9 de junio de 2026
Cintia Scoles, nueva presidenta del Clúster Tecnológico Tandil, analizó el impacto de la inteligencia artificial en la industria y destacó la necesidad de repensar modelos de negocio, fortalecer el trabajo colaborativo y potenciar el vínculo con la Universidad.
Tras la reciente renovación de autoridades del Clúster
Tecnológico Tandil, la nueva presidenta de la entidad, Cintia Scoles, planteó
los principales desafíos que enfrenta el sector en un escenario marcado por el
avance de la inteligencia artificial, la transformación de los modelos
productivos y la necesidad de fortalecer el trabajo colaborativo entre
empresas.
En diálogo con Radio Voz, Scoles destacó que su llegada a la
presidencia representa una nueva mirada dentro de una institución que ha
mantenido una línea de trabajo sostenida durante los últimos años.
"Lo interesante del clúster es que mantiene una continuidad.
Dentro de la comisión directiva siguen Esteban Saravia, Mauricio Salvatierra y
Maximiliano Cortés, perfiles que vienen construyendo este camino tan dinámico
del clúster, pero con esta mirada nueva, con oxígeno, con cabezas y manos
nuevas", señaló.
Graduada de la Facultad de Ciencias Económicas y vinculada
al ámbito de los negocios internacionales, la dirigente consideró que el
momento actual obliga a replantear estrategias empresariales. "Tenemos que
redefinir nuestros modelos de negocio en este nuevo contexto", afirmó.
La presidenta del Clúster reconoció que la irrupción de la
inteligencia artificial está generando cambios profundos y todavía difíciles de
dimensionar. "Escuchamos a fundadores de grandes compañías y hasta ellos tienen
opiniones encontradas. Esto es un día a día", expresó.
Según explicó, las empresas tecnológicas atraviesan un
proceso de revisión sobre qué valor diferencial podrán ofrecer en un escenario
donde el desarrollo de software será más rápido y económico.
"Puertas adentro, dentro de las empresas y de los
emprendedores, estamos redefiniendo qué es lo que vamos a ofrecer, cuál es
nuestra solución y cuál es nuestro valor agregado. Ahora el software se va a
hacer mucho más rápido y mucho más económico", sostuvo.
En ese sentido, remarcó la importancia de trabajar junto a
otros sectores productivos para identificar necesidades concretas y desarrollar
soluciones aplicadas. "Nuestro punto de intersección es con otras industrias.
Tenemos que trabajar con problemas reales del agro, de la salud, del turismo o
de los alimentos para definir qué soluciones con inteligencia artificial
podemos aplicar", indicó.
Para Scoles, el desafío excede la incorporación de nuevas
herramientas tecnológicas. "Hay una redefinición de cómo trabajamos, cómo
producimos y cómo facturamos. No está totalmente clara todavía; es una
construcción día a día", explicó.
Consultada sobre la vigencia de los clústeres en una época
donde la virtualidad permite trabajar desde cualquier lugar del mundo, la
dirigente defendió el valor de estos espacios asociativos. "La respuesta
concreta es sí. No tiene que ver con la presencialidad o con compartir una
oficina, sino con pensar juntos, redefinir juntos y compartir experiencias
sobre hacia dónde vamos", señaló.
A su entender, la fortaleza del Clúster Tecnológico Tandil
radica en que permite que las empresas enfrenten colectivamente los desafíos
del sector. "No está cada empresa sola peleando para ver cómo se redefine o qué
solución desarrolla. Es un cuerpo que construye músculo en conjunto", afirmó.
Si bien reconoció que las fronteras son cada vez más
difusas, destacó que la cercanía cultural y la existencia de problemáticas
comunes siguen siendo factores que justifican la identidad local del espacio.
"Tenemos vinculaciones con otros clústeres del país y del
exterior. Las puertas están abiertas y ya no hay fronteras. De hecho, el 70 por
ciento de los servicios que producimos también se exporta", señaló.
Scoles también resaltó el papel central que continúa
desempeñando la Universidad Nacional del Centro en el desarrollo del ecosistema
tecnológico tandilense. "Soy graduada de la Universidad Nacional del Centro y
nuestro atractivo a nivel local son los talentos. La academia sigue siendo un
factor muy fuerte para atraer inversiones y para desarrollar soluciones",
aseguró.
Aunque remarcó que hoy es posible liderar equipos
distribuidos globalmente -ella misma trabaja con colaboradores radicados en
Barcelona- consideró que la universidad sigue siendo un elemento diferenciador
para la ciudad.
Finalmente, puso el foco en la realidad de las pequeñas y
medianas empresas, que representan la mayoría de los integrantes del clúster.
"El 80 por ciento de nuestras empresas son pequeñas, con
entre 10 y 30 empleados", precisó.
Según explicó, el modelo colaborativo permite que compañías
especializadas en distintos servicios trabajen de manera complementaria y
generen oportunidades conjuntas.
"En muchos casos somos partners. Una empresa puede
especializarse en migraciones para el sector bancario y otra desarrollar
software. No son competencia, sino socios. El clúster ayuda a generar
oportunidades para empresas grandes, medianas y pequeñas", concluyó.
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