5 de septiembre de 2026

Sociedad

Sociedad. El día que Tandil cuidó su futuro: a 51 años de la pueblada que salvó al Rectorado

El 5 de septiembre de 1975, un paro total y una movilización masiva frenaron el intento de trasladar la sede central de la incipiente universidad nacional. El recuerdo de una alianza obrero-estudiantil inquebrantable.

La historia de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) no solo se escribe en las aulas, sino también en las calles. Al cumplirse un nuevo aniversario de la histórica jornada del 5 de septiembre de 1975, en esta nota se evoca uno de los hitos de mayor cohesión social de Tandil: la masiva resistencia popular que impidió que el Rectorado fuera trasladado fuera de la ciudad.

La puja por el corazón de la Universidad

En el marco de la reciente nacionalización y unificación de las estructuras universitarias de Tandil, Olavarría y Azul bajo la Ley 20.753, la distribución de las sedes generó intensas disputas políticas y económicas. Mientras el sector impulsado por el empresario Alfredo Fortabat motorizaba la idea de asentar la conducción central en Olavarría, las fuerzas vivas de Tandil se organizaron de inmediato para defender el legado del Dr. Osvaldo Zarini.

El historiador y protagonista de aquella gesta, Daniel Pérez, recuerda que ese viernes de 1975 formaba parte de la delegación local que gestionaba en Buenos Aires ante la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados. Mientras tanto, en el pago chico, el apoyo se volvía unánime.

Un pueblo en la calle

A las 10 de la mañana de aquel 5 de septiembre, la actividad comercial, industrial y civil de Tandil se paralizó por completo gracias a una convocatoria conjunta de la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Cámara Empresaria. Una multitud compacta de obreros, estudiantes y vecinos rodeó el histórico edificio de Pinto y Chacabuco.

La emblemática fotografía de Horacio Becchi, publicada en la portada del diario Nueva Era, inmortalizó para siempre los altoparlantes, los cánticos y las banderas de una comunidad decidida a que Tandil mantuviera sus facultades y la sede del Rectorado. Aquella alianza obrero-estudiantil consolidó de forma definitiva el arraigo de la universidad pública en la región.

Memoria activa en el presente

Hoy, la esquina del Rectorado sigue representando ese punto de encuentro y defensa colectiva. Releer la reconstrucción que periodistas como Alejandro Latorre han realizado sobre estas "puebladas" nos invita a mantener encendida la memoria institucional. No se trató únicamente de una disputa geográfica, sino de la firme convicción de un pueblo que entendió, hace más de medio siglo, que la educación de sus jóvenes era el bien más preciado a proteger.

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