14 de octubre de 2026

UNA OBRA REDONDA

UNA OBRA REDONDA. "Siempre nos tomamos muy en serio el universo ricotero"

Fernando "Pelado" Casas habló sobre el respeto, la pasión y el trabajo artístico detrás de Una Obra Redonda. El espectáculo que homenajea a Los Redondos y al Indio Solari se presentará este sábado en una ciudad marcada por su historia con el músico.

El espectáculo que reconstruye la historia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota llegará este sábado 17 de octubre a la ciudad. Periodista, guionista y actor de la propuesta, Casas habló sobre el desafío de llevar el universo ricotero al teatro, la relación de la banda con la historia argentina y el vínculo especial del Indio Solari con Tandil. "Nos tomamos muy en serio aquello de que este asunto está ahora y para siempre en nuestras manos", afirmó.

Una experiencia teatral, musical y audiovisual que recorre la historia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, atravesada por los acontecimientos políticos y sociales de la Argentina entre 1976 y 2001. Eso es Una Obra Redonda, el espectáculo que este sábado 17 de octubre llegará a Tandil para proponer un encuentro con la historia, las canciones y la mística de una de las bandas más importantes del rock nacional.

Fernando "Pelado" Casas es periodista, guionista y actor de la obra. Desde ese lugar, participó de la construcción de una propuesta que busca ir más allá del homenaje musical y trasladar al escenario un universo artístico y cultural que atraviesa generaciones. La llegada a Tandil, una ciudad profundamente ligada a la historia ricotera, encuentra al espectáculo en un momento especial, después de una presentación en Vorterix y con una nueva escena que entusiasma a todo el equipo.

"Estamos con muchísimas expectativas. Salimos de gira por Mar del Plata y Tandil, así que tenemos muchas ganas, porque habíamos ido a Mar del Plata, pero no en plan de gira, enlazando una ciudad con otra", contó Casas. Además, destacó el entusiasmo que despierta la incorporación de nuevos elementos a la puesta: "Venimos de Vorterix de hacer un homenaje con una escena nueva y estamos muy entusiasmados. Hasta recién estábamos hablando con la coreógrafa y estamos en un taller reponiendo y restaurando una parte de la escenografía".

Una historia que se cuenta desde distintos lenguajes

Al momento de explicar qué es Una Obra Redonda, Casas pone el acento en la búsqueda artística que dio origen al espectáculo. La premisa fue evitar la repetición de fórmulas y aprovechar los diferentes recursos que ofrece el teatro para reconstruir la historia de Los Redondos.

"La obra se construyó y se guionó con la premisa de no repetir, no copiarse y usar todos los recursos. Entonces, había que bajar y decir: qué recursos tenemos y para qué, qué personajes tenemos, cuántos actores, la banda en vivo", explicó.

El desafío también pasaba por encontrar el lugar adecuado para cada elemento. Casas, que además de escribir el guion forma parte de la puesta, iba a desempeñar el papel de maestro de ceremonias, pero la intención era que su intervención no se limitara a introducir canciones y contar anécdotas.

"No podía ser que terminara una canción, entrara un boludo pelado a contar algo y después viniera otra canción. Había que trabajar con recursos audiovisuales, teatro puro y duro, coreografía, baile y danza", resumió.

La reconstrucción de la historia de la banda está ligada, a su vez, al recorrido del país. Los Redondos comenzaron su trayectoria en 1976, en plena dictadura cívico-militar, y esa dimensión histórica atraviesa el guion.

"Las Madres de Plaza de Mayo tenían que estar, pero ¿de qué forma? ¿Con qué video? ¿Con qué tema salían los Redondos? También tenía que estar el Mufercho, que fue el primer presentador", detalló.

En ese trabajo de selección, Casas y el equipo recuperaron monólogos y momentos emblemáticos de personajes vinculados al universo ricotero, entre ellos el Mufercho y Enrique Symns. "Hay un montón de monólogos, pero elegimos los más representativos. Aquel grito de '¡Por fin, por fin!' era el grito de guerra del Mufercho", recordó.

La gira también le deparó dos encuentros especialmente emotivos. Casas contó que recibió el llamado de la hija de la Monona, la bailarina de Los Redondos que también es retratada en el espectáculo, y de la hija del Mufercho, que vive en la costa y tiene previsto asistir a la función. "La verdad es que viene siendo un viaje muy movilizante en la previa y todavía no empezó", expresó.

