29 de octubre de 2015

Política

Política. El maremoto político dejó la cara de Arrizabalaga y el estupor del resto

los responsables de cada una de las fuerzas que utilizaron este tipo de mecanismo para su difusión deberían mostrar responsabilidad y comenzar a realizar la limpieza. El espacio público es de todos los tandilenses y debemos respetarlo. Cada uno debería limpiar lo que ensució, no es justo que la limpieza y reacondicionamiento deba hacerse con los impuestos de los vecinos”. Hasta las PASO, Arrizabalaga era un completo desconocido, más allá de su círculo de relaciones. La publicidad de campaña y los medios le dieron una visibilidad pública que también desde hace semanas tiene su contrapartida: desde distintos sectores le están exigiendo a él –y a todos los demás candidatos- que se hagan cargo de retirar las pegatinas y afines. La especial mención a Arrizabalaga fue que Patria Grande, por su énfasis militante, copó la parada en algunos espacios públicos con muchos menos recursos que los grandes partidos. Y la cara de su candidato está pintada como en el tango Afiches: cruel en el cartel. Son, ahora, las desventajas de la popularidad. Mucho peor –tras el maremoto político global que sufrió el Frente para la Victoria- está el ex candidato a intendente Pablo Bossio. A los numerosos afiches con su rostro y en otros al lado de Daniel Scioli, se le debe sumar el estado anímico de esta fuerza política sacudida por la goleada en contra en el plano local y la profunda incertidumbre que dejó la diferencia exigua con Macri y la derrota en provincia  a manos de Vidal. “Creer que en el Frente para la Victoria hay alguien con ánimo militante para limpiar la pegatina después del domingo, es como creer en los ángeles, las brujas o el espíritu santo”, confió a este portal de noticias un perplejo allegado a Bossio.

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