15 de abril de 2015

Sociedad

Sociedad. Coimas pesadas

VIAJAR CON KILOS Transportar sesenta toneladas en vez de treinta requiere de cierta infraestructura montada en torno a los puntos de recarga. Por lo general se alquila un terreno alejado de la planta urbana, aunque algunos siguen funcionando en zonas pobladas al norte de la Ruta Nacional 226. Hacia esos lugares se transporta piedra de las canteras y se hace acopio. Entonces, cuando un camión encara su viaje, sale de la cantera con el máximo permitido y luego se dirige al punto de recarga, donde con una pala mecánica completa la capacidad de caja y acoplado. La ubicación de estos puntos no es un misterio. Algunos vecinos advierten con cierta frecuencia a los medios de comunicación sobre la existencia de estos lugares, incluso han puesto a circular fotos a través de Facebook. Francisca D. vive en la zona menos poblada de Villa Aguirre y está indignada “con los que vienen a tirar basura y con los camiones cargados que nos rompen todas las calles”. No ha hecho denuncia formal, pero “me canso de mandar mensajes y fotos a los medios marcando dónde están las recargas”. Hasta ahora asegura haber detectado cuatro en su barrio: “En Buenos Aires pasando la vía estuvieron trabajando mucho, pero ahora no se ve actividad hace un tiempo”. A la vera de esa calle de tierra -que forma intersección con la Ruta Provincial 30 a la altura del frigorífico Mirasur- hay una segunda recarga de piedra. Francisca asegura que ese camino es muy utilizado por los camioneros, “para ir a la recarga o para esquivar los controles en la rotonda de la 30 y la 226”. También apunta a la de Urquiza, entre Independencia y Chapaleofú. “En la manzana de la Universidad Barrial había una, pero ahora creo que la convirtieron en corralón, o a lo mejor es un camuflaje”. Uno de los choferes que dialogó con ElDiariodeTandil opina que "la policía sabe donde están las recargas y calculo que el Municipio también. La policía va a las recargas y si los enganchan recargando piden algo". Un colega lo interrumpe para contar el caso de otro camionero al que sorprendieron recargando. La anécdota incluye a un oficial de policía de alto rango solicitándole una "colaboración", eufemismo vastamente utilizado en el ambiente de la coima a los transportistas. "Le pidió dos viajes de piedra y al otro día se los tuvo que llevar a una obra en construcción. No te mandan la inspección para clausurarte pero si te agarran trabajando algo te piden, o plata o materiales". Que funcionarios públicos pidan dinero tan abiertamente para no hacer cumplir la ley confirma que la irregularidad tiene raíces profundas. Los transportistas saben que estas pérdidas son parte de su actividad y lo aceptan, no se preguntan si es correcto o no, galvanizados a la corrupción que viene desde arriba y contamina hacia abajo. En este contexto, hay acuerdo del sector en cuanto a que el asunto medular del negocio es viajar siempre con sobrecarga. Entonces, ¿no es muy alto el riesgo de ser descubiertos en un control, afrontar una multa que puede llegar a $70 mil y sufrir decomiso de carga? La respuesta depende de cuánto paguen los dueños de los camiones para evitar esos controles. LA RUTA DE LA COIMA Con tarifas infravaloradas los camioneros deben transitar con pesos superiores al máximo tolerado para sostener la actividad dentro de márgenes de rentabilidad positivos. Sería imposible y de alto riesgo económico aventurarse a las rutas en infracción si no hubiera un acuerdo de partes entre los transportistas y los encargados de llevar a cabo los controles. Pero contra lo que habitualmente pueda pensarse, las coimas no las paga el camionero cuando lo sorprende eventualmente un operativo. El sistema es más complejo y no está librado al azar. Julián revela el mecanismo: "Si te paran con kilos te hacen multa y decomisan el exceso de carga, es muy difícil zafar en esas circunstancias, por eso hay que arreglar antes para poder trabajar tranquilo. Vos arreglás con el jefe del destacamento una colaboración todos los meses, eso te garantiza que cuando hacen operativo te avisan el lugar donde van a estar y el horario de duración". Este empresario paga $500 mensuales en Tandil, pero ese ítem contable se engrosa con las coimas que debe ir abonando en todos los destacamentos entre los puntos de origen y destino. Entrega religiosamente $400 por mes en el destacamento de paraje El Cuco. "Ese es chiquito pero te hace operativos sorpresa y como saben que todos los camioneros paran en la estación de servicio Alpamar de la Ruta 30 los van a buscar hasta ahí, así que mejor tener el acuerdo hecho para que te avisen cuando hacen operativos y poder esquivarlos o retrasar el viaje hasta que terminen". A esos $900 hay que adicionar los $1000 que paga en Las Flores, $1000 en San Miguel del Monte y otro tanto en Cañuelas. Así, el ítem "colaboración" totaliza en sus registros contables mensuales casi $4 mil. La “inversión” es ínfima si se la compara con el costo de un solo viaje que resulte detenido y se deba pagar multa y sufrir decomiso de la carga. Y esa posibilidad está siempre presente, sobre todo en rutas nacionales: "Cuando los operativos los hace la Policía de Seguridad Vial Nacional más te vale que tus contactos te avisen para esquivar el corte, a esos no te conviene intentar coimearlos porque te pueden llegar a meter en cana". Claudio, un transportista que mayormente hace viajes de arcilla, advierte que tampoco se puede arreglar con la Dirección de Tránsito municipal. "Yo lo veo a este Villarruel (Walter, director del área) y parece incorruptible, te hace controles sorpresa y va al frente, pero le juegan feo de atrás porque la policía te avisa, aunque a veces sale sin apoyo y yo creo que es porque se ha dado cuenta de que están todos entongados". El mismo camionero asegura que "uno que había antes en ese cargo, cuando iban a hacer operativos de balanza le avisaba a un colega mío, creo que porque habían sido compañeros de colegio. Y a uno que tenía una recarga una vez lo llamó para avisarle que no hiciera actividad porque lo habían denunciado y le estaban por hacer una inspección". Julián, el dueño de los diez camiones, lo interrumpe para agregar un dato: "Ahora en Tandil la balanza la está manejando el Municipio con Vialidad Provincial, hace poco me agarraron en el cruce de las rutas 74 y 226 y me hicieron una multa. Cuando me quejé en el destacamento, porque pago $500 por mes para trabajar, me dijeron que ellos no estaban interviniendo y me dieron el teléfono de un contacto de la gente de provincia con el que me dijeron que se podía arreglar, lo llamé y unos días después se me apareció por la oficina para decirme que su tarifa era de $500 por camión y que no era negociable, pero después bajó las pretensiones a $2500 en total. Igual todavía no arreglé porque si la Municipalidad se corta sola a hacer controles yo le voy a pagar a este tipo y él no va a poder avisarme porque no va a saber ni dónde ni cuándo, así que tampoco me voy a poner a tirar la plata". Todos los planetas parecen alineados para que la actividad siga dándose en el marco de la ilegalidad. Si los transportistas en su conjunto no regulan una tarifa más alta por tonelada su única herramienta de rentabilidad es viajar con sobrecarga, destrozando las rutas y poniendo en peligro a los que transitan por ellas. Y las autoridades que deben poner orden han montado en torno al transporte de materiales una red de corrupción que les resulta muy rentable como para desmantelarla y empezar a cumplir las funciones que debieron ejercer desde el principio. Roberto, que ya enfila por la autopista Monte - Cañuelas, maneja atento al camino y ajeno a estas cuestiones. Al fin y al cabo es un laburante, apenas peón en su escaque de un tablero donde las piezas importantes ponen las reglas y llevan la iniciativa. Es un hombre de sueños simples. Anhela trabajar, proveer para su familia y ver crecer y prosperar a sus hijos. Al varoncito tendrá que recriminarle esta noche, cuando regrese a Tandil, que haya dejado la bicicleta a la intemperie. SOBORNO CON CHEQUE DIFERIDO El relato en primera persona es del dueño de seis camiones con base operativa y residencia en Tandil. Relata lo que puede ocurrir cuando se transita en infracción sin la aprobación previa de quienes ejercen la vigilancia. "Yo tenía todas la colaboraciones