25 de abril de 2014

Sociedad

Sociedad. “¿Y ahora qué pasa?”

in situ de bares, restaurantes y afines, ante demandas a la patronal de neto corte gremial pero en la modalidad de la cuasi patota. En ese contexto supo ganarse enemistades varias, entre ellas la del prestador turístico Luis Cerone, con quien el gremialista se trenzó a trompadas en un restaurante ya cerrado. Pero la denuncia por haber abusado sexualmente de una menor –hija de un conocido policía- lo dejó sin sindicato y, casi, sin futuro. Mucho más ahora que la Justicia lo halló culpable del deleznable delito que se le imputaba. El juez Guillermo Arecha dijo que la niña había contado la verdad en cámara gesel, avaló el dictamen de los peritos y los testimonios de los testigos, y así dio por acreditado que desde los primeros días del mes de enero de 2012 y hasta el 30 de julio de 2012, Pedraglio, “en el interior de su domicilio, en distintos ambientes de la vivienda, cocina y habitaciones, en horas de la tarde, de manera diaria y sostenida en el tiempo, con la finalidad de desahogar su sexualidad y con significación sexual, realizó con sus manos reiterados tocamientos impúdicos sobre los senos y genitales de la menor de 11 años de edad, tanto por encima como por debajo de la ropa que vestía la joven en esas ocasiones, como así también besarla en esos mismos sectores del cuerpo, llegando incluso en los primeros días del mes de marzo del mismo año, en el interior de una de las habitaciones a quitarle las calzas que la menor vestía, dejándola desnuda de la cintura hacia abajo e intentando violarla”. La lectura de la sentencia agravó el rostro del acusado; se supone que ante la pregunta acerca de lo que ocurrirá de manera inminente, su defensor, Carlos Kolbl, debió explicarle que aún le quedaba otra instancia judicial para intentar zafar de la prisión efectiva. (Digresión: resulta notable –se supone- la cantidad de litros de hepatalgina que probablemente haya debido ingerir Kolbl desde su defensoría de pobres y ausentes. Es de suponer que no le resultó fácil sentarse al lado de un degenerado mayúsculo y, encima, defenderlo y clamar su inocencia). Pero tal vez lo que no avizoraba Pedraglio es que la tan temida cárcel de la que pretende huir ya le abrió sus puertas de par en par. Es una prisión a cielo abierto. Es una cárcel con barrios, con miradas, con vecinos que no lo quieren, con familiares de la víctima que supieron escracharlo en su negocio, con opinión pública, clientes, ex clientes, paseos, lugares, historias y, sobre todo, con un aire, un clima social que lo envuelve desde su atmósfera tomada por una náusea profunda y unánime. No por nada en la cultura carcelaria uno de los delitos más abominables, incluso para los presos, es el que produce el abusador sexual, el violador y todas las variantes pertinentes. “¿Y ahora qué pasa?”, le preguntó Pedraglio a su derrotado defensor oficial. Las increpaciones que empezó a recibir de los familiares de la nena abusada apenas concluyó la lectura del veredicto, son el primer signo de lo que empezó a pasar y de cómo seguirá su historia.
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OFICINA MUNICIPAL DE INFORMACIÓN AL CONSUMIDOR. "Servicios financieros sigue siendo el rubro con más denuncias que recibimos"

28 de julio de 2026

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