21 de abril de 2026
La Cámara de Transporte confirmó la reducción de frecuencias y advirtió que el sistema es insostenible sin subsidios ni políticas públicas.
La crisis del transporte público en Tandil sumó un nuevo
capítulo tras la decisión de las empresas de restringir frecuencias, una medida
que, según explicó el presidente de la Cámara de Transporte, Daniel Albanese,
responde a una situación económica "dramática" que pone en riesgo la
continuidad del sistema. En una entrevista concedida a Radio Voz, el dirigente
sostuvo que el recorte de servicios es una decisión excepcional para sostener
la operatividad en los días laborales, en un contexto donde los costos se
dispararon y los ingresos resultan insuficientes.
Albanese aclaró que la medida no surgió de manera
improvisada, sino que fue definida la semana pasada y comenzó a regir con
modificaciones en los recorridos y frecuencias, especialmente durante la noche
y los fines de semana. En esos días, explicó, se optó por reducir servicios y
ampliar los intervalos con el objetivo de "afectar a la menor cantidad de
usuarios posible". Incluso ejemplificó que en feriados como el 1° de mayo el
servicio funcionará entre las 9 y las 20, con una frecuencia de un micro por
hora.
Frente a las críticas por el incumplimiento del pliego de
concesión, el titular de la Cámara fue contundente: "El pliego tiene
obligaciones y tiene también derechos". En ese sentido, aseguró que el primer
incumplimiento corresponde al Estado local, al no garantizar "la ecuación
ingreso-costos y la continuidad del servicio en Tandil", tal como establecen
los artículos vigentes. Según planteó, el sistema se encuentra desbalanceado
por factores externos que exceden a las empresas.
El principal detonante es el aumento del combustible.
Albanese describió que la suba es "absolutamente imposible de afrontar" y que
solo en marzo superó el 40% en la ciudad. Este incremento, detalló, absorbe más
del 70% del único subsidio que perciben las empresas y representa unos 90
millones de pesos mensuales adicionales. "No hay manera de afrontar una
disparada" de ese tipo, insistió, al remarcar que la problemática se replica en
todo el país.
A ese escenario se suma la eliminación de aportes
nacionales. Tandil, puntualizó, perdió desde enero de 2024 unos 3.600 millones
de pesos a valor nominal tras la suspensión del Fondo Compensador. Además,
cuestionó que el Estado nacional continúe cobrando el impuesto a los
combustibles sin trasladar al transporte el porcentaje que por ley le
corresponde: "Nos obliga compulsivamente a los transportistas y a todos los
usuarios a contribuir al equilibrio fiscal violando la ley". También advirtió
sobre demoras en los pagos de atributos sociales, que "licúan los ingresos por
todos lados".
En este marco, justificó la estrategia de priorizar el
servicio en días hábiles: "Guardamos el combustible escaso que tenemos para los
días de semana para que la actividad sea normal, tanto de los chicos como de la
gente que va a trabajar". Por el contrario, reconoció que los fines de semana
no pueden sostener la misma frecuencia porque "no tenemos ni combustible ni
plata para comprarlo".
El dirigente alertó que la situación podría agravarse si no
hay respuestas urgentes. "Esto va escalando y uno no tiene muy claro dónde
termina", advirtió, al tiempo que señaló que ya se registran caídas de líneas
en otras ciudades. En ese sentido, remarcó que "es insostenible, imposible
hacer transporte en esta situación" y que el sistema podría colapsar a nivel
nacional.
Como salida, Albanese insistió en la necesidad de
implementar políticas públicas tanto a nivel local como nacional. Entre las
propuestas, mencionó la aplicación de un precio diferencial para el combustible
destinado al transporte público, una medida que sí rige en el AMBA pero no en
el interior. También adelantó que la Cámara presentará una iniciativa ante el
Concejo Deliberante, aunque prefirió no dar detalles hasta que sea formalmente
ingresada.
Por último, cuestionó la eficacia de los ajustes tarifarios
atados al IPC. Si bien reconoció que hubo incrementos recientes, subrayó que
"el IPC nunca representó el aumento del transporte, pero mucho menos en este
contexto", donde se suman subas salariales, costos de mantenimiento y aumentos
en insumos. "Es todo un combo que atraviesa el sector y tiene que ser atendido
de alguna manera", sostuvo, y concluyó con una advertencia: sin soluciones
estructurales, "van a quebrar las empresas como están quebrando en Buenos
Aires".
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