30 de noviembre de 2016

CULTURA

CULTURA. Con la música a otra parte

por
Brando Bruni

Los Catequistas, se podría decir que son una banda nueva. Aunque en realidad, sus cuatro integrantes son más que conocidos en el ambiente tandilense y de la zona. Además, con todo lo que tocaron este último año, tienen tantos recitales encima que la maduración vino rápidamente. Incluso, se mandaron un viaje a España, donde además de querer pasarla bien su intención primaria fue tocar.

Por el momento, se dedican a hacer covers de rock nacional, entre otras canciones ajenas, pero los planes para material propio están acá nomás. Ellos son Francisco y Rafael Margueritte, Tuti Laulhe y Juan Storani.

Fran y Titu nos invitaron unos mates, después a almorzar y salió esta linda charla.

 

CUANDO TE CONOCÍ

Más allá que en el ambiente rockero tandilense más o menos se conocen entre todos, hasta hace poco tiempo no había una relación estrecha entre los cuatro Catequistas.

Juan y Tuti venían de Punto Límite, banda de rocanrol del palo stone que supo hace bastante ruido. Una vez disuelto ese asunto, se quedaron manija de tocar y empezaron a recorrer a dúo los bares tandilenses.

Una de esas tantas noches, Fran y Rafa fueron a uno de sus shows como espectadores. "Nos acercamos y les dijimos de juntarnos. Tocaron un repertorio que era el mismo que podíamos haber hecho nosotros. Encima estaba buenísimo", cuenta Francisco.

Así fue que sacaron fecha enseguida y después empezó a crecer la amistad, que confiesan que ya es una hermandad: "Fue encontrarse y al toque compar cosas grosas como viajar, que capaz que con gente que estás hace mucho no se da".

De aquellos primeros días, que no pasaron hace tanto, Laulhé recuerda que "el primer ensayo fue en la casa de los chicos, en su sala. Fuimos con 9 o 10 temas, con estos que son unos animales salieron enseguida. Estuvo buenísimo. Después, por contactos de todos, salían fechas todos los fines de semana, acá y en la zona".

Así empezaron a recorrer bares y pubs sin descanso, apareciendo en la agenda tandilense o de alguna ciudad de la región siempre. Francisco dice que "el kiosco del rock nacional es espectacular, no puede fallar. Encima está muy bien hecho, Juancito Storani maneja el estilo de una forma muy buena, Rafa entiende muy bien la canción. Tocar canciones no es cosa de cualquiera, es un oficio que no es fácil. Tenemos amigos que son muy buenos músicos y nos dicen que las canciones nos suenan a nosotros".

"A nosotros ellos nos contagiaron el rock and roll. Una data que nos gustaba pero nunca íbamos a ahí", agregó Margueritte.

 

BUENA SUERTE Y HASTA LUEGO

Entre los planes que fue armando la banda, se destaca sin dudas el gran viaje que hicieron. La cuestión fue bastante más allá de unas simples vacaciones. Más allá que el viaje fuese de placer, la idea fue siempre ir a tocar.

Igualmente, Tuti confiesa que la idea "surge cuando vimos el precio de los pasajes. Yo lo veía re lejos lo de ir a Barcelona a tocar, no tenía ni idea de la plata que se necesitaba, por el laburo, por todo. Cuando vimos el precio de los pasajes, nos cebamos. En una tarde se sacaron seis pasajes".

Continuando con la explicación, dice que "Matías (Collova), que es el primo de Fran y Rafa, iba a laburar a allá y Fran tiró la idea de ir. Mati nos había dicho que Los Catequistas allá podían funcionar muy bien".

Llevaban solo unos seis meses como banda, pero se sentían preparados para convivir en esa aventura: "fue esa hermandad que se dio a full. Llevábamos seis meses viéndonos todos los días, lo mismo ahora o en el viaje. Seguimos haciendo planes no solo con la música"

Se fueron sin un demo ni nada, "re argentos", como dicen, pura confianza. Fran menciona que "contactamos un par de productores de espectáculos. Allá es muy común, no es como acá que está tirado de los pelos, todo lo organiza alguien. Si das con la persona indicada, podés tener mucho laburo. Matías trabajaba en una empresa que tenía contacto con productores. Nos comunicó con una persona que nos dio la oportunidad".

En este contexto, algunas ideas les fueron cambiando. Por ejemplo, creyeron que podrían tocar en la calle, a la gorra, pero cada vez que lo intentaron les cayó la policía. Así se fueron dando cuenta que la movida por aquellos pagos venía más formal. Se asombraban cada vez que tenían que tocar, se encontraban con buenos escenarios, buen sonido, plomos, riders, todo muy profesional. "Casi nos superó la situación, pero la defendimos a morir", dicen orgullosos.