El desafío de representar una pasión popular

Llevar la historia de Los Redondos al teatro supone una responsabilidad particular por el peso afectivo que la banda tiene para sus seguidores. Casas reconoce esa dimensión y sostiene que el respeto por ese legado fue una condición fundamental desde el comienzo. "Mis compañeros y socios en esto, Leo y Gera, me dijeron algunas cosas a la hora de armar la troupe de actores y la banda. Yo tampoco me creo un notable del periodismo, de esos que no pueden saltar o hacer acrobacias. Todo lo contrario", señaló.

Su recorrido como periodista, desde la radio y la escritura para diarios hasta sus participaciones televisivas, estuvo atravesado por esa relación con la cultura ricotera. También recordó su participación en actividades vinculadas con la banda en un club de barrio, donde muchas veces se encontraba con seguidores que lo reconocían por su trabajo periodístico. "Siempre lo hice desde el respeto. Entonces, no podía fallar por una cuestión del respeto y del amor que le tenemos", afirmó.

Para Casas, además, el espectáculo abre una posibilidad que no siempre está presente en los homenajes musicales: la de incluir otras disciplinas artísticas en la celebración de Los Redondos. "Siempre digo lo mismo: para cualquier banda o músico, hacer un tributo a los Redondos está a su alcance porque puede tocar un instrumento. Pero para la piba que baila, que patina o para la actriz, ¿cómo hace?", planteó.

En Una Obra Redonda, esas expresiones encuentran su lugar. Las artistas realizan rutinas con banderas rojas y negras, desarrollan coreografías y, al mismo tiempo, cantan las canciones porque forman parte de esa cultura. "Son recontra ricoteras, desde la que tiene 25 años hasta la que tiene 45. Ahí también se produce un traspaso generacional", explicó.

El propio equipo fue construyendo esa identidad durante el recorrido. Casas contó, por ejemplo, que uno de los tecladistas no era ricotero cuando se incorporó y que se fue acercando a ese universo a lo largo de los años.

"Este asunto está ahora y para siempre en nuestras manos"

Una Obra Redonda debutó en 2021, cuando se cumplían 20 años de la última presentación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota sobre los escenarios. La idea, recordó Casas, era poner en escena una historia que seguía muy presente en la cultura argentina.

El lugar que ocupa hoy el fenómeno ricotero, especialmente después de la muerte del Indio Solari, también modificó el contexto en el que se recibe la propuesta. Para Casas, sin embargo, el reconocimiento actual de esa cultura no hace más que confirmar algo que sus seguidores sostienen desde hace mucho tiempo.

"Todo lo que se está diciendo ahora sobre los tributos, los fanáticos y el movimiento cultural nosotros lo veníamos diciendo hace un montón. Los Redondos eran lo más grande que había, y eso se veía también en el movimiento microeconómico que generaban cada vez que iban a una ciudad", sostuvo.

En ese sentido, mencionó el impacto que los recitales tenían en las localidades que los recibían, algo que el propio Indio y Skay Beilinson, así como otras bandas que recorren el país, contribuyeron a visibilizar.

Casas considera que durante mucho tiempo el público ricotero fue subestimado y que sus formas de escuchar música, reunirse y vivir los recitales fueron observadas desde afuera, en ocasiones con prejuicios. Ahora, advierte, ese mismo fenómeno despierta un interés diferente.

"Parece que el ricotero tendría que tener un carnet para poder pasar los controles. Nosotros lo decíamos hace un montón", ironizó. Y agregó que el renovado interés también puede acercar a personas que antes no se habían involucrado con esa cultura. "Hay tipos que estaban caídos del mapa de los boliches y vienen a pensar que esto es para boludear, y nosotros no estamos para eso".

La respuesta, para Casas, está en la seriedad con la que el equipo aborda el espectáculo. "Siempre nos lo tomamos muy en serio. Este asunto está hoy y para siempre en nuestras manos. Por eso le hicimos un documental en vivo", afirmó.

Tandil, una ciudad marcada por la historia ricotera

La llegada a Tandil tiene un significado particular para quienes forman parte de Una Obra Redonda. Casas conoce el vínculo de la ciudad con Los Redondos y con la carrera solista del Indio, y recuerda tanto los primeros recitales como los multitudinarios encuentros que marcaron una época.

"No se me escapa que el primer recital después de Olavarría fue en Tandil, en el estadio San Martín, y que se llovió todo. Yo no fui, pero tengo amigos que lo atestiguaron. Era como más clandestino todavía que escuchar a los Redondos en una habitación", recordó.

Su relación con la historia del Indio también incluye experiencias personales. Mencionó el recital del 5 de julio, en pleno invierno, y las presentaciones posteriores, además de sus recorridos como vendedor de una revista y su trabajo periodístico alrededor de esos acontecimientos.

