1 de diciembre de 2017

NOTA PUBLICADA EL SABADO 25 EN EL SEMANARIO

NOTA PUBLICADA EL SABADO 25 EN EL SEMANARIO. Tres viejos marineros y el recuerdo del ARA San Juan

Forjaron una amistad de acero inoxidable que celebran hasta hoy. La pasión por la marina también se mantuvo incólume. Tanto así que al menos un par de veces al año participan de actos y celebraciones importantes para la rama naval de las Fuerzas Armadas. En el año 2015 tuvieron el privilegio de ser invitados a una visita guiada por el submarino ARA San Juan.

"Lo disfrutamos como chicos en un parque de diversiones, imaginate que recorrer el submarino invitados por un Capitán de Navío y con la guía y las explicaciones de los mismos tripulantes habituales para nosotros fue increíble", reflexionan.

Explican que la tarea del submarinista es la más dura porque tiene una altísima exigencia física y mental.

"Estás a ciegas salvo por los instrumentos, debajo del agua, en espacios angostos y a veces durante muchos días, son personas muy especiales y capacitadas", explica Riganti.

En la visita cuyas fotografías ilustran esta nota les preguntaron por el estado de mantenimiento de las aeronaves de la flota argentina, particularmente por el submarino San Juan que recorrieron. "Nos dijeron que estaba operativo y que hacía pocos meses terminó un proceso de varios años en el que le hicieron el servicio de media vida, que extiende su período de funcionamiento", recuerdan los marinos que en esa oportunidad sumaron en la comitiva tandilense a otro ex marino de apellido Salgado, quien falleció tiempo después.

El contacto con la historia de Riganti, Basso y Lazarte comenzó días después de la última comunicación del San Juan. En ese momento las esperanzas estaban a pleno. El jueves, cuando conversamos por última vez, casi no quedaban vestigios de la expectativa de recuperar sanos y salvos a los 44 tripulantes del navío extraviado en el Mar Argentino. Cada día consumieron con avidez las noticias sobre las tareas de rescate. Se indignaron cuando en los primeros días el caso pasó casi desapercibido.

Para los tres viejos marineros ese submarino es parte de un activo inmaterial pero que marcó sus vidas para siempre. Y los tripulantes son sus camaradas, parte de la familia.

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