14 de marzo de 2018

PERSONAJE DE LA SEMANA

PERSONAJE DE LA SEMANA. De títeres, emociones y sueños

por
Mauro Carlucho

Cuando hablamos de títeres en Tandil, no hay forma de que no se nos venga a la mente -y al corazón-, Walter Bermúdez. Titiritero y reconocido gestor cultural de diversas actividades artísticas, entre las que se destaca el Festival Nacional de Títeres que desde hace años llena de fantasía las vacaciones de invierno de la ciudad.

?El Chino?, como le dicen sus amigos, nació en Tandil el jueves 27 de agosto de 1964, a las 16:30 en el Hospital Municipal "cuando la luna menguaba y pasaba por la constelación de virgo" nos dice, con esa prosa poética que lo caracteriza al hablar. Es que, el vecino de ésta semana es justamente un hacedor de personajes, de esos que nos hacen volver a ser niños, ingresándonos en historias del mundo más maravilloso de todos: el de la imaginación.

Es el segundo de ocho hermanos, cinco mujeres y tres varones, de madre bonaerense descendiente de italianos  y padre tucumano descendiente de indígenas. Obreros y católicos.

"Que decir del barrio en que nací? tengo la idea que a ese sector de la ciudad se le llamaba Villa Hermosa. Es la zona comprendida en el vértice que forman las avenidas Espora y Buzón hacia el este. Recuerdo que Buzón era calle de tierra y que a pocas cuadras de casa estaba el Club Villa Hermosa, con sede social y equipo de futbol. Celeste y blanco eran sus colores", le dijo a El Diario de Tandil.

La casa paterna aún se conserva? y los recuerdos de todos los momentos vividos.  "?cuando de grande le pregunte a mamá como era de niño, me contestó que fui un niño feliz?me contó  que con mis hermanas jugábamos a hacer teatro: si  representábamos una misa, yo era el sacerdote, si andábamos  en colectivo, era el colectivero, si era en un restaurant era el mozo, si era un almacén, el almacenero  y así de seguido?y  que más de una vez dejaba el juego abruptamente por la mitad, ante las miradas atónitas de mis hermanas, que me veían irme sin poder hacer algo, a jugar a la pelota con alguno de mis amigos de entonces". A las claras Walter llevaba desde pequeño ese afán por crear otros mundos, en los que los dragones se enamoran de princesas y los sueños se vuelven realidad.

Sus  estudios primarios comenzaron en el Colegio San José,  continuaron en la Esc. N° 34 y más adelante en la Escuela Martín Rodríguez.  Paralelamente estaba vinculado al Club Ramón Santamarina, en el futbol primero y después en el basquetbol, donde llegó a integrar la selección juvenil de la ciudad.

La continuidad y el interés por estudiar lo llevaron a un seminario salesiano en Ramos Mejía,  en el conurbano bonaerense, "donde, entre otras cosas, doy con la palabra títeres. Leyendo  la biografía del fundador de la orden salesiana, Don Bosco, que si bien es el santo patrono de los magos,  porque era ilusionista, tenía mucha empatía con las marionetas,  a tal punto que en su casa de estudios se representaba  todos los sábados teatro de títeres, con seminaristas encargados específicamente para ello, llego a  despertar el interés de la alta sociedad turinense de la época y se mantuvo durante muchísimos  años.  En ese momento las palabras-semillas: títeres? marionetas  entraron en mi corazón". Pasó el tiempo, pasó el seminario que quedó inconcluso y volvió a Tandil. Luego continuó vinculado al catolicismo como catequista, mientras  terminaba sus estudios secundarios, en la escuela  de Educación Técnica n° 2 y posteriormente en el CENS 103 donde obtuvo el título de Perito Mercantil,  especializado en Administración de Empresas.

Simultáneamente, ingresó al Centro Polivalente de Arte a cursar música y al Centro Municipal de Formación Actoral a estudiar teatro, fue integrante de la Comedia Tandilense y posteriormente ingresó a lo que fue la Escuela Superior de Teatro de la UNICEN, carrera que esta  inconclusa. Además  fue ayudante de panadero, peón de albañil, mozo de bar, empleado municipal y obrero metalúrgico. Así como realizó trabajos de armado y desarmado de parques de diversiones y circos que pasaban por la ciudad.  Dentro de todo ese torbellino, cuando podía, armaba el "mono" y salía de mochilero rumbo a la naturaleza.                                                                                               

