21 de octubre de 2026

11 DE NOVIEMBRE EN TANDIL

11 DE NOVIEMBRE EN TANDIL. Paz Martínez: "Escribir canciones no es solamente mi profesión, es mi manera de entender el mundo"

En la antesala de su presentación en el Teatro del Fuerte con el show "50 años de amor", el prolífico autor y compositor repasó su medio siglo de trayectoria, el arte de escribir para las grandes voces del país, su apego a la vida cotidiana y la búsqueda constante de la emoción

por
Brando Bruni

Paz Martínez lleva sobre sus espaldas una de las trayectorias más sólidas y respetadas de la canción en español. Desde sus primeros pasos con el legendario en la década del setenta hasta consolidarse como un solista de balada romántica inconfundible, su figura se convirtió en sinónimo de composiciones viscerales y melodías que cruzaron fronteras.

En el marco de la celebración de sus cinco décadas sobre los escenarios, el artista encara una gira federal que lo traerá de regreso a las sierras bonaerenses. Con el entusiasmo intacto, asegura que llega a este reencuentro tras un intenso rodaje por distintos puntos del país: "Estoy muy entrenado para ir a Tandil. Empezamos una gira hace un tiempito por todo el país arrancando en Olavarría, Mar del Plata, pero ya estuvimos por muchas provincias. Estamos haciendo una recorrida festejando cincuenta años de amor".

A la hora de estructurar el repertorio para un recital de carácter conmemorativo, el dilema de seleccionar entre cientos de composiciones se resuelve volviendo a la raíz emocional de la gente: "El núcleo son las canciones clásicas, las que están muy metidas en la memoria popular y después las vamos adornando. Además, como todos ya saben, yo escribo canciones; no es solamente mi profesión, es mi manera de entender el mundo. Están esas canciones que no deben faltar, pero también canto canciones nuevas y canciones que he escrito para otros grandes artistas".

La generosidad del creador y el método de la imagen

A diferencia de quienes guardan celosamente sus obras más logradas, el cantautor tucumano ha dotado de himnos a nombres trascendentales de la música iberoamericana como Mercedes Sosa, Madonna, Valeria Lynch, Los Nocheros o Los Palmeras. Sin embargo, aclara con firmeza que esa entrega responde estrictamente a la admiración mutua y jamás a un cálculo mercantil: "A veces me han preguntado si no soy un tipo egoísta, que doy mis canciones. No es tan así: yo doy mis canciones solamente a los artistas que admiro. Si me pide alguien, un empresario o un artista que no me gusta, por más que sea superexitoso, hay un mecanismo interno mío que no me deja escribir. El día que yo piense que escribir canciones solamente tiene un aspecto comercial, con seguridad no voy a escribir más".

Al recordar los llamados que forjaron esa relación con sus pares, la emoción se percibe genuina: "Me siento muy feliz y muy orgulloso de que de repente apareciera Mercedes Sosa y me pidiera una canción, o que Marcos Camino de Los Palmeras me pidiera una para ellos, o Kike Teruel de Los Nocheros, o que Héctor Caballero me pidiera canciones para Valeria Lynch. Me gusta ponerme en la piel del otro artista, es como un juego, como los actores".

Sobre el misterio que envuelve la creación de cada melodía, desmitifica las fórmulas complejas y revela una mecánica puramente visual: "Para escribir una canción no sé cómo hacen los demás, yo tengo mi método y siempre lo cuento: tengo que imaginarme una foto, una imagen de la situación. Una vez que tengo la foto, la canción está terminada". Esa imagen luego se plasma con una precisión quirúrgica en el lenguaje: "Siempre fui muy cuidadoso con lo que escribo, a extremos. Me gusta que mis canciones vayan directamente a la emoción y que no tengas la necesidad de agarrar Google o un diccionario para saber lo que estoy diciendo".

El refugio de lo simple frente a los flashes

A pesar de haber firmado las cortinas musicales de ficciones récord en la televisión abierta como Una voz en el teléfono o Padre Coraje -en épocas donde el encendido televisivo alcanzaba mediciones históricas-, el autor prefiere marcar una frontera infranqueable entre la celebridad y su universo íntimo: "Yo no soy un cantante muy famoso, siempre lo digo. Pero mantenerte cincuenta años en esto es un montón. No soy un Luis Miguel, ni siquiera hace cincuenta años, cuando era muy joven, nunca quise serlo. Me tomo esta profesión con mucho amor y me siento bendecido, pero tengo muy claro que hay otras cosas muy valiosas para mí: mis afectos, mi vida privada".

Ese anclaje cotidiano es el combustible que lo mantiene activo: "Es muy normal que yo vaya al supermercado o que pase por la verdulería y que me diga el verdulero: 'Che, Paz, tengo unos tomates buenísimos'. En esas cosas simples está mucha de la fuerza mía, el afecto de la gente. Arriba del escenario está Paz Martínez, que es mi alter ego, al que le presto la voz, el cuerpo y la imagen. Me bajé de ahí, y ya está".

Esa vocación nació en la infancia, rodeado de libros gracias a su padre gráfico, cuando aprendió a leer y escribir a los cuatro años y medio. Aunque soñaba con un piano que era inalcanzable para la economía familiar, a los 14 años recibió una guitarra que marcó para siempre su destino. Desde entonces, la música convive con él a cada instante: "Todos los días de mi vida me despierto con una canción en la cabeza, que por lo común no es mía; puede ser un tango, una chacarera, una cumbia. La música siempre fue mi universo".

Puentes entre épocas y la cita tandilense

La vigencia de su obra se ratificó recientemente a partir de versión de un tema de Miranda!, luego de que ellos, hace unos cuantos años, hicieran uno de Paz. Un encuentro intergeneracional donde quedó en evidencia el respeto mutuo entre compositores de distintas épocas: "Con los chicos tengo una relación de amor. Son maravillosos, y el talento que tiene Ale Sergi es realmente para admirar. Nos une el amor por lo que escribimos. Decía un escritor maravilloso, García Márquez, que en realidad uno escribe para que lo quieran. Todos los días de mi vida estoy buscando escribir mi mejor canción".

El reencuentro con Tandil, ciudad que ya ha visitado en diversas etapas de su camino, promete una velada cargada de nostalgia, celebración y pulso popular: "Prometo algo: nos vamos a emocionar, nos vamos a divertir y vamos a terminar la fiesta como corresponde, bailando todos. Vamos a pasar una noche inolvidable".

Datos del show

"50 años de amor"

Miércoles 11 de noviembre

Lugar: Teatro del Fuerte

Venta de entradas online: www.todopass.com.ar

Venta presencial: Manhattan Instrumentos Musicales (Chacabuco 873, Tandil)

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