arregladas de acá a Buenos Aires menos la de Monte, y justo ahí me pararon dos camiones, uno atrás del otro. Me llamó un chofer a la madrugada y esas cosas no las podés solucionar por teléfono, así que salí de inmediato porque tenía que entregar la carga y estaban los camiones varados ahí". Aún de madrugada arribó al lugar donde tenían retenidos los vehículos y pidió hablar con el responsable del operativo. "Me quería cobrar $10 mil por camión para dejarlos seguir, lo que al final me convenía porque iba a perder menos plata que pagando las multas, pero el problema es que me pasó en una época que estaba crocante de tan seco, así que le ofrecí $12 mil, una parte en efectivo y otra en cheques, míos y de terceros, y agarró viaje, pero primero no quería y me preguntaba si no iba a tener problemas para cobrar los valores". Después de esa experiencia selló el pacto que le faltaba en esa localidad y se olvidó del incidente. Pero el hecho volvió a corporizarse desde el baúl de las anécdotas 30 días después, cuando lo contactó un oficial de cuentas de su banco. "Me avisaban que había un hombre en la sucursal de Monte tratando de cobrar un cheque de $5 mil por ventanilla. Les dije que lo pagaran, más vale". EXPERTOS EN MULTAS Cuando el camionero no paga sobornos o, a pesar de hacerlo, es infraccionado por circular con exceso de carga, siempre puede recurrir a un abogado especializado en multas de tránsito. Hay estudios que se dedican exclusivamente a esos temas y los transportistas son sus principales clientes. Discuten la homologación de los instrumentos de peso utilizados en los operativos, la jurisdicción y cualquier detalle que sirva para apelar la multa. Muchas veces logran dilatar el proceso hasta que la infracción prescribe por el paso del tiempo. MARCIERI: “NO TENGO DENUNCIAS SOBRE RECARGAS” Desde diciembre de 2014 Alejandra Marcieri ocupa la Dirección de Inspección General en lugar de Gabriel Bayerque. La mujer, que venía desempeñándose en la Dirección de Habilitaciones de esa misma área, conoce muy bien el tema de las recargas. Más allá de estar al tanto de los inconvenientes y saber que “existen” esos lugares, se sinceró al confesar que “no tengo ninguna denuncia sobre la existencia de un lugar de estas características”. Reconoce que “cuando se arrancó los vecinos nos llamaban, la idea era tener un ida y vuelta con la gente y que nos sirvieran de informantes”. En tal sentido, apuntó: "Si no recuerdo mal, la última que clausuramos fue la de calle Rosales, que fue famosa por las distintas denuncias y circunstancias que se vivieron”. A la hora de recordar el accionar que llevan adelante cuando reciben una denuncia, manifestó que “lo primero que hacemos es reconocer el lugar y ver que dice el PDT (Plan de Desarrollo Territorial)”. Al respecto, agregó que “si en esa zona está prohibido, se cierra de inmediato. En caso de poder habilitarse, le exigimos que cumplimente todo si fuera un corralón de venta de materiales de construcción, con sus respectivas dependencias, oficinas y una balanza. La idea es poner cada vez más elementos para que no sea negocio y desistan”. Negó saber que ahora los propios camioneros se hayan retirado hacia las rutas 30 y 74. Y dijo desconocer las recargas que funcionan en la zona norte de la ciudad. Si bien prometió tomar cartas en el asunto, dejó en claro que “la gente debe llamarnos, nosotros no podemos cubrir todo Tandil y éste tema siempre fue de los prioritarios. En conjunto, vamos a combatir a quienes están pensando todo el día en infringir la ley”. Al momento de comunicarle que algunos transportistas nos hicieron saber que desde el interior de su área se avisaba de las denuncias a los dueños de las recargas, dijo que “no sé quien podrá ser, pero tomaremos algunas medidas y reemplazaremos a quienes están en algunas de esas funciones”. Se comprometió “a volver a reflotar el tema, intentar que los vecinos de Tandil vuelvan a convertirse en nuestros aliados porque todos vemos cómo las rutas que se han mejorado en el último tiempo, ya se están rompiendo y, de eso, la culpa la tienen los camioneros que van pasados de kilos”. VILLARRUEL: “NO VOY A RIFAR MI HONESTIDAD” “Podrán