"Después de la primera fecha, la productora nos dijo que donde salía algo, nos llamaba. Y así fue. Le decíamos que si a todos. Llegamos a hacer fecha un sábado en el País Vasco y el domingo en Barcelona a la mañana, como ir a tocar a Bariloche y tener que volver a Tandil", dicen y recuerdan su objetivo: "estábamos para eso".

Obviamente, en tierras extranjeras, no todo podía ser rock argentino. "Tuvimos que hacer un kiosquito mitad y mitad. Nos pidieron que metamos repertorio internacional. Juancito tenía el plan Hendrix, Stevie Ray Vaughan, Rolling. Ahí explotaba", comentan. Igualmente aclaran que "Andrés Calamaro allá es un Dios, es casi gallego. Te parabas en cualquier plaza a tocar eso y la rompías". De todos modos, aprendieron que "Barcelona no es España, es un país aparte. Gente de todo el mundo, un quilombo espectacular".

De Catecismo fue un mes donde tocaron unas ocho veces entre Barcelona, el País Vasco, Tarragona y Orio. A nivel convivencia "no hubo ningún problema", aclaran, y eso que compartieron un piso todo el tiempo entre seis personas. Les fue tan bien que el "el departamento lo terminamos pagando con las tocadas. Nos dimos cuenta de que tocando se puede vivir esos meses allá".

"La idea es volver, hay que encontrar la oferta otra vez", rematan sobre el tema.

 

MI ROCK PERDIDO

Por el momento, el repertorio de Los Catequistas se basa en covers del rock nacional, pero sus intenciones y por la enorme química que hay entre ellos, los planes van mucho más allá.

Francisco confiesa que cerrando el viaje por el viejo continente, "primero se volvieron los chicos y con Rafa nos quedamos un tiempo más. En la despedida, mi cláusula para seguir fue decirles que es hermoso pero si en 2017 Los Catequistas no tiene su disco propio, yo no toco más". Tuti agrega que "nos sorprendimos de cómo sonamos. Ahí empezamos a sacar canciones de Fran, Juan, mías y de allí va a salir algo".

Margueritte suma que "estoy tratando de adaptar temas míos al plan rock. Ya estamos grandes y hay que poner las cosas claras. Con Os Palmeiras era todo un quilombo y esa era la magia, acá no es esa la historia.  Esto tiene que ser rock and roll crudo".

Mientras van probando puertas adentro como suena lo propio, la idea es meterse en el estudio en diciembre, cuando Rafa, el batero, vuelva, porque todavía anda dando vueltas por el mundo, en estos momentos por Nueva Zelanda.

 

LA JODITA DE LA MULTA

Como cualquier viaje entre amigos, les quedaron cientos de anécdotas divertidas. Cuando les pedimos una, coinciden en contarnos "la de la multa".

Fran arranca el relato y dice que "un amigo iba a ir de sorpresa, Evaristo Martínez, aprovechando sus vacaciones. Queríamos que sea sorpresa para Tuti sobre todo, pero se había comprado un longboard y andaba todo el día afuera, no sabíamos como hacer para tenerlo en casa".

"Una noche, uno de los pibes le había sacado una foto meando en la calle, cosa que allá no se puede, nos habían alarmado de muchas contravenciones. Encima era a una cuadra de la Sagrada Familia. La foto quedó para boludeces, para el grupo de WhatsApp. A Evaristo se le ocurrió la idea de usar esa foto, con una abogada amiga que había trabajado en España armaron una multa igual a una real, con la foto como si fuese tomada por una cámara de seguridad", va agregando. La pena, también tomada de datos verídicos, era de 750 euros, trabajos comunitarios e incluso deportación si no se cumplía. Se fueron al correo, pidieron el sobre que correspondía a tales efectos y a la mañana la dejaron por debajo de la puerta.

Tuti, la víctima, comenta que "me acuerdo que me levanté cruzado, me voy a tomar un café y Fran dice para todos que llegó un sobre. Veo mi foto y la multa. Me empecé a asustar. Averigüe con un amigo abogado y me decía que era todo tal cual. Terrible bajón, me quería matar".

En medio de la angustia, le dijeron al pobre Tuti que un amigo que habían conseguido el contacto con un abogado y que iba a caer en la casa por la tarde. Así estuvieron desde la mañana hasta más o menos las seis de la tarde.

Tuti sigue hablando y dice que "me dijeron que había llegado el abogado y que baje con la multa. Iba con una cara tremenda de susto. Desde un local de al lado se escucha con tono gallego: "¿Quién es ese que anda meando por ahí?", me asomo y veo que era Evaristo". Ahí le volvió el alma al cuerpo, "se le caían las lagrimas", se ríe Francisco.

Y si, después, saludos y a festejar con unas birras en algún barcito catalán. 

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