4 de septiembre de 2026

11/9 EN TANDIL

11/9 EN TANDIL. Los Tabaleros: "Nuestra forma de hacer folklore tiene una tranquera abierta, no se pone en límites"

La banda se presentará el 11 de septiembre en Glow. Beto Martínez habló con El Diario de Tandil sobre el vínculo construido con la ciudad, el nuevo disco, las colaboraciones con artistas de distintos géneros y una búsqueda artística que se sostiene en la reinvención.

por
Brando Bruni

Los Tabaleros regresan a Tandil el 11 de septiembre para presentarse en Glow. Beto Martínez habló con El Diario de Tandil sobre el vínculo que la banda construyó con la ciudad, la evolución de su sonido, el nuevo disco y una manera de hacer música que abraza el folklore, el punk, el rock y el humor sin aceptar demasiadas etiquetas.

Los Tabaleros tienen una relación de larga data con Tandil. Mucho antes de que sus presentaciones en la ciudad se convirtieran en una parada habitual, la banda llegó para tocar en una plaza, en una etapa en la que todavía recorría los escenarios con una formación y una propuesta mucho más cercana al espíritu del under.

Ahora, varios años después, el grupo vuelve para presentarse el viernes 11 de septiembre en Glow, con un show renovado y buena parte de las canciones que vienen construyendo su particular universo musical.

"Muy contento, con un show renovado", cuenta Beto Martínez al hablar de la próxima visita. Y enseguida aparece una de las palabras que mejor describen lo que Los Tabaleros buscan generar arriba del escenario: intensidad. "Es una escena picante. Tenemos recuerdos de sudor y de alegría y de algunas gotitas de miel alcohólica cuando pasamos por ahí", recuerda entre risas.

El regreso encuentra a la banda en plena presentación de su nuevo material, sumando canciones, colaboraciones y nuevas formas de abordar tanto los temas recientes como los clásicos. "Vamos a traer eso más un derrotero de lo que ya la gente conoce, pero siempre con una cuota de novedad, de adrenalina, de picantez", anticipa.

La historia con Tandil, de todos modos, viene de mucho antes. Martínez reconoce que los años y las numerosas presentaciones hacen difícil reconstruir con precisión cada visita, aunque recuerda perfectamente aquel comienzo. "Arrancamos tocando en una plaza chiquita hasta que se llenó varias veces y ahora es como un clásico ir a Glow, algo que antes por ahí soñábamos", señala. Para el músico, esa evolución es también parte de lo que más disfruta de la relación con la ciudad: "Estamos muy felices con eso y con seguir creciendo en Tandil".

Aquellos primeros pasos también tienen una conexión directa con el punk que atravesó a toda una generación durante los años 90. Los Tabaleros nacieron de un contexto musical en el que las fronteras entre géneros nunca fueron demasiado rígidas para ellos. "Venimos de ahí", afirma Beto cuando se habla del punk de aquella época.

La explicación sirve también para entender buena parte de la identidad actual del grupo. El músico recuerda que el punk los atravesaba mientras estaban en la secundaria, pero eso nunca significó abandonar otras músicas. "No por eso dejaba de escuchar un tango de mi viejo y me parecía algo bueno. No éramos tan contraculturales, sino que absorbíamos todo y lo vomitábamos a nuestra manera", resume.

Esa mezcla permanece hasta hoy. "El punk es parte de nuestra idiosincrasia", sostiene, y destaca además la relación de su hermano con ese universo, al punto de haber participado en distintas versiones de canciones vinculadas al género. "Aguante el punk", sentencia.

Sobre esa base se construyó una propuesta que con los años encontró en el folklore una nueva forma de canalizar todas esas influencias. Pero para Los Tabaleros el folklore tampoco funciona como una frontera, sino todo lo contrario.

"Es como mostrarnos que nuestra forma de hacer folklore tiene una tranquera abierta, que no se pone en límites", explica Beto. La idea, sostiene, es evitar encerrarse en una fórmula que termine convirtiéndose en una repetición de sí misma. "Entendemos que hay que hacer algo así porque si no uno muere como en la secta", plantea.

Esa "tranquera abierta" también explica la variedad de artistas que aparecen en sus trabajos más recientes. La banda viene desarrollando colaboraciones con músicos provenientes de mundos muy diferentes, buscando que esos encuentros no sean simplemente participaciones decorativas.

