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27 de abril de 2016
(Por Brando Bruni – Fotos Noelia Daumes) Hace casi 14 años, sonó por primera vez una banda que sin saberlo iba a ir marcando un poco el rumbo del metal tandilense. En el Roca Rock de 2012, Anohmia hizo su debut y desde ese momento su distorsión no iba a parar de resonar. Muchas cuestiones hicieron que no graben oficialmente ningún disco hasta estos días, donde próximamente verá la luz su primera producción. Tres de los integrantes del grupo se sentaron a charlar con ElDiariodeTandil sobre como es transitar este camino metalero. ALLÍ ESPERAN MIS AMIGOS EN REUNIÓN En aquel festival de 2002, Anohmia apareció sobre el escenario como trío. Alejandro Gabriele, aun voz del grupo, y Daniel Salicce, baterista que sigue en la banda, arrancaron con René López. Al poco tiempo, se sumaría Leandro Daddasio, y más acá aparecerían Pedro García y Matías Quiñoneros. Ale recuerda que por aquellos tiempos el ambiente metalero tandilense “era muchísimo más chico. Creo que Scarface había dejado hace poco de tocar, recuerdo haberlos visto antes de Anohmia, cuando aún tocaba en Acrata (NdR: perdón si está mal escrito, con el metal pasan estas cosas). Me acuerdo de Slag, que era más moderno. Había una movida más chiquita, pero ya no eran solo los viejos metaleros”, y Daniel aclara que “era chiquita pero tenía aguante” “Cuando se disuelve Acrata, tardamos como un año en hacer Anohmia. Con algunos temas de mi autoría que iban a hacer para la anterior banda, empecé a darle forma. Así fuimos probando con René”, va rememorando Alejandro. En esos años, como pasa con cualquier grupo de pibes que se juntan a hacer música, desconocían que les iba a deparar el futuro, y más aún que iban a durar estos 14 años que tienen fuertes intenciones ser muchos más. “No se si lo pensás, pero uno lo quiere, las bandas de metal suelen dudar, cuando más viejas son, mejor. De hecho, con las bandas nuevas, pasa un tiempo hasta que uno le empieza a tomar respeto y cariño. El metal es así. Nosotros no nos propusimos esto, pero es parte de la idea siempre, durar”, analiza el cantante y el batero añade: “Somos todos parte de un proyecto, a nivel personal y colectivo. Cuando empecé no tenía ni noción de lo que iba a hacer, era una porquería adolescente, pero se fue dando solo. Hoy se que voy a tener 80 años y voy a querer tocar la batería”. Las razones de mantenerse activos, Alejandro las expresa de una manera simple: “Primero por el amor a lo que hacemos. Al hacer lo que a uno le gusta, no tenés que rendirle cuentas a nadie. Y uno no lo hace por plata, no estamos esperando a ver cuando viene el fruto de lo que uno invirtió. Personalmente, viví el momento crítico donde uno tiene que aceptarlo. Siempre tuve el sueño de vivir de esto. Cuando sos chico, que sos un poco iluso, pensás que puede llegar a pasar, después te chocás con la realidad, tocando heavy metal en Argentina es muy difícil que logres vivir. Llega un momento en que tenés que aceptar seguir en esto por pasión o cortar y dedicarse a tocar otra cosa. Pasado ese límite, podes llegar a 100 años con una banda”. “Es el disfrute - suma por su parte Leandro - divertirse con lo que uno hace. Además, haber tenido la suerte de encontrar gente con la que nos sentimos comunicados a la hora de hacer música y de pensar, teniendo nuestras diferencias. Es difícil que se junten personas que se lleven bien y compartan tantos gustos. Eso nos une fuertemente”. Por fuera de lo musical, una particularidad que tuvo Anhomia en sus comienzos tuvo que ver con las diferencias de edad. Alejandro y René, el otro fundador, eran relativamente grandes, más comparándolos con quienes se iban sumando. En la primera fecha del grupo, Daniel Salicce se sentó detrás de la batería con apenas 13 años. “A mi me daba lo mismo ensayar o tocar en el Roca Rock. Mi hermana mayor era baterista de Reptile, ella me había enseñado mucho y lo tenía muy asimilado. Fue todo muy natural”, relata Dani. Cuando se suma Leandro Daddasio, pasó lo mismo, pues era compañero de escuela del batero, y con 14 años se colgó la guitarra al hombro: “Daniel me contó que estaba en una banda, y me llevó a probar. Salíamos del colegio y nos íbamos a ensayar”. “Nunca me voy a olvidar cuando cayeron en casa y probamos con la viola, que se toque algo. Me dio vuelta como una media”, se ríe Alejandro. Este escenario, hizo que los ¨grandes¨ de Anohmia, tengan una doble responsabilidad, además de sonar bien tenían que cuidar de los adolescentes. “Si yo me mandaba alguna cagada, volvía a casa y estaba Ale hablando con mi viejo”, recuerda el baterista, y para sumar datos, Alejandro cuenta que “lo ponían en penitencia y no lo dejaban ir a ensayar porque le iba mal en la escuela. Y nosotros con René, puteando. Entonces íbamos a hablar con el padre y le sacábamos permiso”. Por suerte, a los papás les caía en gracia que los chicos se expresen artísticamente, incluso al