25 de mayo de 2017

PERSONAJE DE LA SEMANA

PERSONAJE DE LA SEMANA. Mujer Maravilla

Tandil tiene una rica historia en la gimnasia, es un deporte que ha acaparado la atención de varias generaciones. Quizás esto haya producido un contagio y luego surgieron escuelas como Acrobacias Serranas, clubes como La Cascada y deportistas como estas dos mujeres que hoy nos representan por todo el mundo.

No es fácil trascender a nivel nacional, imagínense lo que significa competir y ser alguien a nivel continental y mundial. Marina García se ganó un lugar en la historia de este deporte. Ganó importantes torneos internacionales y ahora como entrenadora rubricó su legado. Es una apasionada y una laburante de la gimnasia. Se siente afortunada, pero puso mucho de ella para llegar adonde está.

Tandil tiene arraigada la cultura del deporte y los clubes cumplieron (y cumplen) un rol fundamental en el desarrollo de las personas. Esta relación se extiende a lo largo de toda la vida, pero en la infancia es central. Allí se adquieren las primeras destrezas fundamentales y se forjan los cimientos del futuro.

Todo esto para explicar que a los 5 o 6 años, cuando apenas terminaba el jardín, sus padres Miriam Marchini y Pino García comenzaron a buscar algún deporte para la niña. "Me llevaron al Club Rivadavia, donde estaban los profes de Acrobacias Serranas, y después nos fuimos a La Cascada con Mercedes Roca y Alfredo Sacchetto. Ellos fueron muy importantes en el comienzo, lo mismo que la gente del Club", le dijo a ElDiarioDeTandil.

A la gimnasia aeróbica, donde consiguió sus mayores logros, la descubrió a los 13 años. Apareció como una disciplina en competencia para los Torneos Juveniles Bonaerenses y quedó súper enganchada.

"Creo que nos anotamos para ver si podíamos irnos de joda a Mar del Plata. Eso eran los Bonaerenses para nosotras, pero empezamos a ganar las diferentes instancias y de repente estábamos viajando a España como premio. Así empezó todo. Teníamos a favor que ya veníamos con una base formativa en gimnasia, pero nos re orientamos para la aeróbica y nos fue bárbaro. Ganamos los Bonaerenses varios años seguidos y hasta nos fuimos a Disney con mis amigas. Era la gloria", contó.

Esta parte del relato también deja a las claras cómo funciona el fomento del deporte. Estas políticas, progresistas e inclusivas, generan el interés y la participación de los jóvenes.

Los primeros años del secundario los hizo en Polivalente, atraída por la música y las artes, su otro costado que convive en armonía con el deportivo. Años después tuvo que cambiarse a Comercio ya que el doble turno de la Poli no la dejaba entrenar como pretendía. Desde muy chica supo lo que quería y no dudó en sacrificarse para lograr sus objetivos.

También es válido mencionar que en su grupo de amigas había varias chicas en la gimnasia y compartían mucho tiempo juntas.

Finalizado el secundario, no sorprendió a nadie cuando eligió estudiar para profesora de educación física. Tenía la carrera en Tandil y significaba seguir surfeando la ola.

"Conocí muy buena gente en el Instituto y se portaron muy bien conmigo. En esa misma época empecé a competir en adultos y tenía que saltar de nivel si me quería destacar. Luego de pensarlo mucho elegí irme a Buenos Aires a entrenar con Berchy Da Silva, una de las entrenadoras más reconocidas a nivel nacional. Primero viajába los fines de semana, era cansador, pero me encantaba. Cuando se puso más difícil la parte económica, me ayudó el municipio con pasajes y luego tuve que tomar una decisión de quedarme en la Capital cuando me convocó el "Maradona" de la gimnasia nacional. Hablé en la facu para rendir las materias libres y me rajé para allá. Mi viejos me querían matar, porque querían que me reciba, pero era una oportunidad de oro", relató entusiasmada.