"Lo conozco de todos lados. Vi el camino que se fue haciendo, los cambios en la seguridad, en la rotonda antes de entrar al Hipódromo, los controles y la intervención de la Intendencia. En el segundo recital vimos que había autos estacionados en la rotonda que impedían la circulación de la gente, que encima se había incrementado", relató.

También destacó que Tandil aparece en diferentes registros audiovisuales vinculados con el músico, entre ellos Piedra que late y la entrevista con Mario Pergolini. "Hay muchos lugares donde el Indio se sintió cómodo, pero Tandil es la ciudad en la que él, como solista, más tocó", remarcó.

Más allá de la dimensión musical, Casas conserva recuerdos de la hospitalidad que encontró en la ciudad durante los recitales. Contó que, en una de las últimas presentaciones, viajó con un equipo de televisión y tuvo que resolver un inconveniente: no podían ingresar con las baterías de repuesto de la cámara.

"Fuimos a un almacén y le dijimos al dueño que veníamos a cubrir el recital, pero que también queríamos disfrutarlo y no podíamos entrar con las baterías. Nos respondió: 'Dejalas acá, no hay problema. Yo estoy abierto'. Hicimos el recital y después volvimos a buscarlas. Eran las baterías de una cámara de televisión, que vos sabés lo que valen", recordó.

Casas también señaló que esa hospitalidad no es exclusiva de la ciudad serrana y recordó experiencias similares en otros puntos del país, como Jesús María. Sin embargo, el vínculo tandilense ocupa un lugar destacado entre sus recuerdos de las giras ricoteras.

Una puesta que viaja con su propia historia

La complejidad de Una Obra Redonda no termina cuando se apagan las luces del escenario. La gira requiere una logística que combina el traslado de músicos, actores, vestuario, escenografía y diferentes elementos necesarios para reconstruir cada época de la historia de Los Redondos.

"Sale una combi con los músicos y los actores, y una camioneta que lleva el vestuario. Tenemos percheros con ropa de gendarme, sacones para representar a las Madres de Plaza de Mayo, un saco para el Mufercho, la vestimenta de Symns, mis sacos y las remeras del cantante y de los músicos", describió.

El vestuario acompaña el recorrido cronológico del espectáculo y cambia de acuerdo con el período que se representa. "Si estamos en la época de Gulp!, el Indio no puede salir con la remera que usó en Racing. Hernán Bustamante, nuestro cantante, sale con una camisita parecida a la que se veía en Cemento, lo más fiel posible", explicó. A eso se suman sombreros, capas y estandartes de murga, además de instrumentos y otros elementos de la puesta. "Es toda una ingeniería", reconoció.

La ropa, precisamente, es una parte fundamental de la identidad visual de Los Redondos. "Está un poquito de todo para graficar a los Redondos. Si estamos sonando con Último bondi a Finisterre en Racing, tienen que estar las imágenes de Racing y la banda tiene que estar vestida de la misma manera", explicó.

El objetivo es que cada detalle contribuya a sumergir al público en el momento histórico que se está narrando, sin perder de vista que se trata de una experiencia escénica y no solamente de una sucesión de canciones.

"Vinimos a conmover y a conmovernos"

A cinco años del debut, Casas encuentra en el recorrido de Una Obra Redonda una reafirmación del compromiso que asumieron desde el primer día. Para él, la propuesta no busca solamente reconstruir la historia de una banda, sino también generar una experiencia compartida entre quienes crecieron con Los Redondos y quienes se acercaron a su música a través de las generaciones posteriores.

"Nos tomamos muy en serio aquello de que 'este asunto está ahora y para siempre en nuestras manos'. Vinimos a conmover y a conmovernos", expresó.

La obra propone una experiencia inmersiva: entrar en un documental en vivo sobre Los Redondos, con una banda sobre el escenario y un recorrido que conecta la historia del grupo con la del país. "Es también un retrato de la Argentina entre 1976 y 2001, de todo lo que padecimos las juventudes por cosas que le pasaron al país y que también les pasaron a los Redondos", señaló.

En ese cruce entre música, memoria y representación, Casas encuentra el sentido de una propuesta que sigue creciendo y que ahora se prepara para encontrarse con el público de una ciudad especialmente ligada a la historia ricotera.

La invitación es para este sábado 17 de octubre en Tandil, en Frisson, sobre la calle Sarmiento. Las entradas se encuentran disponibles a través de Articket. Banda invitada: Favaloro

"Sabemos que Tandil es una de las ciudades más ricoteras del país, así que los esperamos", concluyó Casas.



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