Corría el año 1985. Y en  esa búsqueda de adolecente,  lee en el diario (la lectura otra vez, la palabra-semilla) que está abierta la inscripción  al Taller-Escuela Municipal de Títeres de Tandil, al cual ingresó repleto de emociones. Al tiempo conoció a Celina Ovejero y, juntos, en el Taller-Escuela crearon la Compañía de Títeres del Bonete, una Comunidad Creativa Independiente con el propósito de difundir el arte de los títeres  y aportar a la comunidad el desarrollo de este noble oficio. Desde entonces participaron en encuentros, festivales, seminarios, ciclos, ferias y  exposiciones, dictaron talleres y cursos; impulsaron,  asesoraron y compartieron proyectos en el ámbito artístico y escolar. Ciclos de Presentaciones con la Municipalidad, la Biblioteca Popular  Bepo  Ghezzi,  y el Concejo Provincial de Teatro Independiente. Talleres de Títeres  en el Proyecto Pampares  de la Sala Abierta  de Lectura,  en  el Programa CAI de la EP N° 59, y  en la Asociación Síndrome de Down, y en  programas  para T.V en la  Productora de Contenidos Audiovisuales de la UNICEN.                                                                                                                                                   

Recorrieron gran parte de la provincia de Buenos Aires., así como Tierra del Fuego, Río Negro, San Luís, Córdoba, Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero, Tucumán, La Rioja y Catamarca. En Tandil, si hablamos de títeres, es imposible dejar de lado a Walter y Celina. Figuras y referentes culturales.

Los niños esperan las vacaciones de invierno para ir a ver las historias que cada año los hacen reír, divertirse y derramar algunas lagrimas. En cada edición del Festival Nacional de Títeres se renuevan las aventuras, y los personajes, pero hay algo que se mantiene intacto: El entusiasmo y la pasión de Walter para acomodar cada silla, para esperar en la boletería, para ayudar a los artistas a acomodar a sus compañeros de goma espuma. Walter y Celina son los dos grandes hacedores de este espectáculo maravilloso que los niños de la ciudad tienen la posibilidad de disfrutar.

Desde 1999 que aborda la Gestión Cultural de carácter Independiente, la Compañía organiza este evento de gran magnitud. "El Festival  de títeres de Tandil es un espacio de expresión, comunicación,  encuentro,  intercambio, formación  y desarrollo del teatro de títeres  en relación a sus objetivos: la formación de espectadores, en relación con las instituciones y con los artistas. Mostrando a la comunidad  las diversas formas de hacer títeres, su relación con las demás artes y su aplicación más allá de los escenarios".

Desde su cuarta edición, el festival cuenta con el apoyo de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, a través de su Secretaría de Extensión; y desde la octava, del Instituto Nacional de Teatro;  en catorce años han pasado elencos de Tandil, Azul, Olavarría, Mar del Plata, Villa Gessel, Las Flores, La Plata,  San Antonio de Areco, Berazategui, Caba , Río Negro, Neuquén,  Chubut,  Tucumán, Mendoza, Catamarca, Salta, Córdoba, Santa Fe, Misiones, La Rioja,  Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador, Cuba, Perú, México y Venezuela.  Reúne cada año a miles de tandilenses y turistas.  Se  sostiene  merced a la voluntad de sus organizadores y  a los recursos que destina la Secretaría de Extensión de la UNICEN  y los aportes que realizan: el INT, ADUNCE, ATUNCPBA, la Facultad de Arte, El Comedor de Cacha, La  Biblioteca Popular Martín Fierro,  el Colegio de Escribanos de Tandil, Río Paraná, Época de Quesos y  el público que año a año comparte sus propuestas.     

Walter, además, colabora en entidades barriales y es uno de los guardianes de la memoria a Bepo Ghezzi. Nada es casual. La bohemia y la sencillez están en cada uno de sus pasos.                                                                                                                                                

Junto a su compañera demostraron que siempre se puede apostar al amor y la imaginación. Codo a codo dieron vida a un movimiento que hizo olas en escuelas, jardines, centros culturales, bibliotecas y espacios de arte. Hoy, ella lo acompaña desde otro plano. Seguro que de noche le susurra al oído una nueva aventura o un nuevo personaje que verá la luz en el nuevo espectáculo.

Uno podría pensar que en tiempos de celulares y play station, estos mundos de la imaginación podrían tender a desaparecer. Y es Walter un conocedor profundo de los niños quien nos sentencia: "La respuesta del público a los títeres no ha cambiado, a pesar del paso del tiempo y los cambios de la sociedad, la participación en las representaciones  de títeres es espontanea, pura, libre, atenta, como siempre; y no cambiara?como las cosas esenciales en esta vida. Los títeres, las niñas y los niños  no pierden su esencia". Una declaración que nos llena de esperanza, como la humanidad que nuestro personaje porta en su mirada.                                                                                                                                                                                                                                                                                       

"Los títeres significan mucho para mí, son parte de ese todo que da sentido a mi vida y a mi amor por ella", dijo sentidamente para despedirse. Ese sentimiento se desprende de sus palabras y de sus actos. Es un militante de la dulzura, de las emociones. Su oficio y trayectoria lo dejan a las claras.

 

OFICINA MUNICIPAL DE INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR OFICINA MUNICIPAL DE INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR

OFICINA MUNICIPAL DE INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR. "Servicios financieros sigue siendo el rubro con más denuncias que recibimos"

28 de julio de 2026

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | El Diario de Tandil | Sarmiento 291