25 de julio de 2017

CAMPO

CAMPO. Industria avícola: El productor integrado al borde del abismo

por
El Chacarero

En los últimos días se empezaron a publicitar los encuentros de la Red Popular del Trueque en distintos barrios de la ciudad. Luego, las fotos de cada evento, empezaron a mostrar el aumento de la participación de los vecinos. ¿De qué se trata este nuevo fenómeno?, ¿Por qué retomar este viejo sistema de intercambio?

Empieza, un poco, por la necesidad de la gente. Nosotros vivimos en un barrio y la gente nos empezó a pedir ayuda. Nuestro Proyecto Lucas 10 funciona hace 10 años y la gente del barrio nos conoce. Por eso nos vienen a ver.

Empezamos a ver que mucha gente se quedaba sin trabajo o que se reducía el mercado donde vendían sus productos. Todo, claro, a raíz de los problemas económicos que todo el mundo conoce. Esto es innegable.

Por supuesto que no queremos decir que estamos en la misma situación que en el 2001, porque no es así. Pero se nos ocurrió como una manera de poder ayudar a esta gente que tiene ganas de trabajar.

¿Cuándo empezaron con estos encuentros?

Se empezó a charlar desde principios de años y los encuentros empezaron formalmente en el mes de mayo. En dos meses ya tenemos tres sedes en Tandil y se abrió la primera en Barker. Hay días establecidos para cada barrio y cada vez se suma más gente.

¿Cuánta gente forma parte de esta red?

Ya tenemos anotados y registrados más de 210 emprendedores y trabajadores que participaron directamente, pero estas personas van a los encuentros con hijos, maridos, mujeres y familiares. Cada vez se suma más gente y no se quieren perder ningún encuentro. El otro día se hizo por primera vez en Barker y la gente de Tandil viajó hasta allá para llevar sus productos.

No sabíamos que podía prender tan rápido. Pero se dio así y vemos una buena respuesta de la gente. Eso nos motiva.

¿Qué se pude conseguir en un encuentro de la Red Popular del Trueque?

Cada vez hay más productos y más servicios, pero lo que más se ve son productos alimenticios. La gente lo primero que busca es la comida para llevar a la casa. Es lo más urgente y necesario.

Pero ahora estamos sumando oficios como electricistas, plomeros, peluqueras, animadores de fiestas. Hay de todo. Y lo importante es que se trata de un espacio muy solidario. Vemos como empiezan a complementarse, se ayudan.   

¿Desde qué lugar, ustedes, llevan adelante este emprendimiento?

Nuestra agrupación, denominada Luca 10, surgió de amigos y familiares que querían darle una mano a los que menos tienen. Yo soy Cristiano y participo de una Iglesia evangélica. Siento que tengo que ayudar al otro, es la única manera de salir adelante. Siendo solidarios y comprometido con mi hermano o mi vecino.

Surgió hace como 10 años, en un momento que había una familia durmiendo en la terminal y les fuimos a dar una mano. Así empezamos y luego fueron apareciendo otras situaciones y otros casos que tratamos de acompañar.

Yo no tengo nada que ver con la política, ni tampoco soy una fanática de la religión, nuestro trabajo no tiene que ver con el clientelismo, sino con darle un empujón a la gente para que pueda salir adelante.

Esto del trueque tuvo una época de furor en el 2001, ¿ven situaciones similares a aquellas?

Por suerte no llegamos a ese extremo. Hay gente que no la está pasando bien, pero no es igual. Tandil es una isla, como se dice siempre. Acá hay posibilidades. La gente todavía puede generar emprendimientos y gestionarse lo recursos para salir adelante.

Pero también es cierto que hay mucha gente bajoneada porque se quedó sin trabajo o porque no puede vender sus productos. Por eso lo del empujoncito que te decía antes. Y creo que el sistema de trueque es un empujón para esta gente. Para ayudarlos a salir de la situación en la que están.

En este tiempo vimos que había gente que estaba bloqueada, no sabía cómo seguir y hoy ya están produciendo para vender afuera. Es un disparador, más que algo de emergencia.

¿Qué les puede hacer falta o con que se los puede ayudar?

Generalmente se trata de gente que quiere trabajar o que tiene muchas ganas, pero quizás le falta el espíritu emprendedor o le falta formación en cuestiones claves como el marketing o la publicidad para colocar sus productos.

Les cuesta arrancar al principio o se frustran rápidamente porque las cosas no le salen como quieren. Falta esa orientación, más allá de la ayuda económica necesaria en algunos casos.

¿Va gente de alguna edad en particular?

Nos encontramos que va gente de todas las edades. Muchas madres jovencitas o gente más grande que no puede conseguir empleo. También están los abuelos o los que vienen por añoranza de lo que fue el trueque en el pasado. Hay de todo.

También hay historias muy lindas y anécdotas que vale la pena conocer, como una madre que le pudo festejar el cumpleaños a su hija con todo lo que pudo conseguir en el trueque.  

Supongo que no se maneja dinero, ¿Cómo se regulan los intercambios?

Tenemos unos billetes propios para que se pueda mantener un valor relativo de los productos o servicios. Con esa moneda cuidamos que no haya nadie que se aproveche de la necesidad de otros. Pero que quede claro que nosotros no ganamos un peso de esto.

Está bien que lo aclares, porque puede haber mal pensados.

Nos mueve la solidaridad, nosotros también la pasamos mal en alguna época y aprendí que cuando uno da algo, cuando ayuda a otra persona, después eso vuelve. Pasa siempre. Por eso nos gusta ayudar, aunque no me sobre. Es algo que lo practicamos en familia. Estamos todos involucrados.

Hace unos días nos vinieron a ver del barrio porque había una chica en situación de calle, que no tenía donde pasar la noche. Muchas veces no los vemos en la calle, pero hay gente que no tiene adonde ir. Por suerte hablamos con Marcieri que nos facilitó un lugar y después una familia del trueque la llevó a su casa.

Con muy poco, le buscamos la vuelta siempre. Hay gente muy solidaria todavía.

Yo no le pido nada a nadie. Estoy en contra de que la gente pida para vivir. Por eso decía lo del empujoncito, al principio hay que ayudar a la gente para que después se valga por sí misma. Mi idea es que el trueque sea momentáneo. Que los proyectos crezcan y puedan crecer en su trabajo. Es una plataforma para que empiecen.

Inculcamos el trabajo y el progreso a partir de esto. No estoy a favor del clientelismo. Nos pasa que la gente no quiere agarrar un trabajo porque se le cae el plan social. Eso no puede pasar.

Eso hace que la gente no quiera trabajar. Muchos se han acostumbrado a vivir de pedir y me enoja cuando lo veo. Hay que apoyar al que quiere trabajar, aunque muchas veces tenemos que hacer la vista gorda porque están los chicos en el medio. Por más que el padre sea un cachivache, no puedo dejar de lado al pibe.

Hoy en Tandil no puede haber hambre. Si no tenés para comer, compras un kg de harina, hacés tortas fritas y las salís a vender a la calle. Con eso te la vas a rebuscar para llevar un plato de comida a tu casa. 

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