5 de diciembre de 2017

PERSONAJE DE LA SEMANA

PERSONAJE DE LA SEMANA. "Crespito" Larrocea, un personaje de nuestro futbol tandilense

por
Mauro Carlucho

Su vida fue un antes y un después de su llegada a Independiente. Larrocea abrazó el oficio de masajista por consejos del "Gallego" Menchón y Pedrito Latorre. Otras dos instituciones del rojinegro. Ellos también le pusieron el sobrenombre de "Crespito" por su pelo enrulado.

 Más de una vez su padre le recriminó que la gente lo conoce más por el apodo que por su verdadero apellido. Pero no hay con que darle a estas cosas. La gente te adopta por el sobrenombre y anda a quitártelo después.

De joven había sido futbolista en el baby de Gimnasia y después en Excursionista, con quien llegó a dar una vuelta olímpica. Se retiró muy joven y se puso a laburar de la mano de otra gloria, Roberto Calles.

Crespito hace 35 años que trabaja en Independiente y un poco más que lo hace en Tandil Sal. El curso de masajista lo hizo en Mar del Plata, pero después se fue perfeccionando con muchas capacitaciones en AFA y en otras instituciones.

En todos estos años se hizo hincha fanático del rojinegro. Recuerda cada campaña, cada DT y los planteles que le hicieron vivir momentos únicos. Menciona al negro Conti que ganó todo, al colo Nosei, Solimanto, el chirola Godoy. Toda gente amiga que le regaló el futbol.

En la década del 90 tuvo un gran privilegio. Cuando vino River Plate de pretemporada lo llamaron de Posada de los Pájaros para masajear a estrellas como Enzo Francescolli, Hernán Crespo o Matías Almeyda. Por esos días el equipo millonario ganó una Copa de Verano y lo dejaron como cábala. Crespito vivió un gran año viajando al Monumental y trabajando con figuras de primera línea mundial. Con muchos de ellos todavía se llaman y mantienen una amistad.

Con esto de las pretemporadas también conoció a Gustavo Alfaro, quien desde hace muchos años lo lleva adonde esté. Con Arsenal trabajó por muchos años y entabló una gran relación con la familia Grondona.

Uno escucha sus historias y parecen mentira, pero todo esta rubricado con imágenes y testigos. Haber trabajado con un River Plate campeón le abrió muchas puertas. Siempre le suena el teléfono de parte de algún jugador consagrado que requiere sus servicios. Su fama ha trascendido la ciudad como masajista deportivo.

Tampoco tiene miedo de preguntar cuando se le queman los papeles. En tantos años de trayectoria supo cosechar la amistad de médicos y kinesiólogos que trabajan en el alto rendimiento. Cada vez que un chico de Independiente tiene una lesión jodida, no duda en agarrar el teléfono y pedir otra opinión.

Lo hace por amor al trabajo y a los pibes del club: "Independiente es mi segunda casa. Ya llevo más de 35 años. Parece mentira, pero me cruza mucha gente por la calle que los tuve de infantiles o juveniles. Ahora vienen como médicos, abogados o jueces, que se yo. Ha pasado tanta gente por este club que es difícil acordarse de todos. Es lindo saber que tienen un buen recuerdo de uno", se sinceró ante ElDiarioDetandil, sentado en la tribuna del Estadio Agustín F. Berroeta.

En el trabajo saben que los fines de semana son de futbol. Si no está trabajando en el club, juega el Senior para veteranos. Su familia ya lo conoció así y lo acepta. Es un apasionado y no hay otra manera. En su casa se encierra en el cuarto a ver los partidos. Estudia las lesiones y siempre está aprendiendo. A sus 57 años no la juega de qué se las sabe todas.

Cuenta entretenido que lo van a ver chicos de otros deportes y otros clubes. La gente lo quiere mucho y lo estima.

En el vestuario es el compinche de los jugadores. El encargado de contar anécdotas y hacerlos divertir. Todo lo contrario al DT, Gerardo Villar, quien hace un culto a la seriedad. Crespito está muy cómodo con este cuerpo técnico, habla maravillas de la dupla que forman el DT y el profe. "Dos jóvenes con mucho futuro", dijo.

El futbol lo llevó a conocer gran parte del  país. Como anécdota recuerda cuando se quedaron encajados en la nieve en Comodoro Rivadavia. Estuvieron toda la noche muertos de frío y casi sin nada para comer.

Pero se lo toma a las risas. Cuando las cosas no andan bien, también es el encargado de levantar la moral. Tiene varias funciones en el equipo de trabajo.

Tampoco se quiere olvidar de los Presidentes que pasaron por la institución. Todos a su modo contribuyeron en su historia con el club. Habló de Duggan Martignoni,del vasco Gómez, Bértoli, Horacio Morrone u el actual Osvaldo Dadiego.

Desde hace 35 años, gran parte de su vida está teñida de rojo y negro. Es su pasión, el futbol tandilense.

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