13 de mayo de 2014

Sociedad

Sociedad. Cooperativismo y trabajo genuino

“había que generar trabajo genuino, sustentable, que sirva para el desarrollo de los trabajadores y también que el servicio a ofrecer sea eficiente”, comentan. Los responsables del proyecto explican que “la economía social es muy importante, todavía se merece un debate sobre los procesos de gestión que generen trabajo con ingresos dignos para los trabajadores”. Las integrantes del Centro vieron una necesidad y trabajaron para darle formalidad a los proyectos de la economía social con la creación de una serie de cooperativas. “Esto demandó ponerse al frente del proyecto y hacerse responsable, cambiar la concepción que existe de empleado y empleador. Es una obligación respetar los valores del cooperativismo como la solidaridad, el trabajo mancomunado, en un clima de igualdad, etc”. El trabajo que pregona el Centro no se olvida del costado humanitario, “acá somos compañeros, hay contención entre los compañeros, historias de vida que se entrelazan”, destaca Marta Ledesma, miembro de Manos que Cuidan. “Buscamos ser un centro de promoción de la economía social, para el desarrollo y la integración regional, en donde brindamos capacitaciones a cooperativas con el acompañamiento de diferentes organizaciones. Estamos trabajando con gente del partido de la costa para armar un corredor mar y sierras, que sea comercial, de servicios y sobre todo de cooperación”. Manos que Cuidan A través de charlas y comentarios dentro del Centro surge esta idea de formar una cooperativa para el cuidado de ancianos y niños. Las propias mujeres vieron que había una necesidad en el mercado y que preparándose podrían ofrecer un buen servicio, “empezamos a hablar con mujeres de todos los barrios, al principio éramos 10 y luego se fueron sumando cada vez más hasta llegar a 30”, que son las que integran la cooperativa en la actualidad. Ledesma agrega que por el momento no pueden sumar más gente a este proyecto para que sea viable para todos. El proyecto apunta a reinsertar en el mercado laboral a mujeres (jefas de familia, en muchos casos) que hoy se sienten fuera de sistema y sienten que tienen mucho para ofrecer, “las mujeres vieron una posibilidad de dignificación, había que verle las caras cuando venían a las reuniones, las expectativas, es una ilusión muy grande poder volver a trabajar”, comenta Ledesma. “Se persigue generar trabajo genuino, con trabajadoras capacitadas y responsables. Hay que tratar de no estar solo en los dos extremos de la vida y vimos una carencia en Tandil”, afirma ilusionada. Las 30 mujeres salen a trabajar con aportes previsionales, obra social y seguro de trabajo cubiertas desde la cooperativa, aquellas personas que contraten el servicio no deben hacerse cargo de nada más y van a saber que dejan a sus familiares en muy buenas manos. “Apuntamos a que muchas mujeres tengan un trabajo digno y lo puedan desarrollar con altura”. Dentro del grupo algunas ya tenían experiencia previa, otras se estaban preparando y otro grupo al que vieron un cierto potencial para la tarea, “nos llamó mucha gente para sumarse y más cuando se sabe que hay un respaldo, que hay una cobertura legal desde todo punto de vista”. “A partir de ahí nos propusimos consolidar el grupo, muchas reuniones, ponerse de acuerdo, buscar capacitaciones y además reglamentar la cooperativa, conseguir la matricula, AFIP, se hizo todo como hay que hacerlo. Este tiempo lo aprovechamos para formar el grupo y conocer a todos los integrantes”. La cooperativa, otro camino El Primer Principio del cooperativismo indica que estasson organizaciones voluntarias para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y a aceptar las responsabilidades que implica la membresía sin discriminación de género, raza, clase social, posición política o religiosa, “acá no hay patrones, somos un grupo de mujeres iguales y entre todos le damos el perfil a este emprendimiento. Nos ayudamos entre nosotras, conversamos y así vamos creciendo”. Otro de los principios, sostiene que las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus miembros quienes participan en la definición de las políticas y en la toma de decisiones. Los hombres y mujeres elegidos para representar a su cooperativa responden ante los miembros, en este caso “hay un concejo fuerte que opina y respeta las opiniones de la mayoría, no hay una persona que tome la decisión solamente. Hay que debatir y es importante sumar voces”. “Todos somos socios más allá de los roles que cumplan, todos tiene voz y voto, hay un reglamento interno votado por mayoría y se cumple a rajatabla”. Andrea Rivero, otra de las mujeres que participa del grupo, comenta, “somos un grupo de personas que compartimos esta pasión, cuidar a otro, sentir que el otro es una persona como nosotros y podemos ser una solución para una familia. Tandil tiene muchos geriátricos, pero no siempre la solución es institucionalizar a los abuelos”. Entre los  miembros de la cooperativa hay muchas historias particulares, pero en todas prima las ganas de superación, de sentirse vivos y con ganas de insertarse en el mercado laboral. Marta Ledesma confiesa, “yo soy jubilada del área de salud, quería seguir trabajando, no me veía mirando tv en mi casa, tengo vocación de servicio y soy joven para trabajar. Para mi es un volver a empezar, tener una ilusión y generar herramientas para desarrollar algo que estaba durmiendo en el fondo”. Su compañera Andrea tiene una historia distinta, “yo fui ama de casa toda mi vida, pero siempre me gustó participar en diferentes organizaciones intermedias, ya sea en las cooperadoras de la escuela o en la sociedad de fomento y cuando me enteré de este proyecto enseguida supe que era para mi”. Y agrega, “estoy feliz con el camino que estamos empezando, le pongo toda la pasión y amo este proyecto”. Sobre el final de la entrevista aprovechan la ocasión para invitar que conozcan sus servicios, “nos pueden encontrar en Facebook con el nombre Manos que Cuidan, nos pueden escribir y las van a atender nuestras compañeras que se desempeñan como administrativas, ellas escuchan todas sus necesidades, luego se evalúa cual el servicio necesario, se implementa el servicio y se van realizando controles para fiscalizar que el servicio marche según lo solicitado”. Las otras cooperativas que surgieron del Centro de la Economía Social son: Pehuén: Se trata de una plataforma de servicios. Se inicia con 10 jóvenes y luego se incorporaron 20 más, para muchos de ellos significa su primer trabajo. Realizan tareas de jardinería y afines, pero va agregando otros servicios como fletes y trabajos de pintura. Malena: Actividades culturales y eventos como peñas, cafés literario y se está ampliando con los servicios de animación, locución, barra de tragos, mesa de dulces y todo lo concerniente a una evento de este tipo.  

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