
Si tiene alguna consulta comuniquese al
5 de agosto de 2016
por
Elías El Hage
Cuando todos creíamos que el personaje como categoría social era un ser extinguido de la posmoderna tandilidad. El obituario de Javier Trueba en Clarín puso sobre la superficie una cuestión que parecía irremediablemente perdida. El rol del personaje en los pueblos grandes. Como la ciudad ya abandonó su condición de pueblo grande (aunque se conserven algunos tics culturales en contrario), lentamente los personajes se fueron extinguiendo de sus calles y de su imaginario social.
De Cachafaz a Macoco, el personaje funciona como un registro pintoresco del pasado, ya sea tanto por su excentricidad como por su transgresión; en pocas ocasiones, el personaje cumple con estos dos tópicos. Pero la ciudad de hoy, con su tendencia cosmopolita, navega en las aguas trémulas de su devenir hacia el bicentenario donde la identidad y la ajenidad -es decir los vecinos de siempre imbricados con los que fueron llegando como sujetos ahistóricos de pertenencia local- forman un combo nuevo, posmoderno, a menudo híbrido, de donde va resultando la novedosa matriz del tandilense del siglo veintiuno. Algo que aún no se sabe bien qué es. En esa masa todavía sin cocción no entra el personaje como categoría. El personaje fue. Quedan muy pocos los que se bancan ese registro porque siempre aluden a lo diferente. El personaje está hecho de ficción pura, de narrativa fantasmagórica, de relato. De colorida o sombría transgresión. En esa fina cornisa andan a la deriva de la existencia los personajes. A veces como locos lindos; a veces como locos chapa. La vida de un personaje se explica en el contexto del siglo veinte, donde Tandil produjo sus criaturas más estrambóticas. No son para esta época. Jorge Dipi Di Paola clavándose un whisky a las diez de la mañana en el Bar Ideal. O entrando a Liverpool con las ramas que cortaba de los árboles a las que presentaba como las varitas mágicas que luego iba a exponer en la galería Belleza y Felicidad. El Bicho Moro con su bicicleta de tracción 4x4 pasándole el diario por debajo de la puerta de la casa de la Señora Beoda, una mujer catequista que vivía sobre calle Centenario (hoy Fuerte Independencia), a metros de la Iglesia del Santísimo, templo al que iba todos los días para pedirle perdón a Dios y a Monseñor Actis por las curdas memorables que se agarraba en las noches, recluida en su casa sola como una estatua. El canillita Culito corriendo enfurecido a los pibes que le gritaban "¡Culito!". El boticario Celestino entrando al gimnasio del club Santamarina para la velada de boxeo, llevando bien erguida su pródiga cabeza y la pelea que no iba a empezar hasta que la multitud gritaba "¡Que salude Celestino!". Y Celestino, al borde del ring side, se ponía de pie y saludaba a la tribuna burlándose de su descomunal marote. O Pedro Pablo Paladino, que se creía Chaplin, la Negrita María, Carlitos del Campo, quien estaba convencido que era el hijo natural de Carlos Gardel; o Archiprete, El Hombre Orquesta, quien en los años 50 y 60 andaba por los cafetines y los clubes cargando sobre sí mismo sus "instrumentos musicales": una olla a presión, una cacerola, un tambor, un soplete oficiando de gaita, platillos, palos y bocinas conformaban la orquesta de esta suerte de luthier del estrépito. La gorda de la víbora, el Loco de los Baldes, la Globera, y más acá en el tiempo el último personaje ya ausente de las calles en proceso su hipotética recuperación: Macoco.
Es cierto que un personaje se construye a sí mismo pero también, en ciudades relativamente chicas, es el producto de la mirada de los otros. De las mitologías ajenas. El personaje, para ser tal, tiene que haberse aprendido a bancar mejor que nadie la mirada sospechosa o inquietante del vecino. Sandra Maqueira, por ejemplo, es también un sobreviviente de la categoría social del personaje como sujeto cuya vida oscila entre la literatura y la realidad. Porque casi siempre su vida la escriben las miradas de los otros. Reina de la noche, mujer que fundó un mundo propio (por ejemplo Paca), contramodelo de la belleza obvia, del botox y la feminidad artificial, sincera, jovial, cumple con el requisito número del personaje: ir por la vida sin estafarse a uno mismo.
Suele ocurrir que el personaje local trasciende su propia época, su tiempo y hasta la geografía social que impone la tradicional necrológica. Como pasó con Justiniano Reyes Dávila, con Dipi, cuyas muertes fueron más allá de panteón icónico del obituario local. Cuando murió, Javier Trueba se ganó una necrológica (ganarse una necrológica es una ironía burlona que él, un burlón de aquellos, probablemente habría celebrado) en el diario Clarín. "Clarin miente", tal vez hubiera dicho el decorador de la elite con ese humor corrosivo que le era tan suyo. Y que resulta, además, la materia constitutiva de la que está hecho todo personaje que se precie de tal. Humor para resistir las desventuras, la soledad, la malaria económica, el sinsentido de la existencia, o el inquietante abismo del más allá de la vida.
El personaje muchas veces debe remar contra la solemne idiotez que obsesionaba a Flaubert.
-¿Qué hay más allá de la Curva de la Muerte? -le preguntó una vez a Dipi Di Paola un conocido plomo con aires de sabelotodo y sólida billetera. La inquisición era religiosa, filosófica, y pretendía del escritor una respuesta concreta a la existencia o no de Dios.
-Más allá de la Curva de la Muerte está Pradera de Paz -dijo muy orondo Dipi.
-Está bien -insistió el plomo fastidiado por la ironía-. Eso yendo como para Mar del Plata... Pero viniendo en dirección a Tandil, ¿qué creés vos que hay más allá de la Curva de la Muerte?
El escritor se tomó un segundo, bebió un sorbo de whisky y contestó con ese fino sarcasmo que dejó en ridículo al hombre que le había pagado el Blenders.
-Más acá de la Curva de la Muerte está el country, o sea esa bóveda cara donde vos vivís.
Telón.
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
¡Muchas gracias!

Único diario digital con cobertura integral en cada rincón de la provincia de Buenos Aires.
Edición Nº
2977 correspondiente al día
30/07/2026
Inscripto en la DNDA:
5224617 |
Propietario:
María Belen Bruni
Director:
Eduardo Hugo Bruni
Domicilio comercial:
Sarmiento 291 |
Tel:
(0249) 422 00 27
Podrás ver costos y tiempos de entrega precisos en todo lo que busques.