decir que soy un caracúlico, que me enojo con facilidad, que soy un renegado, pero nunca van a manchar mi honestidad”. Walter Villarruel sabe que está en un lugar donde las sospechas están a la orden del día, máxime ahora que bajo su órbita se encuentran los controles al sobrepeso de los camiones. En una charla abierta y sin rodeos hizo mención a los controles que está realizando con Vialidad Provincial para intentar que los camiones no salgan pasados de kilos y destruyan las distintas rutas. No duda en decir que “estoy dispuesto a darle pelea a los camiones, aunque me dicen que será imposible. Estamos haciendo cuatro o cinco controles semanales en puntos que vamos eligiendo al azar”. Cuando se le mencionó si no ha notado que cuando llegan a esos lugares a colocar la balanza, casualmente no pasan camiones, dijo que “puede ser que no agarremos a nadie en algunas jornadas, pero al menos les jodemos la vida, les hacemos perder 5 o 6 horas de viaje que no les servirá casi de nada la recarga”. Reconoce que hay “mitos urbanos” que hablan de los acuerdos entre camioneros y jefes de los destacamentos viales, por lo que “en ocasiones planificamos operativos y avisamos cuando estamos en el lugar o hacemos trascender que vamos a la ruta 74 y nos aparecemos en la ruta 30”. Reconoció que “para que los inspectores míos no tengan problemas busco estar en cada operativo y sé que los operarios son de fierro porque los otros días les ofrecieron $3 mil a cada uno y no agarraron, pero eso es imposible comprobable es la palabra de ellos contra el camionero”. Por comentarios, sabe que “los transportistas están muy molestos conmigo; es más algunos me lo han hecho saber; ellos saben que los persigo cuando tengo tiempo y hasta a los lugares donde me dicen que puede haber una recarga les mando gente y si bien no pude agarrarlos, al menos les dificulto la maniobra”. Villarruel es consciente que “muchos me mandan a la c… de la lora cuando me ven que ando con gente por las recargas que dicen que existen en calle Buenos Aires y la otra de Darragueira”. Sabe que está haciendo un trabajo de inteligencia que le correspondería a la policía, la cual “hay veces que pareciera reticente a parar tal o cual camión. Pero mi experiencia me ha dado algunos conocimientos para actuar”. Entre los datos, ahora tiene algunos “conocidos” que le avisan cuando “hay camiones que inflan las gomas con helio para poder soportar mejor la sobrecarga, porque de otra manera las revientan”. Al respecto, agregó que “cuando me entero de eso preparo todo y caigo de sorpresa en algún lugar de la ruta, avisando al resto de los que deben estar en el operativo sobre la marcha, por las dudas que sean ciertos esos mitos urbanos que dicen que la policía está arreglada y que a mí me cuestan creer”. Villarruel sabe, “porque me lo dicen los propios camioneros” que “somos el único lugar donde se hacen controles”, reconociendo que “no podemos hacer más debido a que no tenemos personal para estar más horas”. Destacó que “ahora me parece que la gente de Vialidad que está junto a nosotros es muy honesta, por lo que buscaremos obtener los mejores resultados. Es difícil, pero buscaremos  conseguirlo”. SE CONOCEN TODOS LOS TRUCOS Días atrás se procedió a la detención de un camión que llevaba algo más de 19 mil kilos de sobrepeso, por lo que debió ser trasladado al corralón municipal para descargar el excedente. Al parecer, el chofer se negó a ser identificado y los inspectores notaron poco interés de los efectivos policiales para exigirle que cumpla con las disposiciones. Entonces, como siempre se están aprendiendo algunos artilugios, cuando el transporte fue trasladado a la ex Buxton para descargar las 19 toneladas de más se convocó a los efectivos de la Seccional Tercera quienes, por estar dentro de un lugar de su jurisdicción, procedieron a la identificación del conductor. En esa ocasión el chofer dijo no tener carnet, aunque se sabe que ese es un artilugio que se utiliza para dejar que alguien de la empresa concurra, retire el camión y después dejar que el infractor siga viaje y pueda llevar a destino la carga.  
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