Junto a Diego Deville compitieron en muchos torneos importantes y se destacaron en Los Ángeles, una de las mecas de este deporte.

Para jugar en las grandes ligas hay que entrenar con los mejores y rozarse con los mejores. El nombre de Tandil apareció en los carteles de todo el mundo. Marina García se transformó en una embajadora de la gimnasia y el deporte local.

Sus compañeras de formación y los profes que la guiaron desde el comienzo resaltan su trabajo para llegar a la cima.

Hoy está un poco alejada de la competencia y prefiere el lugar de entrenadora. "Lo di todo, pero no quería seguir entrenando de esa manera. Por eso bajé un cambio. Me quedé viviendo un tiempo más en Buenos Aires, trabajando y entrenando, pero bajé el ritmo. Empecé a hacer otras cosas, trabajé hasta de telemarketer, hasta que en un viaje con amigos por el norte me di cuenta que no quería más seguir en Buenos Aires". Allí entre las cordillera del noroeste argentino decidió su vuelta al pago. Se terminaba una etapa, pero comenzaba otra.

Corría el año 2010 y se acopló enseguida al ritmo más tranqui de nuestra ciudad. Por supuesto que volvió a La Cascada y empezó a retomar contactos en el mundo de la gimnasia.

En ese proceso se topó con Regina Palladini. Descubrió que le gustaba trabajar con el semillero, verlas crecer y acompañarlas en su desarrollo deportivo.

No habían pasado tres años desde su vuelta que ya estaba compitiendo nuevamente en Las Vegas. Tandil quizás no ofrezca las mismas posibilidades que una capital, pero hay material para competir de igual a igual. Esto quedó demostrado largamente.

"Todavía no pudo entrar como deporte olímpico y es muy amateur. Tené en cuenta que en Argentina solo tenemos una pista oficial de gimnasia y ni siquiera es de aeróbica. Por eso no hay tanta diferencia con entrenar acá.  Tampoco hay muchas becas para los deportistas, se hace todo muy a pulmón. Es difícil costear los viajes y mantenerse en el circuito, pero es la única forma de mantenerse en la elitte", comentó.

Esta situación hace que tenga que repartirse en múltiples trabajos. Como profe en las escuelas, en el club y trabajando como capacitadora en toda la región. "Me apasiona conjugar la gimnasia con el arte. Elegir la música y sorprender al Jurado. Me encanta enroscarme con las coreografías y sacar lo mejor de las chicas. No me importa pasar todo el día trabajando, lo disfruto como antes".

Ahora su motivación pasa por sacar lo mejor de "sus" gimnastas, aunque hasta el año pasado compitió con algunas intermitencias.

"Trabajar con Regina es especial, cuando arrancó a los 6 años estaba en un grupo muy bueno, pero le vi otras condiciones especiales. Respondía de otra manera ante las exigencias. Eso te hace especial. Llevamos mucho tiempo juntas y me sigue sorprendiendo. No le importa quedarse horas entrenando. No se achica nunca y tiene un porte distinto. Ahora se terminó una etapa y empezará a competir en otro nivel. A nivel continental estaba en los primeros lugares, pero ahora será otra cosa. Mi idea es llegar a competir al primer nivel y llegar al Mundial, pero tendremos que ir escalando de a poco. Hay que volver a remar", sostuvo enviándole un mensaje por lo bajo.

Con tanto tiempo trabajando juntas, se formó una linda amistad. "Poné que soy como la hermana mayor. La quiero muchísimo y nos entendemos con solo mirarnos. Hay una diferencia importante de edad, pero conectamos enseguida. Todavía no caigo de cómo se fueron dando las cosas. Muchas veces pongo un freno y me siento bendecida por todo lo que me fue pasando. Es genial", dice con frescura.

Como no puede estar quieta, ahora comenzó taekwondo con Simón del Río y sigue de acá para allá. Adentro o afuera de la pista sigue brillando. La mujer maravilla no se detiene.

 

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