21 de junio de 2017

HOTEL LIBERTADOR

HOTEL LIBERTADOR. Oscar Saliani lo hizo posible

"Mirá que grupo hermoso, hace casi 20 años que no trabajamos juntos y mantenemos la misma relación de siempre", nos dijo Marcelo, quien fue uno de los organizadores de la movida. A su lado estaban los familiares de Saliani y otros ex compañeros que incluso viajaron desde lejos para no perderse la velada.

El evento se generó a través de las redes sociales y esta es la segunda oportunidad en que se reúnen. Hablamos puntualmente de los trabajadores de la confitería del Hotel Libertador que se desempeñaron entre 1985 y 1992, años que estuvo concesionado por Oscar Saliani.

"El año pasado fuimos unos poquitos, pero hoy seremos cerca de 20. Algunos vienen de afuera o hacen lo imposible por estar.  Trabajó muy buena gente con nosotros, los mozos Queco Salinas, Hubo Ibarra, el negro Sánchez, Marcelo Diana, en la medida que podemos seguimos en contacto y recordamos viejas épocas", sostuvo el organizador.

Consultado sobre que tuvo de especial aquella época junto a Saliani, Marcelo indicó que "fueron años muy buenos para nosotros, éramos jóvenes,  ganábamos buen dinero, salíamos de joda y la verdad que se trabajaba mucho. Oscar era un tipo muy importante. Muy querido en la ciudad y para nosotros era uno más. Si hoy estamos acá, es por él", advirtió.

Por aquellos años, la confitería del Hotel Libertador supo tener su tiempo de esplendor. Había una "cocina" selecta y la atención era de primera calidad. Los mozos portaban un elegante atuendo con moño y chaqueta colorada, el responsable del salón usaba smoking negro impecable y la iluminación estaba compuesta por unos históricos candelabros que todavía recuerda algún memorioso.

"Venía mucha gente. Trabajamos hasta en tres turnos a la noche. Yo no recuerdo otro lugar así en Tandil. Recuerdo que la cocina estaba abajo, así que nos enviaban los platos por el monta carga y había una gran organización entre nosotros. La confitería explotaba de gente cada noche y con solo mirarnos nos entendíamos", resumió Marcelo.

La encargada de la cocina era María Castro y fue una referencia para la época. Había platos gourmet que no los veías en otro lado. "Era un lugar de excepción, por eso la gente quería ir a cenar ahí. Ahora pasas cualquier noche por la confitería del Hotel y apenas ves a algún huésped tomando un café. Eran otros tiempos", sostuvo resignado.

Después aprovechamos para hablar con María, la señora de Saliani y Lucas, su hijo, todavía estaban emocionados por esta iniciativa de los ex compañeros de Oscar. "Evidentemente se trató de un ser especial", dijo sobre su esposo. "Era muy amiguero y trabajador. Estuvo mucho tiempo en la gastronomía con lugares como Moritat o Scandal. Han pasado muchos años y la ciudad lo recuerda, eso es muy gratificante", sostuvo.

Saliani dejó un sello marcado a fuego en Tandil. Sus historias con el polo y la equitación. La noche con todos sus proyectos y las confiterías únicas. Pero quizás, el recuerdo más gratificante es el cariño que todavía mantienen sus ex compañeros y amigos. Eso es lo más valioso que podemos dejar a nuestro paso.

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