
Si tiene alguna consulta comuniquese al
23 de noviembre de 2016
23/11/2016
Con el recuerdo doloroso del mandadero Emilio Herería
flotando en la atmósfera de la sala, se llevó a cabo en la mañana de hoy una
nueva instancia del proceso donde se juzga al transportista Hugo Amores. Era el
turno de los alegatos que se expusieron con el recinto colmado de amigos y
familiares, tanto del fallecido Herrería como del hombre que está en el
banquillo de los acusados.
De camisa violeta y pantalón negro, el único momento en que Hugo
Amores pareció doblarse fue cuando su abogado, con un contexto social de alta
presión hacia los jueces y los tremendos avatares fácticos de la causa que
llevó a prisión a su defendido, intentó sacarle agua a las piedras. Habló de
Amores como un hombre que había estado 10 meses en una cárcel común por un caso
inédito y que había recorrido el país como camionero de punta a punta "dos millones de kilómetros sin un solo
accidente y al que esta tragedia lo cambió para siempre y que encima puede
seguir preso", enfatizó Dames. Amores sacó el pañuelo y se lo pasó por los
ojos y la cara. "Él puede estar preso
pero Emilio está muerto", se oyó desde el fondo del recinto. El presidente del Tribunal debió solicitar silencio. La voz había
partido de un familiar cercano a la madre del mandadero muerto. Pero Dames no se
amilanó ante el único instante en que la audiencia pareció salirse de cauce. Al
contrario. Como si estuviera enfrentando la última defensa de su vida con la
certidumbre de la empinada cuesta que le habían dejado el fiscal Egusquiza y el
Dr. Tumini, Dames pareció hablarse a sí mismo cuando dijo: "Un abogado defensor no debe rendirse nunca. Voy a seguir leyendo y hablando, aunque
abuse del tiempo". Llevaba una hora y 20 minutos intentando cambiar la
perspectiva del caso, a fin de quitarle el componente de dolo eventual, que de
ser hallado así, muy probablemente termine con Amores otra vez preso. Porque
además tanto el agente fiscal como el abogado de la familia Herrería, solicitaron al
Tribunal que el transportista vuelva a la cárcel si es condenado en los
términos que pidieron de máxima: homicidio simple con dolo eventual. Eguzquiza
solicitó 8 años; Tumini, 10. O de mínima: homicidio culposo agravado: 5 años.
Los alegatos dieron comienzo con la exposición del fiscal,
quien además se apoyó en un video ilustrativo del tránsito de la esquina fatal
en España y Paz, momento después que Amores atropelló a Herrería. Dijo que el
transportista en ningún momento desistió del acto que iba a protagonizar contra
el mandadero, ni lo detuvo. Que el hecho ocurrió en la avenida más transitada
de Tandil, a las 23,18, con una velocidad que fue superior a los 83 km. Que a
pesar de lo que establecieron los peritajes, fue aproximadamente a 99 km
por/hora teniendo en cuenta los 41 metros de frenada (incluyendo los 6 metros
tras el impacto hasta que la camioneta se detuvo). Que Amores pasó el semáforo
de Alem y de Paz en rojo, que venía corriendo una picada con un Ford Focus, que
invadió el carril contrario y que tuvo 11 segundos para detenerse ante el
semáforo en rojo: "No lo hizo y siguió
acelerando", señaló el fiscal. Y remató que dadas todas esas condiciones carecía
de toda posibilidad de impedir el hecho además de intimidar a un testigo y
haber mostrado "un tremendo desprecio
por la víctima".
A su turno, Luciano Tumini -representante legal de la
familia Herrería- expresó que "a Amores
se le representó el hecho y a pesar de ello no desistió su actitud. Que la
picada o corrida callejera había quedado acreditada", poniendo en duda la
actuación del perito Hugo Piazza en el lugar del hecho. Del mismo modo que el
fiscal, Tumini fue crítico del testimonio de la hija de Amores, "pues intentó mejorar la situación de su
padre, pero fue un testimonio cargado de subjetividad, lleno de falacias y
mentiras". Calificó como mendaz la declaración de Aldana "quien en ningún momento llamó a Emilio por
su nombre. Siempre la señaló como un bulto", dijo Tumini, cargando de
tensión el ambiente. Refutó por completo "el
estado con conmoción o shock que dice haber ocurrido en el interior de la
camioneta. Eso no existió", dijo, subrayando después la indiferencia del transportista hacia
la víctima.
Tras un cuarto intermedio le tocó el turno a Jorge Dames.
Amores ya acusaba la tensión de dos alegatos que lo habían vuelto a confrontar
con los recuerdos de la noche fatal. Y con la posibilidad de dejar la prisión
morigerada y volver a la cárcel. Para evitar esa pesadilla después de
atropellar al mandadero tocó el timbre del estudio del penalista más
prestigioso de la ciudad. Quien sin embargo no pudo evitar que su cliente
estuviera 10 meses preso en un cárcel común y 9 con prisión domiciliaria.
