10 de mayo de 2013

Papel

Papel. El negocio del espectáculo con Tandil en Intrusos

“2G Julián y Mauricio Giménez”, ignota agencia local que, según contó, lo había contratado para la realización de un festival de Artes Marciales Mixtas, el cual iba a realizarse este sábado y fue suspendido “por razones de fuerza mayor”. (Digresión: este lugar común es uno de los referentes dialécticos más utilizados para explicar lo inexplicable). Hay un prolífico catálogo de chantadas, heroísmos, frivolidades y defraudaciones en el negocio del espectáculo, pero no siempre, como suele creerse, los productores locales fueron los causantes del desaguisado. Es más, en ocasiones, ni las productoras del pago chico ni las foráneas han tenido que ver en algún desplante, sino el propio artista. Aunque duela (o por eso mismo) justo es recordar el plantón in situ (es decir estando el artista en los camarines  del propio teatro) que Luis Alberto Spinetta, con su banda Spinetta Jade, le provocó al escaso público que había ido a verlo al Teatro Estada. Esa noche El Flaco no quiso actuar ante tan poca gente, contrariando el mágico recital que había dado algún tiempo atrás en el mismo lugar pero con Almendra. El espectáculo siempre fue un negocio de riesgo. Bien lo sabe el ex disc-jockey Mario García, productor de la llegada del Puma Rodríguez al estadio del club Ferrocarril Sud, en los años 90. Se esperaba una multitud, cosa que en efecto ocurrió, pero dos cuestiones hicieron cuesta arriba el balance de aquel espectáculo: el sonido impresionante de Rodríguez permitió que el recital se escuchara literalmente en todo Tandil; y un tsunami de colados desbordó la seguridad de los organizadores. Años después, en el mismo estadio, actuó la cantante Soledad. La patriada de contratarla la realizó Sonia Atué, una vecina dedicada a la serigrafía que incursionó por primera vez y de manera literalmente inolvidable en el rubro con un resultado fatal: el público no respondió a las expectativas, condicionado también por el mal clima, pero Soledad actuó y Atué, con el heroísmo de la honestidad ante todo, le pagó hasta el último centavo. El negocio del espectáculo incluye también al deporte-entretenimiento: una de las anécdotas más jugosas ocurrió a fines de la década del 70 cuando se presentó en el club Ramón Santamarina toda la troupe de Titanes en el Ring. Al promediar el show, Martín Karadagián no tuvo mejor idea que pretender irse sin pagar el cachet del sonidista del evento. ¿Resultado? Un por entonces muy joven Claudio Crespi lo corrió a Karadagián por la ruta, hasta que logró cobrarle sus honorarios. Como suele ocurrir cuando hay buena fe, todos los que forman parte del negocio -artistas, productores e intermediarios-, saben que se trata de una actividad con riesgos claros que pueden compensarse si la mano viene torcida. El clima, la suerte, el momento que esté pasando el artista en cuanto al mercado, el marketing y cierta cuestión impredecible a la hora de asegurar la taquilla, sin algunos de los imponderables que condicionan el negocio. Pero en el ambiente se conoce de sobra las dos clases de productores que pueblan la escena: los profesionales y los paracaidistas, tanto locales como foráneos. En el pasado los incidentes que ocurrían más allá de la General Paz no se conocían porque la televisión –muy precaria- no funcionaba como usina del chimento. Hoy la tele de la posmodernidad digital y global vive de estos episodios que ayer en Intrusos volvieron a reflejar de Tandil una de sus caras más incómodas.
OFICINA MUNICIPAL DE INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR OFICINA MUNICIPAL DE INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR

OFICINA MUNICIPAL DE INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR. "Servicios financieros sigue siendo el rubro con más denuncias que recibimos"

28 de julio de 2026

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | El Diario de Tandil | Sarmiento 291