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12 de agosto de 2026
12/08/2026 10:08
Tras sus primeras presentaciones en Argentina, el músico español habló con El Diario de Tandil sobre su vínculo con el país, el intercambio musical con Latinoamérica y la posibilidad de llegar por primera vez a Tandil.
por
Brando Bruni
El cantautor español Muerdo atraviesa una nueva etapa de su
vínculo con Argentina con "Volver a donde nacen las canciones", una gira
que lo lleva a recorrer distintos puntos del país con un formato acústico e
íntimo. Después de sus primeras presentaciones en Buenos Aires, Paraná y La
Plata, el músico murciano continuará por Mar del Plata, Tandil, Olavarría,
Junín y otras ciudades. En Tandil se presentará el 4 de septiembre en Brothers,
en una propuesta que busca recuperar la esencia de canciones de distintas
etapas de su carrera.
Para Muerdo, la elección de este formato no responde
solamente a una cuestión artística. También es una manera de acercar su música
a lugares donde habitualmente no llegan las grandes giras internacionales.
"Este formato es el que nos puede permitir ir a lugares donde no hemos ido
nunca y también hacer un poco esa tarea de tratar de descentralizar un poco la
cultura", explica durante una entrevista con El Diario de Tandil, en la que
repasa su relación con Argentina, la conexión musical entre España y
Latinoamérica y las expectativas por conocer Tandil.
El artista cuenta que la recepción de sus primeras fechas
argentinas fue especialmente positiva. "Muy bien, muy contento", resume al
hablar de su regreso al país, y destaca que "siempre Argentina recibe con todo
el amor". Después de tocar en Niceto Club, Paraná y La Plata, asegura que la
respuesta del público lo sorprendió nuevamente. "Han sido tres shows muy
bonitos", señala, y rescata especialmente la experiencia en Paraná, ciudad que
no conocía: "Me encantó la respuesta del público, increíble, el espacio también
donde tocábamos muy lindo".
El paso por Buenos Aires también tuvo un significado
especial para el músico, que volvió a Niceto Club pocos meses después de su
presentación en Vorterix. "Volver a Niceto también una maravilla", afirma,
antes de remarcar que la respuesta del público porteño "nos ha sorprendido un
montón". La Plata, completa, también dejó "muy lindo show".
La gira actual representa un cambio respecto de buena parte
de sus últimos años de recorrido. Después de presentarse habitualmente con
banda, Muerdo decidió recuperar una formación reducida y construir un
espectáculo alrededor de la guitarra, la voz y otros instrumentos. La propuesta
oficial define el tour como un recorrido íntimo por canciones de diferentes
etapas de su carrera, revisitadas desde una mirada más cercana y esencial.
"Regresar a ese territorio" es, para él, la clave. Se trata
de volver al primer germen de cada canción y reducirla, aunque prefiere hablar
de llevarla "a la máxima expresión en lugar de la mínima". En ese sentido,
sostiene que una canción que puede funcionar solamente con "un piano y una voz,
una guitarra y una voz o un par de instrumentos" demuestra que tiene una
estructura sólida.
La intención es quitar capas y artificios para recuperar
algo más cercano al momento en que las canciones fueron concebidas. "Se trata
de eso, de despojarla del artificio que muchas veces le metemos en producción,
incluso de grandes parafernalias estéticas, visuales", explica. El resultado,
dice, es "un concierto muy de intimidad, muy de fogón, de casa, de living", una
experiencia que permite disfrutar las canciones "de otra manera".
Aunque las versiones cambien, Muerdo considera que existe
una continuidad profunda con sus discos. "Es otra cosa, pero es lo mismo",
plantea, porque sus producciones siempre conservaron un esqueleto que
permitiera trasladar las canciones a un formato reducido. "Una máxima en mi
carrera ha sido el que las canciones se grabasen de una forma en la que más
tarde se pudieran también defender en formato mínimo", cuenta.
Esa decisión está vinculada directamente con sus orígenes.
Muerdo recuerda que proviene de la "cultura de la canción de autor" y que el
formato con el que actualmente está girando es, en realidad, aquel con el que
comenzó su recorrido musical hace 15 años. "Eso también ha hecho más fácil el
hecho de que al despojarla de la batería, del bajo, del resto de instrumentos,
la canción se siga sosteniendo", explica.
La gira también le está permitiendo reencontrarse con su
propia historia. No solamente recuperó la manera de tocar de sus primeros años,
sino también canciones que habían quedado fuera de sus repertorios durante
mucho tiempo. "Retomar canciones que hace a lo mejor 15 años que no tocaba"
forma parte de ese proceso, señala.
La particularidad es que, en esta oportunidad, fueron los
propios seguidores quienes eligieron el repertorio. Por eso, explica, el
recorrido terminó llevándolo a revisar temas que hacía mucho no interpretaba y
a encontrarse nuevamente con distintas versiones de sí mismo. "Esta gira es una
mirada por el retrovisor", describe, y reconoce que reencontrarse con "ese
Muerdo" de hace 15 o 10 años y hacer todo ese recorrido "también a nivel
emocional está siendo muy interesante".
En ese viaje hacia atrás también aparece inevitablemente
Argentina. El vínculo del músico con el país forma parte de una relación más
amplia con Latinoamérica, que atraviesa buena parte de su obra y sus
colaboraciones. Para Muerdo, una de las grandes posibilidades que le dio el
idioma fue justamente poder construir una comunidad artística que trasciende
fronteras.
"Yo creo que tenemos la suerte de que somos una comunidad de
hispanohablantes muy grande en todo el mundo", sostiene. Esa posibilidad,
cuenta, hizo que su música pudiera viajar durante más de una década por México,
Colombia y distintos países del Cono Sur. "Es un privilegio que tenemos y que
lo estamos disfrutando y lo estamos aprovechando, expandiendo la música por un
montón de lugares", afirma.