Beneficio éste que le costó, a Amores, el embargo de su casa, según contó la hija
Aldana durante su testimonio. "Este es
un caso inédito: el de un hombre que tuvo el raro privilegio de estar preso por
un accidente", dijo Dames pareciendo retomar el hilo de su primera
incursión narrativa, cuando comenzó el juicio.
El abogado centró su alegato en un único objetivo: derribar
la figura del dolo eventual. Para eso se imponía construir la secuencia de un
relato que el tribunal deberá juzgar como verdadero o falso. La trama de que
esa noche Amores y su hija Aldana venían discutiendo acaloradamente en la
Toyota Hilux. Con el trasfondo trágico del reciente suicidio de su madre. Y la decisión
de la hija de irse de su casa y dejar los estudios. Que en ese clima de fuerte
conmoción nerviosa, Amores salió arando desde la esquina de 9 de Julio y
España, pisó el acelerador y con la mente afiebrada por el disgusto y la
discusión ya no vio nada más: no vio el semáforo en rojo de Alem, no vio el
semáforo en rojo de Paz. Que lo último que escuchó fue el "¡guarda!" de su hija
frente a la moto del mandadero Herrería. Allí Dames puntualizó que Amores
clavó los frenos a fondo, es decir que realizó una acción frenante, e intentó
una maniobra de elusión. "Se han dicho
tantas cosas para correr el eje. No estamos frente a un asesino y un perverso.
Estamos ante un hombre que no tuvo intención de matar. Que condujo de manera
irresponsable, negligente, imprudente, pero esta defensa no acepta el dolo
eventual ni acepta la existencia de una picada previa, porque una picada
requiere de algo mínimo, de una concertación con el otro, y acá no hubo nada de
eso", expresó. También rescató del término "bulto" a Aldana. "Dijo que había visto un bulto de golpe, no
que la persona era un bulto. No hacía falta este golpe bajo". Negó que la historia narrada fuera un montaje
para favorecer a su defendido y justificó que la hija de Amores no recordara el
nombre de la parrilla donde esa noche había ido a cenar con su padre. "No recordaba el nombre del restaurante,
pero si lo que había tomado, una gaseosa. ¿Y por qué? Porque siempre toma
gaseosas", señaló.
Por momentos al borde de sí mismo y con el énfasis propio
del que sabe que tiene toda la tribuna en contra, del que le queda una sola
ficha en la ruleta, Dames miró al tribunal y dijo: "Los problemas de tránsito no los puede resolver la Justicia", y
como al pasar dejó traslucir algunas tragedias donde quienes la cometieron no
fueron presos: "El caso de un
profesional de nuestra ciudad y dos muertos en un acccidente y el caso Spinell,
ustedes lo recordarán. Pasó a un camión en una loma, en el kilómetro 222 de la
ruta 226, donde no se puede pasar a nadie. De frente venían tres médicos de
Tandil que volvían de unas prácticas en Azul, murieron los tres carbonizados. Fue en el año 2006. Y la sentencia fue
3 años de prisión en suspenso para el conductor".
El problema para Dames es que los tiempos cambiaron al
amparo de resonantes casos de tragedias terribles originadas por accidentes en
la vía pública. Y las redes sociales, los medios y la dinámica de la comunicación
también actúan sobre la subjetividad de los jueces. De allí que en el epílogo de su alegato,
mirando a los miembros del Tribunal, dijo: "Excelencias,
lo único que les pido es que apliquen el orden jurídico vigente", para
luego solicitar que la pena para su cliente sea la de homicidio culposo de
ejecución condicional.
Desde que empezó a hablar hasta que terminó habían pasado 1
hora y 25 minutos. Durante su relato, Dames pareció remar como una suerte de
Cid Campeador contra una realidad demasiado aplastante e irrevocable: a los 35
años el humilde mandadero Emilio Herrería murió atropellado mientras llevaba
una docena de empanadas a la casa de un cliente. En la casi medianoche de un
verano irreparable. Murió trabajando, con el casco puesto, cruzando la avenida
de la Gran Cruz, bajo las ruedas de la camioneta símbolo de la prosperidad que
según todos los testigos venía corriendo una picada contra una Ford Focus que
nunca apareció. La muerte de Herrería, la tremenda injusticia de su muerte a
los 35 años, llevó a su cliente de 60 años a la cárcel. Le costó tres hábeas corpus
devolverlo con prisión morigerada a su domicilio. En el otoño de su carrera,
Dames sabe que los tiempos cambiaron. Habrá que ver si el veredicto de los
jueces está en sintonía con las nuevas demandas de la sociedad, con la doctrina
de los libros o a tono con la leyenda del abogado invencible.
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
29 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
28 de julio de 2026
¡Muchas gracias!

Único diario digital con cobertura integral en cada rincón de la provincia de Buenos Aires.
Edición Nº
2976 correspondiente al día
29/07/2026
Inscripto en la DNDA:
5224617 |
Propietario:
María Belen Bruni
Director:
Eduardo Hugo Bruni
Domicilio comercial:
Sarmiento 291 |
Tel:
(0249) 422 00 27
Podrás ver costos y tiempos de entrega precisos en todo lo que busques.