corriendo con una manguera, nos empapó".

 

OBRAS MAESTRAS DEL ENGAÑO

Uno de los casos que trascendió con la reciente movilización de vecinos califica para un capítulo en el libro mundial de las estafas. El modus operandi es, básicamente, el de siempre, que consiste en obtener un pago por un bien que no se entrega. Pero los detalles que rodean la puesta en escena no tienen desperdicio.

El vecino ya había pagado el anticipo por un auto que le exhibieron oportunamente en su domicilio y que incluso pudo probar.

Era un sedán en perfectas condiciones, la documentación parecía estar correcta, tenía la Verificación Técnica Vehicular al día y el precio era muy bueno. Entregó el 35 por ciento del total y firmó 10 pagarés por el saldo.

El día de la entrega uno de los Traico, con el que había acordado los términos del negocio, apareció por el domicilio del comprador y le comunicó que no habían podido traer el automóvil a Tandil por lo que debían viajar a Tres Arroyos a buscarlo.

En el auto del gitano, el comprador y su familia emprendieron el viaje a eso de las 11 de la mañana. Antes de entrar a Tres Arroyos Traico recibió un llamado telefónico. "Me dicen que hasta las 15 no va a estar el auto porque están terminando de hacerle el service y lo tienen que lavar. Pero no se haga problema, vamos a una parrilla acá cerca donde se come muy rico y hacemos tiempo, yo invito", como se verá, en una misma frase comunicó el supuesto contratiempo y ofreció la solución; el comprador ni siquiera tuvo tiempo de sospechar. Casi a los postres el celular de Traico volvió a sonar. "¿Eh? No se escucha bien, esperá que voy afuera", le dijo al supuesto interlocutor. Pero no volvió a entrar. El comprador lo llamó, desesperado. El teléfono celular al que está llamando se encuentra apagado o fuera del área de cobertura. Resignado, pagó la cuenta y se volvió a Tandil en colectivo.

A mediados de esta semana Andrés Curcio seguía esperando que los vecinos le alcanzaran, como prometieron, los numerosos expedientes de las denuncias para poder rastrearlas en Fiscalía. "Hasta el momento nos trajeron cuatro nada más", le dijo el funcionario a El Diario de Tandil.

 

NO SOMOS PRIMICIA 

Esta vez no podemos colgarnos la cucarda de la originalidad. No se puede decir que lo que ocurre en Tandil sea un hecho aislado. Mucho menos, inédito. Lejos de una exclusividad territorial, este tipo de estafas se llevan a cabo hace años en todo el país con dos denominadores comunes, los detalles de las maniobras ilícitas y el apellido de los perpetradores. Efectivamente, el clan Traico es conocido más allá de nuestra ciudad por el mismo motivo que aquí.

En San Carlos de Bariloche, en el año 2014  y a raíz de una presunta estafa puntual que informó el diario "El Cordillerano", un grupo de vecinos comenzó a reunir a todas las personas que habían sufrido casos similares y se encontraron que no eran pocos y que la familia de gitanos llevaba años dedicados al mismo tipo de ilícito penal, aunque con diversas variantes.

Miguel Napal, vecino de Bariloche, junto a una veintena de personas, están en una situación muy complicada. Según relató al diario rionegrino "todos fueron estafados por integrantes de la familia Traico, unos gitanos que venden autos y estafan a la gente".

"En mi caso particular nos ofrecieron una Hilux a cambio de plata y un auto que yo tenía. Cuando estábamos en las negociaciones, vinieron un día a mi casa a decirnos que los precios estaban aumentando y que si le dábamos el dinero se congelaba ahí. La verdad que con diferentes ardides nos convencieron y le dimos la plata, pero no aparecieron más. Luego de buscarlos aparecieron y nos quisieron hacer firmar unos papeles", contó el vecino que dijo haber perdido 120 mil pesos en la operación.

Ni siquiera la marcha contra los Traico fue original, porque en el año 2007 ese mismo recurso fue utilizado en Comodoro Rivadavia. En esa oportunidad los damnificados no marcharon a la sede del gobierno como ocurrió en Tandil, fueron directamente a la casa de los estafadores, en la avenida Polonia.