principio, asistiendo a los shows, orgullosos de los pibes. “Después ya se aturdieron y nunca más aparecieron. Pero a pesar de los prejuicios, pudieron comprobar que estábamos bien cuidados”, afirma Dani. HOY SIN PENSAR EN GANAR O PERDER, DISFRUTANDO CADA INSTANTE Como dijimos, a pesar de la larga historia de la banda, Anohmia, recién ahora están por sacar su primera producción discográfica. La falta de dinero, siempre fue el tema principal que los trabó para poder hacerlo antes, como le pasa a la mayoría de los grupos under. Alejandro laburó toda la vida, casi siempre en fábricas y trabajos pesados (si, muy metalero), Daniel era muy chico al principio y Leandro se fue a estudiar ni bien terminó la secundaria. Por ahora, la salida del disco no tiene fecha, pero Alejandro cuenta que “ya lo tenemos, estamos finalizando el proceso de mezcla. Somos bastante hincha pelotas, así que estamos volviendo loco al pobre Ceballos, que nos está grabando. Después vendrá la masterización y estamos con el arte de tapa”. Al haber estado tanto tiempo sin registro, los muchachos no tienen apuro, quieren que salga de la mejor manera, por eso también le están poniendo especial atención a los registros: “Es un proceso que Anohmia nunca hizo y le recomiendo a todas las bandas. Registrar todo como interprete, como productor. Entendimos que la única manera de que vuelva un poco lo que hemos invertido, es tener todo registrado debidamente, y pasar planilla cada vez que tocás. Si vas con eso de no toco más gratis, no tocás más, porque nadie te va a venir a contratar. Nosotros podemos hacer un recital acá y sacar unos mangos, pero queremos viajar y afuera no vas a ganar nada”. Alejandro no deja de hacer hincapié en este ítem: “A las bandas les está faltando hacer las cosas como corresponden. Los únicos que vemos al rock como cultura y forma de vida, somos las bandas y la gente que nos va a ver. El resto lo ve como un negocio. Por más que no te guste, tenés que tener que en cuenta esta perspectiva, sino renegás de algo que no va a cambiar. La única manera de tener el prestigio que crees que mereces, es dártelo vos mismo y ese es el plan de Anohmia ahora. Hay que grabar un disco, aunque te lleve 14 años, pero grabarlo, y registrar todo”. METALEROS PESADOS, QUE AGUANTAN MÁS, PORQUE SON MENOS. Se podría decir que los muchachos son metaleros de toda la vida. Ya mencionamos que dos entraron a la adolescencia tocando en esta banda que se transformó de las más seguidas en Tandil. Por su parte, Alejandro cuenta que “soy metalero desde los 12 años, más o menos. Creo que salté de Jazzy Mel a Roxette, de ahí a los Guns N Roses y después Metallica. Antes de eso, le escuchaba todos los cassettes de rock nacional a mis tío, me llamaba la atención Pappo´s Blues y Billy Bond, lo más pesadito. Hermética me llegó como a los 17 años, por eso el ideal del metal pesado argentino me llegó ya de grande, cuando vine a Tandil. Ahí me cambió la cabeza, la forma de pensar”. Por eso, son palabra autorizada para analizar la movida metalera por estos días en las sierras. Daniel toma la palabra y comenta que “tiene varios puntos de ebullición. Hay varias bandas que están sonando muy bien. Algunas que tienen ya un tiempito como Rigore o Sakrom, suenan de puta madre. Pero tenemos el problema, dentro del todo el rock, con los lugares para tocar, y eso atenta un poco”. “La escena creció muchísimo desde nuestras primeras épocas, hay muchísimos más metaleros. Y no es el metalero de antes, es otra cosa. Hasta hay chicas ahora, antes éramos todo chabones”, explica Ale. Por eso creen que el cambio se dio tanto entre los metaleros, antes mucho más cerrados a los cambios, y en la comunidad toda. “Hoy en los programas de televisión de canto, que le encanta ver a los viejos, siempre aparece un Black metal. Ya está asimilándose”, expresa Alejandro, y Leandro añade que “no existe más el estereotipo del metalero al que lo ve una vieja y se cruza de vereda”. Dentro de esta nueva realidad, Anohmia sigue en la suya, poniendo al metal por delante, habiéndose transformado en un referente para las nuevas generaciones de heavies serranos, aunque cuando se los mencione como ejemplo, no se hagan cargo. “Me lo han dicho, pero no lo siento, no me corresponde a mi. Hay una banda, Frodyr Celf, donde toca el hermano de uno que iba con nosotros a la escuela, tocan que son unas bestias, nos vino a decir desde que le gusta lo nuestro y nos escucha de chico”, marca Dani y ale suma que “vienen chicos y nos dicen que fuimos la primera banda heavy que vieron en vivo y es re gratificante”. “Nosotros seguimos adelante como si eso no estuviera, con las mismas ganas de salir a tocar”, remata el baterista. GALERÍA - FOTOS DE NOELIA DAUMES (CLIC ACÁ PARA VER SU FACEBOOK): [gallery columns="1" size="large" ids="125149,125150,125151,125152,125153"] NOTA PUBLICADA EN EL SEMANARIO EL DIARIO DE TANDIL DEL SÁBADO 23 DE ABRIL
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