"A medida que vamos conociendo amigos de la música de distintos géneros, todos más o menos estamos transitando por las mismas circunstancias, sensaciones y hay mucho más en común de lo que a priori podés pensar", sostiene Martínez. Desde esa perspectiva, la música termina funcionando como un territorio común: "Al artista lo único que quiere hacer es obra y no importa el color o la condición".

El nuevo disco profundiza especialmente esa idea. Los Tabaleros no buscaron solamente sumar cantantes invitados, sino generar verdaderas fusiones entre bandas. "No agarramos al cantante como 'tráeme al bonito y ya fue'", explica Beto. La propuesta consistió en abrir el juego y convocar a grupos completos para descubrir qué podía suceder cuando dos universos musicales se encontraban.

"Agarramos el camino sinuoso y difícil que es 'venga la banda entera', vamos a ver qué es lo que podemos hacer cuando nos fusionamos", cuenta. El resultado, describe, es un nuevo color surgido de ese choque de estilos: "Sale ese color grisáceo, marrón, pero que tiene mucha onda dentro".

En ese proceso, incluso las elecciones iniciales podían cambiar sobre la marcha. Martínez recuerda especialmente lo ocurrido con "Campera de Cuero", una canción que originalmente imaginaban con otro invitado. Sin embargo, cuando apareció la posibilidad de trabajar con Las Pastillas del Abuelo, la decisión pareció evidente. "Cuando un día amanecimos con la idea de Las Pastillas del Abuelo fue como: 'Claro, no sé por qué, idiotas, no nos dimos cuenta de esto antes'", relata.

Esa capacidad de cambiar, probar y volver a empezar parece ser uno de los motores principales de Los Tabaleros. A pesar de llevar décadas de trayectoria y de mantener prácticamente la misma formación musical, Martínez considera que la banda tiene una necesidad permanente de evitar el estancamiento.

"Hay una búsqueda de la banda por ser siempre novedad y no quedarse en el homenaje a sí mismo", afirma. Para ejemplificarlo, destaca que cada disco puede sonar completamente diferente aun cuando los músicos y hasta el estudio de grabación sean prácticamente los mismos. "Hay una búsqueda por desafiarse, por la zona incómoda donde aparecen las cosas nuevas", explica.

Esa búsqueda también genera una particular relación con las etiquetas. Los Tabaleros pueden ser presentados como una banda de folklore, de rock o de folklore alternativo, pero ninguna definición parece terminar de contenerlos. Y para Beto, esa incomodidad es bienvenida.

"Prefiero eso a que me malencasillen como folklore tradicional o que me digan que no tengo rock", sostiene. Y resume su identidad artística desde la contradicción: "Vivo en la contradicción. Y si me decís que soy folclorista, me enojo y digo: 'Soy roquero punk'. Y si me decís que soy eso, 'para qué toco folklore, loco'"

En ese juego de identidades también aparece uno de los elementos que distingue a Los Tabaleros: el humor. No solamente como recurso escénico, sino como parte de una forma de relacionarse con la música y con el público.

"Muchas veces nosotros estamos hablando en serio y la gente piensa que es joda, y muchas veces hablamos en joda y la gente siente como si estuviéramos hablando en serio", cuenta Beto. En esa frontera difusa, asegura, la banda encontró una manera propia de expresarse: "En esa delgada línea creo que nos movimos siempre, divirtiéndonos".

La risa, incluso, aparece como una forma de contar la propia historia. "Tenemos una vida de perdedores que parece muy graciosa", dice, con la misma mezcla de ironía y sinceridad que atraviesa buena parte de su discurso.

Ahora, toda esa historia desembarca nuevamente en Tandil. La invitación de Beto para la fecha tiene, naturalmente, el espíritu desbordado que caracteriza a Los Tabaleros: "Que sepan en Tandil que nosotros vamos a poner la Piedra Movediza en su lugar y va a girar más que nunca".

Y, fiel a la exageración tabalera, agrega: "Vamos a prender fuego Glow, pero por suerte ya hablamos y están asegurados".

Los Tabaleros se presentan el viernes 11 de septiembre en Glow (Av. España 745). Las entradas se consiguen en Manhattan (Chacabuco 873) o a través de ticketmas.ar

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