Según el relato del diario "El Patagónico", la avenida Polonia vio conmovida su pasividad de domingo por la tarde por un grupo de vecinos que protagonizaron un escrache a familias gitanas. Se trata de personas que desde un tiempo vienen reuniéndose, hermanados por una misma situación: "Haber sido estafados por gitanos en compra de vehículos".

Así, unas 25 personas concurrieron al domicilio de Polonia 674, en barrio Pueyrredón. Allí reside la familia Traico, conocido clan gitano que se dedica a la venta de rodados, tal cual se puede advertir al observar la presencia de automóviles en su vivienda.

HASTA EL SANTO DESCONFÍA

Eso dicen que ocurre cuando la limosna es grande. Un caso ocurrido en Tandil en 2009 tiene un punto de encuentro con el refrán. Así lo cuenta Carolina: "Ese tipo es un atorrante. A nosotros nos quiso hacer lo mismo que a todos. Teníamos unos ahorros para comprar un auto y primero nos llevó a la agencia Peugeot y nos mostro un par de autos nos dijo que ahí trabajaba un socio de él. Entró en la agencia como si fuera el dueño y después se hacía el que hablaba con el socio y lo nombraba con un apodo. Según él, justo no estaba trabajando en ese momento. Después de ahí nos llevó a ver un Fiat Palio 0 km en Avenida Buzón y nos tomaba mi moto más el dinero que teníamos, que no llegaba ni a la mitad de lo que valía el vehículo. Ahí nos pareció muy raro así que esa tarde mi marido fue a la agencia y preguntó por el presunto socio del gitano y le respondieron que no lo conocían. Al día siguiente Traico nos volvió a llamar y le dijimos que primero íbamos a hablar con un abogado amigo y un escribano y desde entonces no volvió a llamar ni apareció más. ¡Es un sinvergüenza! No entiendo como nadie puede hacer nada, debería ir preso por estafador. Nosotros gracias a Dios zafamos pero me da mucha pena toda la gente que estafa.

Los damnificados llegaron al lugar con banderas, tambores, pancartas y huevos que fueron arrojados contra el frente de las casas, para mostrar así su bronca por haber sido "estafados en la compra de autos a gitanos".

Luis Alberto Monchebeu, uno de los impulsores de la movilización, contó que "esto surge porque estamos cansados de los delincuentes que se llaman gitanos, con todas las letras, porque esta gente hace asociaciones ilícitas".

Esta acusación se podía leer en una bandera que Monchebeu portaba junto a otras personas y decía: "Asociación ilícita: Miguel Traico, Sandra Traico, Giuliano Traico".

Monchebeu, vocero de los estafados, mencionó su caso en el que perdió un camión, en un negocio que intentó hacer en calle Alem 355, que según dice, pertenece a la misma familia de gitanos.

"Yo estoy amenazado de muerte -relató-. Pero le estoy poniendo el pecho a las balas porque a mí me estafaron, no me dieron nada, me versearon, el camión lo hicieron desaparecer y nadie se hace cargo".

El hombre reclama que la justicia intervenga de alguna manera. "Tenemos en Comodoro un Tribunal de Faltas, que tendría que mandar inspectores a los barrios y controlar a los gitanos", sostuvo.

"Estos no pagan nada, la DGI no les cobra, los únicos que pagamos somos los argentinos nacidos acá; y hasta nos da bronca haber nacido acá porque no tenemos ningún tipo de contención", agregó.

En su indignación, Monchebeu reclamó intervención de las autoridades. "Los políticos tienen que hacerse cargo de lo que está ocurriendo con este tipo de gente, porque las mismas obligaciones que tenemos nosotros tienen que tenerlas ellos", expresó.

"No he visto ningún político para apoyarnos en esta lucha. Que recuerden que nosotros votamos, porque estos sinvergüenzas no votan porque no tienen patria; que nos defiendan a nosotros, que somos nacidos acá", reclamó el portavoz del grupo.

Como se ve, es imposible diferenciar en qué lugar de nuestra geografía nacional se origina cada testimonio. Estas historias tienen como hilo que las conduce una práctica conocida que un clan de gitanos lleva a término con pericia digna de mejores causas. Historias de credulidad que deviene en impotencia y bronca. La historia de miles de víctimas en un extremo y, en el otro, el clan de los gitanos Traico; flojitos de papeles y siempre impunes.

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