Pero el intercambio no funciona solamente en una dirección.
Los viajes y los vínculos con distintos países latinoamericanos también
terminan transformando sus canciones. "Todo el territorio de Hispanoamérica es
un territorio lleno de matices, de sonidos diferentes, de instrumentos,
particularidades culturales, que todo se va volcando en las canciones también
de vuelta", explica.
En su música aparecen así elementos que provienen de
distintas tradiciones latinoamericanas. El artista reconoce que ha incorporado
instrumentos y sonidos de estas tierras, y menciona incluso su versión de
"Cambalache" como una muestra particularmente directa de ese vínculo. También
aparece el bombo legüero y otras referencias que fue incorporando a su lenguaje
musical.
"Cosas que he tratado de mixturar con lo que es mi manera
natural de percibir la música", explica. En esa identidad propia aparecen los
sonidos mediterráneos, el sur de España, el flamenco y el pop, que se mezclan
con aquellos elementos que encontró en sus viajes.
Para Muerdo, ese intercambio cultural tampoco es algo nuevo.
Por el contrario, forma parte de una historia mucho más extensa. Como ejemplo
menciona al cajón flamenco, que, según recuerda, tiene su origen en el cajón
peruano que la banda de Paco de Lucía incorporó después de conocerlo en Lima
durante la década del 70. "Todo ese trajín cultural de ida y vuelta creo que es
una constante", resume.
Y en esa historia compartida, Argentina ocupa un lugar
particular. "Somos dos pueblos muy hermanos", sostiene Muerdo, y considera que
incluso dentro de Latinoamérica existe una afinidad especial entre argentinos y
españoles "por cuestiones de simpatía cultural".
La música, dice, ha sido uno de los grandes territorios de
ese encuentro. Por eso aparecen en su relato nombres como Atahualpa Yupanqui,
Fito Páez, Joaquín Sabina, Charly García, Mercedes Sosa y Joan Manuel Serrat.
"Es un compartir muy natural", afirma al referirse a ese recorrido de artistas,
canciones y amistades que durante décadas conectó ambas orillas del Atlántico.
Esa misma lógica es la que ahora lo lleva hacia ciudades
como Tandil. El músico entiende la posibilidad de llegar a lugares nuevos como
una de las grandes riquezas de su trabajo. "La música es el mejor pasaporte",
dice, y resume su relación con los viajes de una manera sencilla: "Mis dos
pasiones son viajar y hacer música. Entonces, tengo la maravillosa suerte de
que mi trabajo abarca a las dos".
Por eso, cada nueva ciudad es también una oportunidad para
mirar, escuchar y conocer. "Cada vez que voy a un lugar, pues muy pendiente de
lo cultural, de la gastronomía, del paisaje, de la gente, un poco tratar de
entender el mundo en el que uno vive", cuenta. Y agrega que resulta más
sencillo hacerlo "cuando lo haces trabajando sobre el terreno" y conociendo
"las realidades de la gente de primera mano".
Tandil, en ese sentido, ya despertó su curiosidad antes de
su llegada. Todavía no conoce la ciudad, pero ya recibió algunas referencias
sobre uno de sus grandes atractivos. "Me han dicho que hay muy buenos
fiambres", cuenta entre risas, además de mencionar los buenos productos
cárnicos de la zona. "Yo soy un gran amante también de todo ese mundo",
reconoce, trazando rápidamente un puente con la tradición gastronómica
española. "En España todo el tema de los embutidos y esto es como que nos gusta
bastante. Así que nada, muy a la expectativa".
También le hablaron de los paisajes tandilenses y de la
belleza de la ciudad. Pero a esa combinación de gastronomía y naturaleza se
suma otro aspecto que probablemente tenga un significado especial para el
artista: la intensa actividad cultural de Tandil y la presencia de una
comunidad musical que suele acompañar los recitales.
La expectativa por ese encuentro parece ser compartida.
Cuando escucha que entre el público habrá numerosos músicos locales, Muerdo
imagina incluso la posibilidad de que la noche continúe después del concierto.
"Qué lindo, qué lindo. Pues nada, deseando conocer y a ver si acaba entonces la
noche en zapada, ¿no?", plantea.
La posibilidad no le disgusta. Al contrario, cuando se le
anticipa que habrá músicos de la ciudad y que podría encontrarse con ellos
después del recital, responde entusiasmado: "Fantástico. Fantástico. Pues nada,
no puedo encontrar mejor plan para rematar".
Antes de terminar la charla, Muerdo deja una invitación
directa para el público tandilense. Con la cercanía que propone el formato de
la gira, el músico se dirige a quienes lo estarán esperando en la ciudad y
anuncia su encuentro con Tandil: "Bueno, familia, soy Muerdo y os invito a que
nos veamos el próximo mes de septiembre en Tandil, con esta gira 'Volver a
donde nacen las canciones'".
La cita será el 4 de septiembre en Brothers, donde el
artista español llegará con un espectáculo construido alrededor de la
intimidad, la memoria y las canciones que marcaron distintas etapas de su
recorrido. Y, por lo que anticipa el propio Muerdo, la visita tendrá algo más
que un concierto: será también la posibilidad de conocer una nueva ciudad,
probar sus sabores, recorrer sus paisajes y, quizás, terminar la noche
compartiendo música con los artistas locales. "La música es el mejor
pasaporte", dijo. En septiembre, ese pasaporte tendrá una nueva escala en
Tandil.
Muerdo se presenta el viernes 4 de septiembre a las 21 horas en Brothers Bar (Alem 661). Abre el show: Ro Sosa. Las entradas se consiguen en www.boxshows.com.ar

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